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Disolver bloqueos en los ckackras

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vacio Disolver bloqueos en los ckackras

Mensaje por Golden Spirit el Mar 02 Jul 2013, 00:13

Existen fundamentalmente dos vías para actuar sobre nuestros chacras con un efecto liberador y armonizador. El primer camino consiste en exponer los chacras a vibraciones energéticas que se aproximen a las frecuencias con las que vibra de forma natural un chacra sin bloqueos y funcionando armónicamente.

Estas vibraciones energéticas podemos encontrarlas, por ejemplo, en los colores luminosos puros, en las piedras preciosas, en los sonidos y en los aceites esenciales, y también en los elementos y en las múltiples formas de manifestación de la naturaleza.

Tan pronto como a nuestros chacras afluyen frecuencias que son más elevadas y más puras que las que corresponden a su estado actual, comienzan a vibrar con mayor rapidez, y las frecuencias más lentas de los bloqueos se van disolviendo progresivamente. Los centros energéticos pueden absorber nuevas energías vitales y retransmitirlas sin obstáculos a los cuerpos no materiales. Es como si, a través de nuestro sistema energético, soplara una fresca brisa. El prana que afluye carga el cuerpo etérico que, a su vez, transmite la energía al cuerpo físico. También fluye hacia el interior del cuerpo emocional y del cuerpo mental, donde comienzan a disolverse los bloqueos, al ser sus vibraciones más lentas que las de la energía que fluye hasta su interior. Finalmente, el pulso de la energía vital afecta a los nadis de todo el sistema energético, y el cuerpo, el espíritu y el alma, comienzan a vibrar de forma más elevada, y a irradiar salud y alegría.

Cuando en este proceso de purificación y clarificación se liberan las energías estancadas, sus contenidos aparecen una vez más en nuestra conciencia. Con ello podemos vivir de nuevo las mismas sensaciones que causaron el bloqueo: nuestras angustias, nuestra ira y nuestro dolor. Las enfermedades corporales pueden aflorar por última vez antes de ser totalmente purificadas. Durante estos procesos, probablemente nos sintamos intranquilos, excitados o incluso muy cansados. Tan pronto como las energías tienen el camino libre de obstáculos, retornan a nosotros una profunda alegría, serenidad y claridad. Sin embargo, muchas personas no poseen el valor de atravesar los necesarios procesos de clarificación. A menudo, sencillamente, no tienen conocimiento de ellos, y las experiencias que se presentan, las interpretan como un paso atrás en su evolución.

De hecho, los bloqueos de nuestro sistema energético sólo se deshacen en la medida en que, desde nuestra evolución completa, estamos dispuestos a mirar cara a cara a la parte indeseada y reprimida de nosotros mismos, y a aceptarla mediante nuestro amor. Y con esto llegamos a la segunda vía de disolución de bloqueos.

Esta vía debería acompañar permanentemente al primer camino de la activación directa y de la purificación de los chacras, pero al mismo tiempo es en sí misma una oportunidad independiente para armonizar nuestro sistema energético interno liberándolo de bloqueos.

Esta vía es la actitud interna de la aceptación incondicional, que conduce a una distensión completa. Distensión supone lo opuesto, el remedio contra la tensión, contra la contracción, y contra el bloqueo. Mientras rechacemos consciente o inconscientemente cualquier aspecto de nosotros mismos, mientras nos enjuiciemos a nosotros mismos, y, por ende, condenemos y rechacemos partes de nosotros mismos, se mantendrá una tensión que impide la distensión completa y, por lo tanto, la disolución de los bloqueos.

Todos nos hemos encontrado más de una vez con personas que dicen que no pueden relajarse. Esas personas necesitan permanentemente distracción o actividad, incluso en su tiempo libre o en vacaciones, y cuando alguna vez no hacen nada, siempre queda el diálogo interno. Tan pronto como alcanzan la paz externamente, sienten una intranquilidad interior. En estas personas el mecanismo de autocuración es tan activo que los bloqueos comienzan a disolverse de inmediato tan pronto como se instaura algo de tranquilidad en el sistema energético. Sin embargo, como las personas afectadas no comprenden este mecanismo, huyen volviendo una y otra vez a la actividad, reprimiendo así el proceso de depuración de las energías bloqueadas.

Hay quienes se encapsulan en su cuerpo mental para eludir la confrontación con los contenidos de su cuerpo emocional. Para estas personas, todas las vivencias transcurren a través del entendimiento. Analizan, interpretan y categorizan, pero nunca se zambullen en una experiencia con todo su ser.

También es posible encontrarnos con personas que han intentado forzar la apertura de los chacras practicando de forma desproporcionada y sin ser guiados por nadie, por ejemplo, determinados ejercicios de Kundalini yoga, y terminan inundados de los contenidos inconscientes del chacra correspondiente. Del intento de rechazar estos contenidos pueden surgir a veces bloqueos más profundos.

Tampoco es raro que suceda que alguien que ha iniciado un camino espiritual, sólo active sus chacras superiores y mantenga inconscientemente los bloqueos de los chacras inferiores, puesto que no quiere identificarse con los contenidos que se liberan. Una persona de éstas puede ser que tenga acceso a maravillosas vivencias procedentes de los ámbitos de sus chacras superiores, y, sin embargo, puede sentir profundamente en su interior una carencia o un vacío. La alegría incondicional, el sentimiento de alegría vital completa y de seguridad en la vida, sólo pueden surgir si todos los chacras permanecen uniformemente abiertos y sus frecuencias vibran en el plano más alto posible.

Una actitud de aceptación incondicional exige mucha honradez y valor. Honradez, significa en este contexto la disposición de vernos con todas nuestras debilidades y negatividad, y no tal como nos gustaría vernos. Valor, es la disposición de aceptar lo observado. Es el valor de decir sí a todo, sin excluir nada.

Hemos asumido en nosotros los juicios de nuestros padres para asegurarnos su amor. Hemos reprimido determinadas emociones y deseos nuestros para satisfacer las expectativas de la sociedad, de un grupo o de una imagen de nosotros mismos. Abandonar esto significa orientarnos interiormente y de forma absoluta hacia nosotros y «perder» el amor y el reconocimiento de los demás. Pero es únicamente el acto del rechazo, de la negación, el que permite que las energías nuestras adopten manifestaciones negativas.

Las emociones reprimidas sólo se convierten en «malas» porque las rechazamos, en lugar de afrontarlas con amor y comprensión. Cuanto más violentamente sean rechazadas, tanto «peores» y mortificantes serán, hasta que en algún momento las liberemos de su cárcel mediante nuestro amor.

Detrás de todo estímulo sentimental está, en último término, el ansia de reconquistar el estado original paradisíaco de la unidad. Sin embargo, tan pronto como nos adaptamos a la visión predominante del mundo y sólo aceptamos como real el plano externo de la realidad que puede percibirse a través de nuestros sentidos físicos, este deseo de comunión, de unificación con la vida, se convierte en una voluntad de poseer. Nuestra ansia de poseer una persona, una posición, amor y reconocimiento o bienes materiales, se ve decepcionada una y otra vez, o a la larga no satisface según lo esperado, puesto que tal satisfacción sólo puede alcanzarse mediante una unión interior.

Por miedo a una nueva decepción reprimimos nuestras energías: nuestro sistema energético se bloquea. Las energías que afluyen posteriormente son distorsionadas por el bloqueo y se manifiestan como emociones negativas, que a su vez tratamos, una vez más, de reprimir y retener para no perder la simpatía de nuestros congéneres.

Podemos interrumpir este círculo si dedicamos toda nuestra atención a nuestras emociones. En ese mismo momento comienzan a transformarse, pues, finalmente, reconocemos que son sencillamente energías que han surgido del ansia de unidad, y que fueron bloqueadas en su manifestación original. Ahora se convierten en una fuerza que nos ayuda a continuar en el camino hacia la totalidad.

Existe una analogía sencilla que puede aclarar estas relaciones. Si tienes miedo de una persona y la rehúyes, nunca la conocerás en todo su ser al completo. Si, por el contrario, le dedicas tu atención y le haces sentir tu incondicional amor, irá abriéndose a ti paulatinamente. Conocerás que tras sus comportamientos negativos, que tú has condenado, no hay otra cosa que el ansia de satisfacción decepcionada. Tu comprensión le ayudará a recorrer el camino hacia una satisfacción real. En esta analogía, a tus emociones les sucede lo mismo.

La actitud de aceptación sin prejuicios, se corresponde con la actitud de nuestro yo superior. Al asumirla conscientemente, nos abrimos al plano de vibraciones del guía interior que hay en nosotros, y le encomendamos la misión de guiarnos a una existencia sana e integral completa.

El yo superior es esa parte del alma que nos une con la existencia divina. Es ilimitado en el espacio y en el tiempo. Por ello tiene acceso en todo momento al conocimiento integral que afecta tanto a la vida en el universo como a nuestra vida personal. Si nos confiamos a su guía, nos conducirá por la vía más recta y directa hacia la unidad interior, y los bloqueos existentes en nuestro sistema energético se disolverán de la forma más suave posible.

Existen formas de meditación que pueden ayudarnos a practicar la actitud de aceptación, a disolver bloqueos y a admitir las energías autocurativas de nuestro yo superior. Una de estas técnicas de meditación, es la meditación trascendental, también conocida por su abreviatura MT. Aquí la conciencia es guiada sin ningún esfuerzo o concentración de ningún tipo por la vía más directa hacia la experiencia del ser puro. Este proceso se ve acompañado de una relajación creciente en el que se disuelven por sí mismas las energías bloqueadas. Los pensamientos y emociones liberados no son rechazados, sino sustituidos continuamente por la experiencia de la relajación y la alegría crecientes. Con esta meditación tenemos a nuestro alcance un instrumento maravilloso y altamente eficaz que, utilizado correctamente, representa una vía para activar los chacras de forma armónica, para purificar el sistema energético de todo bloqueo, y para explotar todo nuestro potencial intelectual y anímico.

Tan pronto como aprendemos a amarnos y a aceptarnos por completo, irradiamos las vibraciones correspondientes a través de nuestra aura, y es entonces cuando atraemos las experiencias y vivencias equivalentes en el mundo exterior. Esto significa que sólo entonces ganamos realmente el amor y el reconocimiento de los demás, cuya pérdida tal vez habíamos temido anteriormente. Comienzan a valorarnos tal como somos en nuestra auténtica esencia, y nos admiran por nuestro auténtico valor. El amor y la comunión auténticos sólo son posibles bajo esta premisa.

En el camino hacia una evolución integral, puede haber fases en las que los chacras estén relativamente muy abiertos sin que se hayan disuelto por ello todos los bloqueos. Entonces somos muy sensibles a las energías que entran en el ámbito de nuestra aura, pero aún no irradiamos tanta energía luminosa como para atraer sólo energías beneficiosas que podrían neutralizar energías negativas en el entorno. Si permanecemos en una atmósfera tensa en la que predominen las vibraciones de insatisfacción, hostilidad o agresividad, nuestros chacras pueden cargarse con estas energías, o contraerse para protegerse de esos influjos. En ambos casos la consecuencia es una subalimentación de energía vital positiva.

Tan pronto como los campos energéticos de dos personas se tocan o se solapan, se produce un xxxxxx inmediato y una influencia mutua de las energías. Inconscientemente percibimos al otro de forma energética, tanto si queremos como si no. Cuando una persona nos resulta simpática o antipática espontáneamente, en gran parte se debe a las vibraciones energéticas que experimentamos en su aura. Si sentimos miedo, insatisfacción o ira, estas vibraciones no sólo influyen en la imagen que tenemos de ella, sino también en nuestro propio sistema energético. Cuando, sin razón aparente, nos sentimos tensos o incómodos en presencia de una persona, e incluso tenemos la sensación de que todo se contrae dentro de nosotros, la razón está en la irradiación de su aura. Si, por el contrario, en el aura de una persona sentimos alegría, amor y serenidad, en su presencia nos sentiremos particularmente bien, aun cuando no intercambiemos palabra alguna con ella. En un grupo de personas que se han reunido para un fin determinado, el aura colectiva que surge puede ejercer un efecto tan intenso que todos los miembros del grupo sean alcanzados por ella. Así, cuando un grupo se reúne para la devoción o la meditación común, el individuo puede elevarse hasta planos de conciencia muy superiores a los que se corresponden con su estado normal de evolución.

También los lugares tienen su propia irradiación, puesto que la materia puede almacenar vibraciones. Esto ocurre muy especialmente en los espacios cerrados.

Al tratar con niños pequeños es particularmente importante comprender estas relaciones. El sistema energético de los pequeños aún es sensible a todo tipo de vibraciones energéticas. Reacciona de forma particularmente sensible a todo pensamiento amoroso y a cualquier sentimiento de alegría, pero también a las agresiones o las riñas y a la agresividad de su entorno. Aquí la cercanía corporal a uno de los progenitores o a una persona de referencia con quien esté familiarizado, representa una valiosa protección: por ejemplo, cuando el niño se expone a vibraciones ajenas al salir de compras. EL aura del adulto actúa como un parachoques que capta y absorbe las vibraciones. Por esta razón, es mejor llevar a un niño de la mano, que dejarlo en un cochecito de bebé.

Nosotros los adultos también podemos contribuir mucho a que nuestros propios chacras y los chacras de nuestros hijos permanezcan distendidos y abiertos. Al atraer fundamentalmente aquellas vibraciones y situaciones que se corresponden con nuestra propia radiación energética, también poseemos un cierto espacio de actuación para configurar conscientemente nuestra vida en el aspecto exterior. Por ejemplo, podemos participar en actividades en las que se genere una atmósfera de alegría y amor; podemos visitar lugares que irradien una energía positiva y elevadora, e incluso podemos crear el encantamiento de un lugar semejante en nuestra propia casa. Los colores estimulantes, las flores, los aromas y la música relajante, contribuyen mucho a conseguir una atmósfera armónica y favorecedora de la vida. Al elegir el programa de televisión, las conversaciones y las actividades que desarrollamos entre nuestras cuatro paredes, podemos poner unos acentos determinados y crear una atmósfera en la que el sistema energético de todas las personas que se encuentran entre ellas, se recuperen de las influencias negativas y se relajen.

También en el plano interno podemos hacer algo para protegernos, especialmente de las influenciadas indeseadas provenientes del entorno. Es importante poner una especial atención en una terapia para abrir el chacra del corazón, puesto que el amor que irradia hacia afuera, es capaz de neutralizar o de transformar todas las vibraciones negativas. Aquí hay un desafío especial para desarrollar nuestro amor conjuntamente con otras facultades.

Con el desarrollo del chacra del corazón, vamos conociendo y valorando cada vez más los lados positivos de otras personas, y automáticamente dejamos entrar en nosotros sólo esas vibraciones. Mediante nuestra valoración, estas cualidades se potenciarán y activarán al mismo tiempo en la otra persona. Así, cada encuentro puede convertirse en un enriquecimiento para ambas partes.

Una irradiación activa hacia el exterior representa en todos los casos una buena protección. Tan pronto como aprendamos a aceptarnos como somos e irradiemos abiertamente nuestras energías, las vibraciones negativas exteriores no podrán penetrar en la corona de rayos surgida de nuestro interior.

Mientras tanto, cuando quieras protegerte de una situación o intensificar tu propia influencia, imagínate que introduces luz en tu cuerpo a través de tu chacra coronal, y deja mentalmente que esa luz vuelva a irradiar desde tu chacra del plexo solar, envolviendo a tu cuerpo en un manto protector luminoso que disolverá todas las influencias oscuras.

También puedes imaginarte la radiación luminosa procedente del chacra del plexo solar como si fuera una ducha, un foco o un proyector que elimina a su paso todas las vibraciones negativas.

Otra protección muy eficaz es la que ofrecen los aceites esenciales, que deben ser aplicados directamente sobre los chacras. Cargan nuestra aura de una irradiación pura y neutralizan tensiones e influencias no armónicas procedentes del exterior.

Si llevas contigo un cristal de roca, potenciará la calidad luminosa y la fuerza de irradiación protectora de tu aura. Su efecto se complementa muy bien con la influencia de los aceites esenciales.

También la ropa interior de seda supone una protección energética, y es especialmente recomendable para los bebés y los niños pequeños.

Si alguna vez te tensas demasiado debido a un susto repentino, a un choque o a un enfado, realiza el siguiente ejercicio: siéntate con las piernas ligeramente extendidas y durante unos segundos tensa todos los músculos tanto como te sea posible. Si estás solo, grita todo lo alto que quieras; en caso contrario, limítate a expulsar el aire de tus pulmones con una presión intensa. Repite este ejercicio hasta que te sientas mejor. Sirve para disolver los bloqueos que han surgido porque tu sistema energético no pudo procesar la repentina experiencia. Si te ha ido bien, a continuación puedes estirarte intensamente, como haces después de un profundo y reparador sueño.

http://energiainterior.com/introducciondisoluciondebloqueos.html
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