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El Doctor y La Laguna (Sueño)

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vacio El Doctor y La Laguna (Sueño)

Mensaje por Lo Shen el Jue 29 Mayo 2014, 18:30

Un sueño que me pareció un poco más interesante de compartir con ustedes.

ADVERTENCIA: El contenido de este post puede ser muy largo de leer. [XD] 


Estaba caminando entre calles y edificios urbanos. Generalmente no hago gran cosa cuando me encuentro en estos ambientes, simplemente me gusta andar viendo que hace la gente o curioseando en algún edificio abandonado.

De pronto sentí la necesidad de alejarme de allí, de ver que hay más allá. No era una sensación de una nueva aventura, o de peligro, simplemente sentí la necesidad de irme.
Descendí por las entrañas de los edificios, caminando sin saber cómo, llegué hasta un hermoso prado. Una escena muy provincial, había llegado a un pequeño pueblo, donde no había pavimento, al menos donde llegué. Había estado lloviendo.

El aroma a hierba y tierra invadieron mi mente, que sensación tan agradable, no tenía ni frío ni calor, pero parecía ser que el día era fresco.

Caminé por las diferentes casas, hasta encontré una especie de pequeño mercado. No me atreví a entrar a ninguna casa que estuviera habitada por personas… Tampoco encontré casas deshabitadas. Si acaso alguna construcción a penas comenzada que había sido abandonada.

Fui a buscar cobijo en una casa, donde vivían varias familias. Pero me quede en el patio, no me atreví a irrumpir en su interior.

Estando allí noté que si bien la gente no me estaba corriendo, ni agrediendo, no les agradaba que estuviera en su pueblo. Tal vez no porque sintieran que yo fuera algo malo, más bien no sabían cómo reaccionar ante mi visita, por lo que sentía ese desagrado.

En el patio de aquella casa encontré una patineta, pero era rara como muy delgada. Parecía como una lengua de gato de plástico negro. De inmediato entre como en modo autista, porque la patineta me llamaba mucho la atención. Tratando de hacer equilibrio con ella, me perdí en el sonido que hacían las ruedas al girar sobre la tierra (barro por la lluvia).

Así que me paseaba por todas partes tratando de hacer que el sonido se escuchara tan fuerte y claro como fuera posible. Adoraba ese sonido.

Hasta que la presencia de un niño me saco de mi autismo.

-          - ¿Quieres jugar conmigo?- le pregunté. El niño no respondió, solo se quedó quieto.

-         -  ¿Tú también me tienes miedo como los demás?- El niño solo movió su cabeza de forma negativa. Deje de jugar con la patineta y me acerqué despacio a él.

-          - ¿Por qué la gente me tiene miedo?-

-          - Porque cambias de forma- dijo el niño en un susurro.

-         - ¿Y que yo cambie de formas te asusta?

-         -  No.-
-         - Entonces. ¿Quieres jugar?- Le dije mostrándole la patineta.

El niño sonrió y se montó en la patineta, pasamos un rato muy ameno los dos turnándonos y haciendo sonar sus ruedas. Cuando le dio hambre, lo acompañé hasta el mercado que había visto, donde había muchos manjares (de pueblo) dispuestos, todo se veía delicioso, pero curiosamente no me dio hambre ni se me antojo ello.

La gente no me miraba, y seguía sin gustarle mucho que estuviera allí. Pero como el niño estaba contento  y hasta chapeado de tanto que estuvimos jugando la gente se tranquilizó. No me dieron la bienvenida, pero cuando menos su energía ya no era espinosa.

Aunque la estaba pasando muy bien, me dieron ganas de ir más allá. Así que volví a caminar, pero ahora no bajo las entrañas de edificios, si no bajo el cielo lluvioso del pueblo.

Conforme me iba alejando iba  observando el cielo (no es algo que haga consciente y de momento no me di cuenta que me estaba llamando la atención), era gris, sin sol, como siempre en mis sueños. Solo una plasta blanca grisácea que cubría todo, nada reflejaba sombras.

Pero fui observando como el cielo se iba despejando y empezaba a mostrar un cielo azul intenso. Tal vez sea bobo de mi parte, pero en ese momento contemplar ese azul me lleno de mucha alegría. Por lo que comencé a moverme como el viento, como un niño que corre con los brazos abiertos, riendo.

Pronto descubrí las sombras que reflejaban los objetos, eso me llenaba aún más de regocijo, porque al mirar al cielo vi el Sol. Aunque no podía sentir su calor, podía recordar cómo se siente cuando estoy despierta, me gustaba recordar la sensación del Sol de la mañana que gentilmente va calentando y despertando a los seres diurnos. Me quede así, tratando de recordar sensaciones físicas, aunque en realidad no sentía nada. Cuando hube disfrutado suficiente de aquello, miré donde estaba.

Era un lugar no tan alejado del pueblito, pero era más como un lugar donde gente de más dinero hace sus casas para alejarse de las bulliciosas ciudades. Allí había más cosas como un parque con resbaladillas y columpios, aunque no se podía distinguir donde comenzaba y donde terminaba, porque todo el lugar estaba rodeado de naturaleza.

Algunas calles tenían concreto. Y había un edificio donde parecía ser, que había doctores, psicólogos y otros especialistas que atendían a la gente.

Entré en el lugar, me senté en la sala de espera junto a otras personas. Estas personas no se inmutaron ante mi entrada. Era como si no existiera.
Me paseé por allí mirando unos cuadros, donde estaban las fotos de los que yo suponía eran las personas que daban servicio allí.

Hubo una que me llamo mucho la atención. Era de un hombre lleno de canas y arrugas, la postura para la foto era extraña, con el cuello muy alzado, como queriéndole dar una apariencia lisa. Y con los ojos mirando hacia abajo. Su cabello estaba algo despeinado y su mirada era amarga. Aunque se veía viejo, parecía que su vejez se debía más a su estado de ánimo que a la edad.

Esa foto me intrigó tanto como la patineta fue inevitable entrar en un modo autista. Veía a la gente ir y venir dentro de la sala de espera. Pero yo me había trepado en el sofá que estaba debajo de aquella foto, para estudiarla a detalle, prestando poca atención a lo que ocurría alrededor.

Pensaba en porque tendría esa mirada, porque habría salido tan despeinado, su piel era demasiado pálida como si casi no tomará Sol. Hasta que llegué a preguntarme cuantos años tendría.

Al preguntarme esto, otra curiosidad se apodero de mí. Porque observando la foto, fui tratando de reconstruir como se vería esta persona cuando era joven. Me perdí en sus ojos, en sus arrugas, en su expresión y fui construyendo el rostro de un adolescente en cuyos ojos brillaba cierta picardía.

Creo que pude reconstruir su apariencia en mi mente hasta la edad de 13 años. Estaba tan atrapada, que ya no iba a ser suficiente solo contemplar el cuadro, tenía que ver a la persona y retrocederla para saber si mi hipótesis era correcta. Sabía, sentía que podía hacerlo.

Esperé hasta que solo estuvo él, noté que no obscurecía ni avanzaba el tiempo en ese lugar, el Sol siempre estaba en lo alto. Pero ya había pasado un tiempo considerable, o tal vez eso me pareció.

Entre en su despacho, no se percató de mí. Escribía afanosamente sobre un escritorio de una madera muy obscura, era igual a su foto, por lo que la foto que había observado antes  era reciente.

Quise hablarle, pero las palabras no salían de mi boca, quise llamar su atención para que me mirara, pero no podía moverme, por más que encendía mi energía no podía hacerle alzar la mirada, estaba demasiado abstraído, a cada fracaso, crecía más mi deseo de llevar a cabo mi plan.

Llegó a tal grado mi deseo, que de pronto sentí una gran fuerza que me arranco del piso y me arrojo a él. Tenía libertad y fuerza para manipularlo. Grito, pero en ese momento tenía a mi alrededor una energía inmensa que me obedecía.  Podía gritar lo que fuera, el sonido no iba a salir de allí. Pues ahora era él quien no podía emitir palabras.

Como luchaba para liberarse de mí, confieso que con esfuerzos lo retenía. Pero mientras lo tenía bajo mi peso, con mis manos recorría su rostro como había recorrido con mis ojos el retrato. Escuché que empecé a pronunciar unas cosas que no entendía, que mi boca tenía voluntad propia para hablar, eran como unos mantras o cantos que me daban más y más poder, pero por desgracia no los podía retener, además estaba demasiado obsesionada con saber cómo era este hombre de joven.

Entre aquel forcejeo lograba rejuvenecerlo, pero ¡Dios! Como luchaba contra mí aquel hombre. No pude regresarlo hasta el punto que me habría gustado, 13 años, pero cuando menos lo regrese a sus veinte y tantos.

Me  repelió, ignoro bajo que método, pero salí expulsada. La enorme energía que me obedecía ya no se dirigía con mi voluntad. En lo que se refiere a mí, no terminé cansada, ni drenada de energía, terminé tal cual había llegado fresca y contenta. La obsesión que sentía desapareció.

El ahora joven, se incorporó del piso, hizo a un lado un perchero tirándolo, salió tan rápido como pudo de la habitación.

Yo me quedé en la habitación un rato, pero recordé que tenía curiosidad ver como era su rostro ahora por lo que salí a buscarlo.

Lo vi a lo lejos, apenas se había dado cuenta del cambio que había operado en él. Fue increíble el torrente de emociones que lo invadieron, y del que yo trataba de conectarme.

Cuando salió de la habitación, salió invadido de miedo, corrió hasta quedar sin aliento, después sintió deseos de llorar pero no lo hizo. Cuando hubo recuperado el aliento millones de pensamientos invadieron su mente, corrió más. Se encerró en un baño y mojo su rostro con agua, en esos momentos no sabía si lo que había ocurrido en la habitación habría sido su imaginación, había muchas negaciones y afirmaciones en su cabeza. Levanto el rostro, se miró en el espejo.

Casi grita, pero ahogo el grito, sintió frustración, nuevamente miedo, confusión. Pero cuando paso un poco de más tiempo observándose se reconoció, entonces la euforia se apodero de él.

Yo estaba conectada a aquella euforia que encontraba deleitante, su energía corría con la fuerza de un rio salvaje. Le perdí el rastro, las emociones era muy intensas para mí.

Solo sé que en cuanto supo lo que había pasado, su cabeza comenzó a llenarse de banalidades, y agradecimientos que iban a aquella fuerza que le había hecho entrar en pánico en su despacho. Que si le había lanzado maldiciones, ahora le estaba eternamente agradecido.

Regresé a la sala de espera, no sé a qué... Me senté.

Después de rato, se acercó una mujer de edad madura, cálculo que de unos 50 años más. Estaba muy arreglada y vestía de un color naranja muy alegre.

-          - Yo sé que lo hiciste- me dijo con una sonrisa muy amable. 
No le conteste, todavía podía contemplar un poco al joven en su euforia.

-          - Lo que has hecho, ha sido muy bueno, él necesitaba sentirse así – seguí sin contestar, pero esta vez dirigí mi mirada a ella.

-         - ¿Crees que podrías hacer lo mismo para mí?- la petición me sorprendió, pero no me molesto. Su mirada era dulce y tranquila. Su solicitud me parecía egoísta, y frívola, como las emociones que estaba experimentando el joven cuando se dio cuenta que había rejuvenecido. Pero no había maldad en el favor que deseaba, me dio la impresión de un niño, que al ver que le obsequias un dulce a otro, quiere uno también.

Eso me enterneció, el pensar en ella como un niño que no tiene oportunidad de algo dulce y se acerca a pedirte una golosina. La mire, trate de conectarme con ella… pero ya no sentía el poder en mí. Aunque mi deseo fuera darle lo que pedía, ya no estaba en mí.

-          - Lo siento, no puedo hacerlo- dije un poco triste, porque me habría gustado que ella también experimentará aquella euforia.

Tomo mis manos – No te preocupes está bien.- Volvió a mirar hacia donde estaba el joven -¿Sabes porque estamos aquí?-

-          - No… -

-         -  Nosotros venimos de fuera, no somos de este lugar. El Doctor, como lo llaman aquí, es un geólogo y apasionado de la naturaleza. En este lugar hay una laguna muy pura y cristalina, que no ha sido mancillada por el hombre. En ella hay muchos peces, sus aguas son tan claras que se puede apreciar el fondo. La gente de este lugar considera que sus aguas son mágicas, por lo que solo toman agua de ella, para purificar sus espíritus o para ayudarse a sanar enfermedades. No es que nosotros creamos en este tipo de magia, pero de verdad consideramos que es un milagro de la naturaleza.

De un tiempo para acá, quieren comenzar a urbanizar este lugar, quieren hacer canales sobre algunos ríos que alimentan la laguna y construir residencias. Para que el lugar tenga más plus valía. Desafortunadamente tendrán que vaciar la laguna… Nosotros estamos haciendo todo lo posible para salvar esta laguna. ¿Crees que podrías ayudarnos?
 
La manera en que hizo la petición, me hizo sentir como si estuviera pidiendo el favor a una fuerza no física, como si se lo solicitará a una fuerza mágica. Yo había querido ayudarle primero con su deseo más simple, pero no tenía la capacidad. Quería ahora ayudarla con el otro, más porque me había enternecido que por la historia de la laguna. Pero de alguna manera supe que este no era mi asunto. Así que busque la energía de la laguna, para preguntar si estaba bien intervenir.

Me quede en silencio cerrando los ojos. Me conecté con la Laguna, estaba en paz, estaba en silencio, estaba en equilibrio.

Eso fue todo… lo que interprete de ello fue que la Laguna, estaba en paz con cualquiera que fuera su destino, ya fuera seguir existiendo o dejar de existir.

-        - No puedo ayudarte, la laguna está en paz. Son tus apegos morales, los que te inquietan, es tu propia naturaleza humana la que te hace sufrir por la laguna. –

Miro triste, y antes de rendirse pregunto - ¿Y los peces, ellos también estarían en paz si les quitarán su hogar?-

… Peces, lo pensé fríamente, ese en realidad había sido un golpe bajo para mí, pero mis emociones al conectarse con la laguna se habían dormido un poco. – Los peces están en sincronía con la laguna y tampoco temen cualquier destino que les pueda esperar.-

La señora hizo un gesto triste, y comenzó a jugar con sus manos. No había nada que hacer para salvar la preciosa laguna. Sería lo que tuviera que ser. 

– ¿Pero que acaso nadie nos va a ayudar?… ¿Acaso vamos a permitir que la tierra siga siendo devorada, por los intereses superfluos de algunos hombres?.-

Nuevamente me pareció una niña en sus peticiones, traté de preguntarle a la laguna, su energía permaneció inmutable. Percibí entonces una tercera conciencia, que era quien estaba intercediendo, eran como varias conciencias pequeñas unidas creando una conciencia mayor. No hablaron ni dijeron nada, pero me dieron a entender, que ya habían intercedido por ellos, haciendo rejuvenecer al doctor.


-          - Alguien los ha escuchado, y por eso el doctor ha recuperado el entusiasmo y fuerza de su juventud…- miré al doctor que seguía fascinado, y en su mente ya se hacían planes de nuevos amores que conquistar y otras ideas- ya dependerá de él, que el regalo que se le ha hecho sirva a su causa original o se pierda.-
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vacio Re: El Doctor y La Laguna (Sueño)

Mensaje por Golden Spirit el Jue 29 Mayo 2014, 19:29

Lo voy a leer luego, si acaso edito, pero quería decirte ¡Feliz cumpleaños!

 [:fiesta:]
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vacio Re: El Doctor y La Laguna (Sueño)

Mensaje por Lo Shen el Jue 29 Mayo 2014, 22:20

@Golden Spirit escribió:Lo voy a leer luego, si acaso edito, pero quería decirte ¡Feliz cumpleaños!

 [:fiesta:]


Awww muchas gracias :-D

*Abrazos*
 [:amor2:]
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vacio Re: El Doctor y La Laguna (Sueño)

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