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El hombre tiene que evolucionar o dependerá de robots

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vacio El hombre tiene que evolucionar o dependerá de robots

Mensaje por Mael el Dom 11 Mayo 2014, 23:18

Kevin Warmick, un profesor de Cibernética en la Universidad de Reading, lo reconoce orgulloso y con una sonrisa: "he sido cyborg".

Lleva media vida dedicado a investigar las posibilidades de los implantes cerebrales para comunicarnos no solo con las máquinas, también entre nosotros mismo, entre los humanos. Asegura que ese es el futuro. Él ya se ha implantado todo tipo de dispositivos y hecho cientos de experimentos. Afirma también que en el futuro, gracias a un chip en el cerebro, seremos capaces de usar más que los cinco sentidos, ya que los implantes ampliarán nuestras vías de comunicación con personas y objetos, y opina que los humanos se convertirán en una subespecie en un mundo ciborg.


Entrevista escribió:¿Llegarán a ser las máquinas más inteligentes que el ser humano?
Creo que la inteligencia no es algo único, es un término que se refiere a las diferentes formas en las que funciona el cerebro. En algunos campos las máquinas ya son más inteligentes que los seres humanos. Por ejemplo, en cálculos matemáticos, en memoria, en rapidez de proceso… En estas funciones las máquinas claramente ya han superado al cerebro humano. Pero eso es solo un aspecto. Creo que el test definitivo sobre a la inteligencia de las máquinas es si podrán tomar sus propias decisiones, o decisiones que los humanos no controlaremos.


Pero, ¿serán capaces alguna vez de tener sentimientos humanos? ¿Veremos alguna vez robots capaces de amar, odiar, estar tristes o alegres?
Hay emociones que son relevantes solo para los humanos. Los perros y los gatos probablemente tienen también emociones relevantes solo para ellos como especie. Igual los pájaros, las hormigas… Cada ser vivo tiene emociones relevantes para cada uno de ellos, emociones que el resto, incluidos nosotros, no entendemos necesariamente. Creo que lo mismo será cierto para los robots. En el futuro podrían tener emociones, pero relevantes para ellos. Cuán similares serán a las emociones humanas, está por ver. Por ejemplo, un robot podría sentir miedo y expresarlo huyendo o con alarmas que empiezan a sonar. Serán emociones, aunque relevantes en el contexto de las máquinas.


¿Cómo cree que será la inteligencia artificial en 50 años?
Creo que el gran avance que veremos en este campo en 50 años, y quizás antes, será la conexión de diferentes máquinas con inteligencia artificial. Ahora mismo los sistemas están aislados, no se comunican entre sí. En el futuro las máquinas inteligentes se conectarán entre ellas.


Hablamos mucho de implantar sensores y tecnología en el cuerpo humano, pero usted ha investigado la otra dirección, implantar órganos en robots.
Sí, uno de los problemas de los humanos es que nuestros cuerpos no son particularmente buenos, se estropean pronto. Sería fantástico poder prescindir de nuestros cuerpos. Ahora mismo se está gastando mucho dinero en ver cómo mejorar nuestro cuerpo, cuando quizás lo mejor sería investigar cómo mantener un cerebro vivo en un robot. La cuestión es si podemos conseguirlo. Técnicamente, no veo por qué no se podría hacer, pero estamos todavía muy lejos de saber cómo lograrlo. Hasta que no entendamos al 100% cómo funciona el cerebro, no podremos dar ese paso.

Es decir, antes nos tendremos que conformar con los implantes. ¿Llevaremos todos uno en el cuerpo dentro de poco?
Desde luego. Pero lo que creo que veremos dentro de poco tiempo son implantes que te darán la posibilidad de comunicarte con otros seres humanos. La forma en la que nos comunicamos hoy es absurda. Para hacerlo, en el cerebro se producen complejas señales eléctricas que hay que trasladar a una red de señales mecánicas, es decir, las líneas celulares, escribir algo en un ordenador, en un papel… Es una locura. ¡Es estúpido! ¿Cómo es posible que sigamos comunicándonos de una forma tan anticuada? Es un tema de interfaces. En cuanto entendamos cómo comunicarnos directamente entre señales eléctricas cerebrales, así lo haremos.


¿Entonces nos comunicaremos también con las máquinas con el pensamiento?
Sí, ya se ha demostrado que se puede hacer con implantes cerebrales. Pronto tendremos la habilidad de controlar la tecnología con el pensamiento y probablemente luego descubramos cómo comunicarnos directamente entre nosotros, conectando los cerebros directamente y a distancia.


Otra entrevista escribió:¿Lleva un implante ahora?
No, ahora no, ¡soy un tipo normal! El primer implante que me puse fue un aparato de identificación de radiofrecuencia (RFID), que me identificaba ante el ordenador de mi edificio, con lo que me abría las puertas y me encendía las luces. Ahora este implante lo llevan varios miles de personas. Ya se ha aprobado en Estados Unidos para usos médicos, y la gente que padece epilepsia o diabetes lleva ahí grabada su información médica.


Su segundo implante fue más complejo.
La parte principal del implante estaba insertada en los nervios medianos, es decir, en el principal grupo de nervios que van del cerebro a la mano. Los cirujanos me abrieron el brazo, y me dispararon un centenar de electrodos a las fibras nerviosas en forma de chip, de cuatro por cuatro milímetros en total. Tenía cables que me recorrían el brazo y me salían por aquí [señala un punto en el brazo]. Durante los tres meses que duró el experimento, podía enchufar mi sistema nervioso al ordenador con un pequeño panel de conexiones, y de ahí a Internet. Moviendo la mano enviaba señales nerviosas del cerebro al ordenador para controlar objetos, como encender la luz o conducir una silla de ruedas. O también podía enviar señales a mi sistema nervioso para estimular el cerebro e investigar áreas como los inputs extrasensoriales.


¿Así que también recibía señales?
Durante el experimento me enviaron al sistema nervioso impulsos de corriente que mi cerebro podía reconocer. Esa parte del proyecto fue muy emocionante, porque usamos señales ultrasónicas -yo llevaba unos sensores ultrasónicos en una gorra de béisbol- que alimentábamos a mi sistema nervioso para estimularlo. Mi cerebro recibía impulsos de corriente según la distancia a la que se encontraban los objetos, así que experimentaba un sentido extra ultrasónico, que me permitía determinar con bastante exactitud a qué distancia estaban los objetos.


¿Y qué sentía?
Con los ojos tapados, no sabía de qué se trataba exactamente, pero podía notar que alguna cosa se movía más cerca o más lejos de mí, y la velocidad a la que se me acercaba. Experimenté un sentido ultrasónico, igual que el que usan los murciélagos para sentir el mundo.

Usted lo llama «limitación», pero quizá nuestro cerebro sólo es capaz de asumir los inputs de nuestros cinco sentidos.
Creo que, como humanos, hemos evolucionado de una cierta manera, lo que está bien para un ser humano. Pero ahora vivimos en un mundo tecnológico, y podemos ver lo que nos ofrece la tecnología. El modo en el que los humanos actuamos y pensamos tiene ciertas ventajas, pero también algunos inconvenientes. La inteligencia artificial puede pensar mucho más rápido que nosotros; tiene capacidades matemáticas formidables, y puede comprender el mundo en múltiples dimensiones. Sin embargo, como humanos estamos limitados a tres dimensiones, y pensamos con bastante lentitud en comparación con cómo operan los ordenadores. Ya que disponemos de esta ventaja tecnológica, ¿por qué no mejoramos y potenciamos lo que somos y cómo actuamos conectándonos a esa tecnología? ¿Por qué no puedo tener un extra de memoria? Podría ser peligroso, pero también resulta extremadamente emocionante, y nos ofrece nuevas oportunidades.


Así pues, no deberíamos limitarnos al cerebro humano como punto de referencia para mejorar la tecnología, como opinan otros científicos. ¿La tecnología debería convertirse en el nuevo referente para evolucionar?
Creo que debería ser una combinación de ambas cosas. Parte de mi trabajo trata temas relacionados con la enfermedad de Parkinson y la epilepsia, donde quizás el cerebro humano no funciona como debiera. Pero creo que también tenemos la posibilidad de observar la tecnología y decir: «No pensemos sólo en terapias. ¡El cerebro humano no es la última frontera! Es el punto de partida, y podemos mejorarlo si lo conectamos con la tecnología». Si observamos todas las posibilidades de la comunicación en general, veremos que nos encontramos frente a una oportunidad muy emocionante. Hoy en día nuestra comunicación es un desperdicio patético de habla y escritura.


¿Pero qué me dice del filtro que necesitamos para...?
¡Olvídelo! Eso nos limita de un modo terrible. Mire: las máquinas se comunican en paralelo. ¡Hagamos nosotros lo mismo! Las máquinas se pueden enviar imágenes entre sí y reproducirlas. Yo quiero poder enviar imágenes de mi cerebro al suyo. No quiero estar limitado por este insignificante mensaje codificado, que apenas representa lo que yo pienso en primer lugar.


Pero incluso si pudiésemos conseguirlo, ¿se enriquecería nuestra comunicación? ¿No cree que siempre habría lugar para las interpretaciones y los malentendidos? Piense en las diferencias culturales, por ejemplo.
Podríamos tener un lenguaje de pensamientos, que todos necesitaríamos aprender. Así que quizá se trataría de un nuevo problema al que todos nos deberíamos enfrontar a la hora de aprender ese nuevo lenguaje.


Usted experimentó también con su mujer.
Sí, fue la experiencia científica más emocionante en la que he participado. Le pusieron electrodos en el sistema nervioso, y, mediante los que yo tenía implantados en mi propio sistema nervioso, conectamos electrónicamente nuestros sistemas. Si ella movía la mano tres veces, mi cerebro recibía tres impulsos. Nos comunicamos telegráficamente de sistema nervioso a sistema nervioso por primera vez en la historia, y fue tremendamente emocionante. ¡El siguiente paso será la comunicación cerebro a cerebro!


¿Como P2P, pero Brain2Brain?
Sí, será como enviar un correo electrónico al cerebro. No necesitaremos que los mensajes aparezcan en una pantalla, sino que los recibiremos directamente en el cerebro para poderlos gestionar.


La terapia es sin duda una buena razón para continuar explorando la fusión entre hombre y máquina, pero se han despertado un buen número de voces de alerta y críticas, especialmente en cuanto a sus intentos de crear un súper humano. ¿Qué peligros entrañan sus actividades?
Aunque se trate de fines como la terapia, nos podemos cuestionar si deberíamos usar la tecnología de ese modo para ayudar a la gente. Ya empleamos productos químicos, así que ¿por qué no usar la tecnología electrónica de otra manera?
No obstante, cuando hablamos de potenciar, surgen todo tipo de dudas, y es posible que haya gente que lo critique y diga: «¡Parad, no podemos hacer eso!». Como sociedad, debemos reflexionar sobre ello, porque está claro que la tecnología ya está aquí. ¿Cree que deberíamos decir: «No, no queremos seguir adelante, queremos quedarnos como estamos»? Ése no es un comportamiento típico de los humanos, que siempre han optado por el progreso.
No me sorprenderían las críticas porque, en lo que se refiere a la potenciación del humano en concreto, nos va a cambiar la vida de arriba abajo. Los humanos se podrían convertir en una subespecie, y los ciborgs o humanos mejorados serían claramente superiores intelectualmente hablando en muchas áreas. Sólo la posibilidad de pensar en cinco, seis o 10 dimensiones nos generará un concepto radicalmente diferente del funcionamiento del mundo, y los humanos no serán capaces de entenderlo. A mí no me preocupa, porque yo no quiero seguir siendo un humano. ¡Quiero ser un ciborg, y sé que no estoy solo! Pero quizá ahora haya humanos que quieran seguir siéndolo, y que desaprueben la idea de que nosotros nos convirtamos en ciborgs. Es necesario debatir sobre ese tema.


¿Pero cuál es el último objetivo de este desarrollo, ser más inteligentes?
Eso depende de cómo definamos inteligente. Para mí, en lo que se refiere a inteligencia humana, la comunicación es una parte crucial. Así que sólo considerando ese aspecto, ya mejoraremos o potenciaremos nuestras capacidades intelectuales. Sería muy complicado si usted y yo fuésemos ciborgs que nos estuviésemos comunicando mediante el pensamiento, y se nos uniese un humano haciendo esos estúpidos ruidos humanos que llaman habla. Es como si dos humanos se estuviesen comunicando, y de pronto viniese una vaca y dijese muuuu. Yo veo el futuro exactamente así: los humanos sólo emitirán sonidos estúpidos.


¿Cuáles son las posibilidades comerciales de la tecnología ciborg? ¿Qué sectores se han interesado en el tema?
Hemos recibido mucha financiación de empresas de networking e informática, como Nortel Network, British Telecom o Fujitsu. En todas estas tecnologías futuras, la red es crucial: llevar información de un lugar a otro de la manera más flexible, precisa y rápida posible. Para comunicarnos cerebro a cerebro, necesitaremos redes con un ancho de banda superior, de alta velocidad, y con especial énfasis en la seguridad y la fiabilidad.


Además de los sectores de la salud y el networking, ¿quién más se podría beneficiar de la tecnología ciborg?
El sistema educativo cambiará por completo. Quizá no necesitemos que las universidades y los colegios sean como hasta ahora si simplemente podemos descargarnos la información en el cerebro. Me imagino unas vacaciones al estilo Matrix. ¿Realmente necesitamos viajar hasta un lugar si nos podemos descargar en el cerebro una imagen y unos recuerdos? Creo que el mundo cambiará, obtendremos una realidad diferente. El mundo de la medicina cambiará. Las farmacéuticas han vivido una gran época gracias a los inputs químicos. Pero el cerebro es un sistema nervioso electroquímico. Si tienes dolor de cabeza, te puedes librar de él tomando productos químicos, pero en poco tiempo seremos capaces de eliminarlo inyectándonos señales eléctricas. Quien tenga acciones de una empresa farmacéutica, que se lo plantee, porque en menos que canta un gallo estará perdiendo dinero si no es que la empresa decide embarcarse en nuevos tratamientos, de una naturaleza más electrónica.


¿Se le ofrece gente para transformarse en ciborgs?
Cada semana me vienen entre 10 y 20 voluntarios. La mayoría son jóvenes, sobre todo estudiantes, pero en honor a la verdad debo decir que hay gente de todas las edades, incluso políticos a los que les gustaría experimentar diferentes sentidos y una interacción distinta con la gente, nuevas formas de comunicarse. Así que no tenemos ningún problema para conseguir voluntarios.



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¿Qué opinan?

Saludos [^_^]
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Mael

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