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Plano astral

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vacio Plano astral

Mensaje por Golden Spirit el Sáb 07 Jun 2014, 11:52

Parte I


Con este artículo inauguramos la trilogía El Plano Astral, que como su nombre indica versará sobre las características de este mundo, tan cerca pero al mismo tiempo tan lejos de nosotros. En esta primera entrega describiremos el plano astral como territorio, en la segunda parte hablaremos de los habitantes que moran en él y en la última daremos unas pautas para hacer viajes astrales.
 
Antes de nada cabría preguntarse: cuando nos referimos a un “plano”, ¿de qué estamos hablando realmente? Si no podemos verlo ni percibirlo con nuestros sentidos ordinarios, ¿no se tratará más que de una quimera alimentada por los tratados ocultistas?
Para empezar, habría que decir que no existe sólo lo que vemos con nuestros ojos. Todo el tiempo estamos rodeados de cosas que no percibimos, pero aún así influyen sobre nosotros: ondas de radio y de TV, pequeños microorganismos, planetas, frecuencias del espectro de la luz que escapan a nuestros conos y bastones…
Por otra parte, sabemos que la materia es energía muy muy condensada o de un nivel vibratorio muy bajo, y por ende la energía no deja de ser materia vibrando a una escala altamente sutil. Sabemos también que la energía no se crea ni se destruye, sino que se siempre se está transformando.
Importante es aclarar que en la vasta literatura esotérica u ocultista se les puede dar el nombre de mundos, reinos, niveles, regiones o esferas a las distintas dimensiones o densidades a las que nos vamos a referir, aparte del de “plano”, que es el que más vamos a utilizar aquí.
También habría que aclarar lo que significa “nivel energético o vibratorio” y qué tiene que ver con el estado evolutivo de cada ser. Cuando fallecemos, y cada noche mientras soñamos, nos trasladamos al plano astral. Y dentro del plano astral, nos movemos dentro del subplano o franja que nos corresponde según nuestro nivel vibratorio. Podemos explorar más abajo pero nunca hacia las zonas superiores. El nivel vibratorio de cada uno es la manifestación en el plano energético de nuestro estado evolutivo. La manifestación del amor es la vibración de frecuencia más alta, mientras que los espíritus poco evolucionados o que todavía se guían por el egoísmo se quedan en los subplanos más bajos, lo que se llama astral inferior. El cielo y el infierno serían una visión deformada de esta realidad que ha llegado hasta nuestros días.
Nuestro sistema solar o Vía Láctea está conformada energéticamente por siete grandes planos que comparten correspondencias vibratorias con los colores de los siete chakras que poseemos todos nosotros (aquí pues, tenemos otro ejemplo de que como dice el axioma hermético, “como es arriba, es abajo”). Empezando por el nivel más bajo, el puramente físico, tendríamos:
Plano físico (etérico y denso) –> color rojo
Plano astral o emocional –> color naranja
Plano mental o devachánico (inferior y superior) –> color amarillo
Plano búdico o nirvánico –> color verde
Plano átmico –> color azul
Plano monádico o anupadaka –> color índigo
Plano ádico o divino –> color violeta o dorado
 
El plano ádico es el más cercano a nuestra fuente o Logos galáctico. Más allá se siguen continuando los planos, pues el Logos a su vez también tiene su fuente,  y dentro de este nivel también nos encontramos con seres y grupos avanzadísimos cuya idiosincrasia escapa a nuestra comprensión.
Cada uno de los siete planos que acabamos de citar a su vez se divide en siete subplanos, estos en otros siete, y así ad infinítum, dando unas franjas vibratorias infinitas donde pueden residir los seres que se ajusten a ellas.  Dentro de la misma región, como la astral que es la que nos ocupa, los habitantes que residan en las franjas vibratorias más bajas se corresponderán con un naranja apagado, mientras que cuanto más ascendamos en el gradiente, el color se volverá más vivo y brillante. El grado de conocimiento y sabiduría de los seres dentro del mismo plano varía tal y como lo hace el color.
La materia de cada uno de estos planos o mundos difiere entre ellos como aquí los gases difieren de los sólidos.
Al plano astral también se le suele llamar el reino de la ilusión, por las impresiones que causa en los que se aventuran en él. La mayoría de sus habitantes pueden cambiar de forma con rapidez y así fascinar a los que escogen para divertirse con ellos. También se caracteriza porque la visión en este plano es mucho más amplia que en el físico, y el interior de un sólido es tan visible como la superficie (por eso se le llama también cuarta dimensión). Pueden verse también los gases constituyentes de la mezcla atmosférica, las radiaciones de todos los seres vivos, los rayos infrarrojos y ultraviletas que la ciencia descubrió por otros métodos y el halo “energético” que en envuelve una ciudad. Muy habitual es también la permutación de las cifras de un número (por ejemplo, leer 592 en vez de 295 o viceversa) por lo que los neófitos en viajes astrales deben estar muy atentos y ejercitar la visión astral.
Los primeros tres subplanos tienen por trasfondo el mundo físico con todos sus conocidos accesorios. La vida en el primer subplano es la misma que la ordinaria en la vida terrestre, menos el cuerpo físico y sus necesidades; pero al transferirse a los 2º y 3º subplanos es cada vez menos material y se retrae más y más del mundo terreno y sus intereses.
En el plano astral no rigen las mismas leyes que en el físico, por eso podemos levitar o volar, por ejemplo. También existen cuatro grados de materia física más sutil que la gaseosa, a la que a falta de nombre un nombre específico se le llama etérea. En la región astral nos podemos mover en el tiempo, como si fuéramos en un avión y lo viéramos todo desde arriba. Tampoco el tiempo transcurre de la misma manera, más bien nuestra sensación de “tiempo” como tal en el mundo físico es consecuencia de percibir con nuestros sentidos ordinarios una realidad o una característica de la cuarta dimensión.
Cada partícula de materia física tiene su contraparte de materia astral, y esta contraparte no es un cuerpo simple, sino que generalmente, es un cuerpo complejo constituido por varias clases de materia astral. Además, todo ser viviente está rodeado de una atmósfera o nimbo peculiar llamada aura. Se la percibe como una masa oval de neblina luminosa de muy complicada estructura, y por su forma se le suele llamar huevo áureo.
Cuando la vista astral está plenamente desarrollada es capaz de aumentar hasta el tamaño que deseemos la visión de las más menudas partículas físicas, como si se observaran con un microscopio. Los objetos ordinarios del mundo físico se perciben desde este plano con mucho más detalle y su aspecto difiere considerablemente del que nos es familiar en el mundo físico. Así, por ejemplo, una roca vista astralmente no es ya una inerte masa de piedra. Se ve de golpe toda la masa en vez de una pequeña parte de ella; son perceptibles las vibraciones de sus partículas físicas y se advierte la contraparte astral constituida por diversos grados de materia astral, cuyas partículas también están en constante vibración. Además, se ve cómo la vida universal circula por la masa y de ella irradia formando un aura de poca variedad y corta extensión, y cómo la interpenetra siempre activa y fluctuante la esencia elemental. En el reino vegetal y animal la estructura se vuelve más compleja.
Los siguientes párrafos están extraídos del libro “Las leyes espirituales” de Vicent Guillem:
Cada planeta físico esta ligado con su correspondiente planeta energético o astral, que está superpuesto a él, pero que es mucho más extenso en tamaño que el planeta físico, aunque mucho más sutil en su naturaleza. Digamos que si el planeta físico es del tamaño de un grano de café, el del planeta astral podría ser equivalente al tamaño de un balón de fútbol, pero de naturaleza energética, quedando el grano de café en el centro del balón de fútbol. El planeta físico no podría existir sin el planeta astral, ya que es este último el que lo vitaliza energéticamente y mantiene su estructura y funcionamiento. Dentro de este mundo astral existen diferentes niveles o capas vibratorias que se diferencian por su densidad, estando las capas más densas más cercanas a la superficie del planeta físico y las más sutiles progresivamente más alejadas. Cada una de ellas tiene estructura geológica y naturaleza propias. Existen valles, montañas, ríos, flora y fauna, aunque existen diferencias entre ellas, siendo la naturaleza más bella y perfecta en las capas más sutiles que en las más groseras. Podemos decir que la naturaleza en el mundo físico es un reflejo inacabado de la naturaleza astral y que todo lo que existe el mundo físico ha sido antes ensayado en el mundo astral.
Este globo o planeta astral está lleno de vida, y es el hogar de los  espíritus y formas de vida no encarnada ligados al planeta Tierra. Es el origen de la mayoría de los seres que nacen y el destino de los que  mueren en vuestro mundo físico. Cuando antes he dicho que el espíritu cuando desencarna vuelve al mundo espiritual, lo que ocurre normalmente es que el espíritu se sitúa en uno de esos niveles vibratorios  del planeta astral, el que se corresponde con su nivel energético, que depende a su vez de su nivel espiritual. Nosotros nos encontramos ahora en uno de esos niveles, y la naturaleza que observas a tu alrededor es la propia de este nivel vibratorio.
Max Heindel es, sin duda, el más preciso a la hora de definir y estructurar lo “invisible”. Según él, el mundo astral viene a ser una esfera que contiene dentro de sí al planeta Tierra, al cual interpenetra parcialmente y luego sobrepasa en muchos kilómetros. Por lo tanto, hay una zona -la más baja- del mundo astral, que se entremezcla con la corteza terrestre donde habitamos los humanos, de tal manera que las formas de vida de aquella dimensión se mueven entre nosotros (a todos os sonará el dicho de “el infierno se encuentra aquí en la tierra”), aunque resulten invisibles al ojo humano, al igual que resulta invisible un sentimiento, siendo que está formado de la misma energía. El resto del mundo astral es una espesa capa del espacio celeste que nos rodea. Pero tal mundo no es nada simple y la complejidad de formas de vida existentes en nuestro planeta puede resultar un juego de niños en comparación a lo que allí existe.
Digamos, siguiendo Heindel,  que el mundo astral está integrado por siete niveles o regiones formadas por sustancia, o energía, cada vez más sutil a medida que nos elevamos. Tales niveles son conocidos con los siguientes nombres, comenzando por el más denso:
1. Región de las pasiones y viles deseos. 
2. Región de la impresionabilidad.
3. Región del os anhelos.
4. Región de los sentimientos.
5. Región de la vida del alma.
6. Región de la luz del alma.
7. Región del poder del alma.
Las tres primeras regiones constituyen la zona purgatorial -el infierno de la doctrina católica- y las tres últimas lo que podríamos llamar primer cielo. La cuarta región es una zona neutra perfectamente asimilable a lo que conocemos como limbo.
Quedaría incompleta la descripción del escenario astral si no mencionáramos los impropiamente llamados “registros en la luz astral” o “archivos akáshicos”. Estos registros, anales, archivos o recuerdos son de rigor una especie de materialización de la memoria de Dios, una vívida representación fotográfica de todo cuanto ha sucedido, pero están permanentemente impresos en un nivel muy superior al astral, y se reflejan más o menos espasmódicamente en este plano, de suerte que quien no tenga visión superior a la astral, sólo podrá obtener de los registros informes y datos incompletos y desconectados en vez de una narración coherente.
Vamos a concluir con unas palabras del Yogui Ramacharaka sobre el plano astral:
Un plano es la condición o estado de actividad de la energía espiritual en que el Cosmos vive y se mueve y tiene su ser. En determinado punto del espacio puede haber varios planos de actividad.
Pongamos, por ejemplo, tomado del mundo físico la ordinaria vibración del sonido. Puede el aire estar lleno de muchas notas musicales. Cada nota corresponde a un grado de vibración acústica. Las notas ocupan la misma posición en el espacio y sin embargo no se entorpecen unas a otras en cuanto a la ocupación de lugar en el espacio. Es un axioma de física que dos cuerpos materiales no pueden ocupar el mismo lugar a un mismo tiempo; pero millares de vibrantes notas pueden ocupar el mismo lugar al mismo tiempo, como sucede cuando una nutrida orquesta interpreta una composición musical.
Al hablar del “ascenso” de un plano inferior a otro superior, o del “descenso” de uno superior a otro inferior, no damos a entender que se haya de “subir” o “bajar” como por una escalera, ni tampoco que se haya de pasar de una superficie a otra de diferente nivel, y aun resulta inexacto el conocido símbolo de surgir del fondo a la superficie del océano.
El símil más aproximado a la realidad en punto a la transición de uno a otro plano es el del aumento o disminución del número de vibraciones como sucede en las acústicas, lumínicas y eléctricas.
Si se aumenta la tensión de una cuerda de violín, aumenta también su grado de vibración y por consiguiente su nota, porque es entonces mayor el número de vibraciones.
Lo que es verdad en los planos inferiores de manifestación lo es también en los superiores.
El paso de un plano a otro puede concebirse como un cambio de vibración de la energía que anima todas las cosas, y este concepto nos dará de la verdad sobre los planos de existencia la idea más aproximada de que es capaz la mente finita del hombre.
No hay palabras a propósito para designar los fenómenos superiores, y así resulta tosco, imperfecto e insuficiente todo ejemplo, símbolo o símil expresado en términos propios de los planos inferiores.
El mundo astral consta así de numerosos planos y subplanos que se extienden en serie ascendente desde el más cercano al mundo físico hasta el más cercano al mundo espiritual.
Entre estos dos extremos se puede observar innumerable variedad de fenómenos y fases de existencia.
En los subplanos inferiores del mundo astral se manifiestan las actividades psíquicas llamadas clarividencia, clariaudiencia, telepatía, psicometría, etc.
También se manifiestan en estos subplanos inferiores ciertas formas de ectoplasmas, espectros y otras apariciones de almas desencarnadas que a veces perciben el hombre y algunos animales. Asimismo actúan y se mueven en estos subplanos los seres humanos vivientes en el mundo físico que se desprenden temporáneamente de su cuerpo físico durante el sueño o el éxtasis, o deliberadamente.
Los colores astrales son los de las auras que circuyen el cuerpo físico de todo ser humano, y se manifiestan en algunos subplanos del astral.
En otros subplanos se manifiestan los fenómenos psiquismo, las formas de pensamiento, las ondas y nubes mentales que influyen en la mente y el ánimo de quienes tienen su misma tónica psíquica.
La palabra “astral” significa “lo relativo o perteneciente a los astros”, y se empleó en un principio porque creían las gentes que el “otro mundo” estaba situado más arriba de las nubes, en la región que entonces se llamaba sidérea o de las estrellas.
De nuevo advertimos al lector que no confunda la idea del plano astral con la de uno o varios lugares.
El plano astral no es un lugar determinado ni está arriba ni abajo ni en ninguno de los cuatro puntos cardinales.
No se extiende en ninguna dirección definida, y sin embargo se extiende en todas direcciones.
Siempre es un estado o condición y nunca un lugar.
Es una fase o grado de vibración y no una parte de espacio. Son sus dimensiones las del Tiempo y no las del Espacio.
Si empleamos los términos “reino”, “`región”, “‘alto”, `”bajo”, “superior”, ‘”inferior”, es en sentido figurado, como si dijéramos un alto o un bajo grado de vibración.

 
Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo: 
[Libro] El Plano Astral. C. W. Leadbeater
[Libro] La vida después de la muerte. Yogui Ramacharaka
[Libro] Las leyes espirituales. Vicent Guillem
Revista Más Allá nº 2
http://davidtopi.com/densidades-como-niveles-de-evolutivos-vs-los-planos-frecuenciales-de-la-creacin-en-la-galaxia/#.U4imAXJ_t6E

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vacio Re: Plano astral

Mensaje por Golden Spirit el Sáb 21 Jun 2014, 12:04

Parte II




Saludos, amigos lectores. En este presente artículo continuamos hablando del plano astral; esta vez voy a dar una visión de las entidades que podemos encontrarnos allí. No me he parado mucho en la descripción de cada una porque entonces saldría un libro; a los lectores que estéis interesados en profundizar en la materia os recomiendo que vayáis a las referencias que se encuentran al final del artículo o si es una duda puntual la podéis dejar en un comentario. Voy a seguir el esquema que sigue Leadbeater en su libro para que resulte menos confuso, y dentro del apartado correspondiente iré añadiendo mis propias explicaciones y lo que yo he podido observar en el plano astral. Así pues, comenzamos:





Habitantes humanos del plano astral

Podemos clasificarlos como “vivos” o “muertos” en el mundo o plano físico, es decir, personas encarnadas que todavía poseen cuerpo físico o ya desencarnadas y por lo tanto residentes temporales en el plano astral. Tenemos las siguientes:


- El maestro y sus discípulos


Aquí se encuentran los estudiantes de ocultismo de cualquier parte del mundo pertenecientes a distintas escuelas de misterios, asociaciones, logias, etc. haciendo “prácticas” con sus respectivos maestros espirituales. En este caso para moverse a través de los subplanos se utiliza el cuerpo mental revestido de materia astral, porque ya se ha conseguido la habilidad de manejar sendos cuerpos y de transferir las lecciones correctamente de uno a otro.


- Personas desarrolladas psíquicamente (sin estar bajo la guía de un maestro)


Pueden ser individuos desarrollados espiritualmente o no, ya que una cosa no va de la mano de la otra (por ejemplo, las personas que nacen con facultades psíquicas). Dependiendo del empeño que le ponga en desarrollar su facultad o del estudio que le dedique, se desenvolverá astralmente con mayor o menor facilidad. No obstante, sin el consejo de un maestro es muy difícil no dejarse engañar por lo que perciben nuestros sentidos en este mundo, resultando que los recuerdos de la experiencia suelen estar bastante lejos de la realidad o se pierden en el olvido. Tampoco saben utilizar correctamente el cuerpo mental.


- Personas comunes


Dentro de este grupo se encuentra la inmensa mayoría de la humanidad durante las horas de sueño nocturno. El cuerpo astral de la gente “dormida” de conciencia flota más o menos conscientemente mientras el cuerpo físico reposa en su lecho. La corriente astral lo va trasladando, y durante su curso puede encontrarse con otros cuerpos astrales de parecida condición e interaccionar con ellos, lo que da lugar a los sueños que recordamos por la mañana.



-El mago negro y sus discípulos


En este caso tenemos lo mismo que en el primer grupo (mismo grado de desenvolvimiento en el plano astral), pero con objetivos opuestos. En el primer caso teníamos a los grupos que aplican su estudio y conocimiento al progreso de la humanidad, y en este a los magos que aplican sus fuerzas para conseguir fines egoístas.
Como ejemplo podemos citar a los dugpas del Tíbet, de la secta ninmapa o del casquete rojo, que aunque no son los únicos, entre sus abyectas hazañas se encuentra el haber apoyado la empresa de Hitler en su momento.



Habitantes humanos muertos


Entiéndase este calificativo para designar a los seres humanos que temporalmente carecen de cuerpo físico, pues cierto es que siempre estamos “vivos”, ya sea en un plano u otro. Y hay que decir que los que nosotros llamamos vulgarmente “muertos” están a menudo más vivos que nosotros.  Tenemos los siguientes:


- Los Nirmânakâyas


Estos son seres muy excelsos que raramente se dejan ver por el astral, pero los menciono para dejar constancia de su existencia.
- Los discípulos en espera de reencarnar

Aún no son muy numerosos en el actual estado evolutivo de la humanidad, aún así su número va aumentando poco a poco. Estas son personas de pura conducta, altos pensamientos y fuerzas espirituales de extraordinaria intensidad. Se encuentran en el astral llevando a cabo tareas encomendadas por su maestro, mientras esperan el momento oportuno para encarnarse. Entretanto, continúan su proceso evolutivo, ahora sin el estorbo de la fatiga del cuerpo físico.

- Los seres humanos después de la muerte 

Esta clase es mucho más numerosa que todas las que hemos visto hasta ahora. El carácter, la condición y el tiempo que pasan los individuos una vez desencarnados en el plano astral difiere notablemente entre unos y otros. No obstante, todos tenemos que consumir nuestros deseos siniestros en este plano. La densidad del cuerpo astral va disminuyendo a medida que sube de nivel, y únicamente se detiene cuando la densidad es la misma que la de la materia del subplano. Las fuerzas desintegradoras actúan sobre él destruyendo la materia de los planos inferiores, de modo que el “Ser”, la chispa divina o como queramos llamarlo, se va elevando cada vez más (a esto es a lo que se refieren muchas entidades en las sesiones espiritistas cuando dicen que están a punto de “elevarse”).
En la inmensa mayoría de los casos, la pérdida del cuerpo físico no altera el carácter moral e intelectual del individuo, y de aquí que entre los habitantes desencarnados del mundo astral haya la misma variedad de mentalidades y moralidades que observamos en el mundo físico.

- La sombra   

La sombra es una entidad formada por el cuerpo astral que se está desintegrando, más una porción del cuerpo mental inferior o mente concreta. No siempre sucede que se mezclan los dos cuerpos, esto sólo acontece en el caso de que el difunto haya tenido una vida muy materialista y se haya entregado a sus más bajas pasiones y deseos. Como es muy difícil separar un deseo pasional del pensamiento en el mismo, una porción del cuerpo mental queda entretejida al cuerpo astral.
La sombra conserva las características y la memoria del individuo, pero es un reflejo de sus cualidades más inferiores, por lo que muchos la atribuirían a la aparición de la persona fallecida. Su duración varía según la cantidad de materia mental que contenga. Es susceptible de ser utilizada por magos negros para sus fines.


- El cascarón

Es el cuerpo astral en la última fase de desintegración, cuando ya no le queda ninguna partícula de materia mental. Carece por completo de  inteligencia, pero puede ser animado por un médium y reproducir las muletillas e incluso la letra de la persona desencarnada.
Una variedad sería el cascarón vitalizado, que como su nombre indica se trata del cascarón animado por el artificial elemental que lo anima (los pensamientos que repetidamente y de un modo constante ocupan la mente de aquellos que los mantienen). También sirven de instrumento a la magia negra.
A propósito de los cascarones, hay que señalizar que en el aura astral de la humanidad se encuentran en grandes cantidades, los cuales,sin que el ser humano se dé cuenta, le succionan la energía psíquica y le hacen receptible a enfermedades físicas, a desequilibrios emocionales y a ilusiones y perturbaciones de carácter mental.

- Suicidas y víctimas de accidentes

En este caso nos encontramos con personas que no se han ido “mentalizando” sobre la proximidad de su muerte, por lo que en la mayoría de los casos no se han debilitado sus deseos por las cosas materiales y su cuerpo astral todavía está muy “cargado”. En el caso de los suicidas, incluso se pueden distinguir varios “grados”, pues hay gente que se quita la vida por ejemplo para eludir el castigo a un crimen que han cometido o los que lo llevan a cabo por sus circunstancias vitales.
En el caso de los individuos más apegados a la materia, se verán atraídos por la capa más cercana del astral a nuestro plano físico. Sin embargo, los que mueren de accidentes y han tenido durante su vida una noble y recta conducta, no tienen tendencia a este subplano, pasan el tiempo que tengan que permanecer allí “en feliz ignorancia y completo olvido, o en un estado de tranquila somnolencia henchida de rosados sueños”.

- Vampiros y lobos

Esta clase la tratamos ampliamente en el artículo “Tras la pista de los licántropos”. Decir que, como en todas las leyendas, hay un trasfondo de verdad. Mediante artes mágicas negras, un suicida puede eludir el paso por la octava esfera convirtiéndose en un vampiro. En el caso del hombre-lobo, también es necesario el conocimiento de la magia negra para proyectar el cuerpo astral, existiendo la posibilidad de que se apodere de él otra entidad astral y lo materialice en forma de animal salvaje. Ahora es casi imposible encontrarse con alguna de estas entidades cuando estamos explorando el astral, además de que su manifestación sólo es posible en las inmediaciones del cadáver del que fue su cuerpo físico.

-El mago negro y sus discípulos

Tenemos aquí el extremo puesto al discípulo que espera reencarnarse. Los practicantes de magia negra prolongan su estancia en el plano astral para llevar a cabo distintos objetivos, pero en todo caso siempre lo hacen sustrayendo la vitalidad de otros seres humanos por medios de horrible índole.




Habitantes no humanos del plano astral

En este apartado entran entidades que pertenecen a nuestra línea de evolución; es decir, que han sido o serán seres humanos. Algunas se pueden considerar inferiores al hombre, otras lo igualan y también las hay que nos superan en bondad y en poder. Así pues, tenemos a:


- La esencia elemental perteneciente a nuestra evolución


Es una tarea ardua y compleja describir a la esencia elemental a quien no está familiarizado con el ocultismo, por lo que sólo vamos a decir que esta esencia constituye la esencia divina antes y después de individualizarse y residir en los reinos mineral, animal, etc., y se le dan distintos nombres según resida en un reino o en otro.
La esencia elemental es una vasta “masa” que reacciona al más efímero pensamiento humano y responde a él en fracciones de segundo en consonancia con el deseo o la voluntad humana, pero ya en el instante en que se torna en algo que puede calificarse de elemental, deja de pertenecer a esta clase.
No les rendiríamos justicia si no mencionáramos aquí a los alquimistas medievales,  que poseían avanzadísimos conocimientos y ya sabían que cada uno de los siete estados de la materia servía de base de manifestación a una gran clase de evolucionante esencia monádica, a la denominaron esencia elemental.


- El cuerpo astral de los animales


La gran mayoría de los animales no ha alcanzado aún la completa individualización, por lo que permanecen poco tiempo en el plano astral. Digamos que comparten unas “almas grupales” por especie, en la que van acumulando sus experiencias de cada vida física. El tiempo que pase aquí dependerá de la inteligencia de la que haya hecho gala durante su vida física; en todo caso el animal se suele encontrar en un estado de conciencia soñolienta, feliz.


- Los espíritus de la naturaleza


Los espíritus de la naturaleza no han sido ni serán nunca humanos, al contrario de los animales que nos rodean, por ejemplo, que algún día conformarán una humanidad comparable a la nuestra. Así que nuestra relación con ellos se reduce a que compartimos el mismo planeta, básicamente. Podría decirse que son los “animales” de otra línea de evolución.


“Salamandra”

Se pueden dividir en siete órdenes que habitan en los siete estados de la materia física (tierra, agua, aire, fuego y las cuatro clases de éter). Son inteligentes entidades que residen y funcionan en cada uno de esos ambientes.
Los tratadistas medievales llamaron gnomos a los espíritus naturales de la tierra; ondinas a los del agua; sílfides a los del aire, y salamandras a los del fuego. En el lenguaje vulgar se les conoce por muchos nombres, entre ellos los de hadas, sátiros, faunos, elfos, duendes, damas blancas, nereidas, morenillos, trasgos, etc. Sus formas son muy variadas, pero más frecuentemente de configuración humana y cortos de talla. Como todos los habitantes del plano astral, son capaces de asumir cualquier aspecto a voluntad. En las condiciones ordinarias son invisibles a la percepción visual física, pero son capaces de materializarse para hacerse visibles fácilmente.
En nuestras incursiones a través del plano astral lo normal es que estos elementales se nos muestren hostiles, en actitud amenazadora, pues no les agrada mucho nuestra presencia. De todas formas, nunca nos harán daño a no ser que les estemos provocando intencionadamente. Si no les mostramos miedo ni los molestamos, retrocederán o se desaparecerán de nuestro camino. Dicen que en la edad de oro de la humanidad, cuando era menos egoísta y más espiritual, los elementales se mostraban amigos del hombre; pero ahora se han enemistado con nosotros porque tratamos con indiferencia, antipatía y crueldad a los otros seres sintientes.


- Los devas  


También llamados los hijos de Dios, o ángeles; los devas, como los conocen los hinduistas, son la línea de evolución más alta relacionada con nuestro mundo físico. Se pueden considerar como un reino inmediatamente superior al humano, como el humano es inmediatamente superior al animal. Las tres categorías inferiores de los devas son los devas astrales (kamadevas), los devas mentales inferiores (rupadevas) y los mentales superiores o arrupadevas.
Podríamos citar a los ángeles Agnishchaitas, “las huestes de la Voz”, unas entidades sumamente sutiles que se encargan de dirigir todas las actividades védicas que se realizan en el plano físico. De gran belleza y auras maravillosamente resplandecientes, utilizan el fuego de la Kundalini para energetizar y crear los organismos apropiados a cada raza y cada especie que están evolucionando en el plano físico.



 
Habitantes artificiales del plano astral


Nos vamos a adentrar en una categoría muy difícil de clasificar, pues estas entidades difieren entre ellas como pueden diferir los pensamientos o las opiniones entre una persona y otra. La única división posible es clasificarlos en elementales formados inconscientemente por la humanidad y los creados por ocultistas, magos y gente preparada para hacerlo. He añadido tres arquetipos más al principio y dos al final que son bastante frecuentes también.
Conviene aclarar que es bastante importante la relación que tenemos con ellos, pues son seres que hemos creado nosotros lo queramos o no, a los que estamos ligados por lazos kármicos y que influyen en nuestras vidas de una forma u otra.


- Larvas


Se conocen con este nombre a las pequeñas concentraciones de materia astral creadas por los bajos deseos de los seres humanos. Pueden adoptar forma de gusano y pequeños reptiles y se pueden ver frecuentemente pegados al aura de gente de bajo nivel espiritualmente hablando.


- Las formas psíquicas de las enfermedades


En el plano astral también podemos encontrarnos con las formas que adoptan los sufrimientos psíquicos de las personas que padecen cualquier enfermedad, desde las más leves a las llamadas incurables. El sufrimiento, en todas sus infinitas variantes, produce una reacción en los éteres sensibles del espacio, y la materia astral, que constituye el nivel en donde se manifiesta, se agrupa creando vórtices de energía y atrayendo a su centro de radiación toda clase de substancia psíquica que entra dentro de su campo vibratorio, hasta adquirir una forma organizada con carácter propio y entidad independiente que a la vista del cualificado observador aparece como perteneciente a tal o cual tipo de enfermedad o dolencia física.
El dolor moral también adopta su forma característica. Todas estas emociones  puede decirse que constituyen avenidas de entrada en el cuerpo físico denso, a través del vehículo etérico, de casi todas las lesiones o enfermedades de tipo orgánico que padece la humanidad.


- Los lemures


Se les da el nombre de lemures dentro del ocultismo a las formas psíquicas de los deseos sexuales, el miedo y el egoísmo. Estas potentes pasiones han sido alimentadas por la humanidad desde su mismo nacimiento, razón por la cual subsisten como formas poderosas en el plano físico, astral y hasta mental, constituyendo fortísimas estructuras psíquicas que condicionan la vida psicológica de la humanidad.
Expresiones del deseo sexual pueden ser los conocidos íncubus y súcubos, que también pululan por el plano astral esperando a alguna víctima que se deje influenciar por ellos. Pero también existen otras formas más repugnantes aún, como las figuras que se arrastran pesadamente por los más densos niveles bajo la forma de una especie de pulpos gigantes de aspecto viscoso, color marrón oscuro casi negro y ojos verdosos o rojizos de apariencia vidriosa, extendiendo sus tentáculos hacia el aura astral de las personas desenfrenadamente lujuriosas y penetran en sus vehículos etéricos condicionando la imaginación y el pensamiento a imágenes lúbricas, obscenas y concupiscentes. Tales influencias impiden lógicamente la correcta orientación mental y un adecuado equilibrio de los valores psicológicos del ser humano, lo cual repercute dolorosamente en los ambientes familiares y sociales en donde corrientemente desenvuelven sus existencias kármicas.
Respecto al miedo y al egoísmo, las formas que pueden adquirir son múltiples y no tienen porqué corresponder a la humana, desde luego, ya que se manifiestan de muchas maneras y pueden mostrar muchas caras.



- Los elementales formados inconscientemente 


Estos son los elementales que continuamente estamos creando con nuestros pensamientos y deseos. Lo más normal es que duren sólo unos minutos o a lo sumo unas horas, dependiendo del impulso en forma de vibración que reciben. Pero como la vibración es vida, si un determinado deseo ocupa nuestros pensamientos con frecuencia, acabamos creando un elemental muy potente, que tenderá a unirse a otros de su misma índole en el astral formándose auténticos artificiales con vida propia que ya no dependen de sus creadores, sino de la intensidad de los pensamientos que les dieron vida.
Como la mayoría de los pensamientos que tenemos al cabo del día son referentes a nosotros, estamos rodeados continuamente de ellos y de su influencia más o menos perniciosa. Incluso digamos que llegan a instigar a la persona que para reproduzca las mismas vibraciones que necesita para sobrevivir. Por supuesto, su influjo también alcanza a la persona sobre la que vayan dirigidas nuestras plegarias o nuestras emociones. La persona cuyos pensamientos y deseos sean malignos, rencorosos, avarientos y hostiles, va por el mundo llevando consigo una pestilente atmósfera psíquica poblada por las repugnantes entidades que formó para que fueran sus compañeros. Cabe decir que los sentimientos amorosos y amigables tienen el efecto contrario.
Un sentimiento de envidia o de odio lanzado contra una persona, entrañará un elemental que se dirigirá hacia ella como una disparatada flecha, y buscará el punto más fácil por donde penetrar. Si el sentimiento es persistente, el elemental recibirá un nuevo estímulo y podrá prolongar su vida mientras persista el sentimiento que lo engendró. Sin embargo,  el mal deseo o el siniestro pensamiento no tendrán eficacia alguna si la persona a quien van dirigidos no vibra ni propende a vibrar en la siniestra tónica del elemental formado por tan morbosas emociones, es decir, que la persona malquerida no proporcionará punto de apoyo a la potencia del elemental cuya influencia rechazará como un broquel el aura del individuo de puros pensamientos y recta conducta, por no hallar sitio en donde fijarse y entonces por ley mecánica reaccionará contra quien lo emitió, donde encontrará motivo de actividad, de suerte que el individuo quedará herido por sus propias armas.
Los elementales, tanto estos como los que estamos a punto de ver, son capaces de vitalizar cascarones astrales para prolongar su vida y sus acciones a este nivel.


- Elementales formados conscientemente


Imagínense el poder que pueden tener los elementales formados por magos al servicio del mal o del bien, que saben aprovechar las virtudes y los efectos de los que acabamos de hablar y lanzarlos a favor o en contra de algo o de alguien. Además, estos elementales son de más larga vida y mucho más inteligentes y poderosos que los formados de forma inconsciente, por lo que son más peligrosos. Algunos llegan a emanciparse de las órdenes de su creador y se convierten en fuerzas maléficas que vagan procurando a toda costa prolongar su existencia, alimentándose vampíricamente de la vitalidad de otros seres o influyendo en ellos para que les tributen ofrendas. Por medio de la fuerza que pueden extraer de las ofrendas y la vitalidad de sus devotos, pueden subsistir mucho tiempo y mostrarse esquivos y enojados si escasean o cesan los sacrificios.



 - El Guardián del Umbral y el Tentador


He decidido incluir a estas dos entidades como artificiales curiosos y porque son de los primeros que nos vamos a encontrar cuando pasemos al “otro lado” :
El Guardián del Umbral es la primera imagen que aparece ante el fallecido una vez incorporado a la vida en el plano astral. El impacto, normalmente desagradable, depende de la envergadura del artificial generado. Un ser que hubiese llevado una vida marcada por las bajas pasiones y el enfrentamiento, habrá generado un artificial monstruoso, fiel reflejo de sus monstruosidades, que le estará esperando tan pronto abra los  ojos a la nueva vida.
De aquí se puede intuir que aquello que llamamos infierno no es sino el enfrentamiento con los sucesivos artificiales perversos que reflejan ese aspecto de la personalidad, el encuentro con una parte de nuestro Yo.
El Tentador, por su parte, es la figura de otro artificial generado exclusivamente por los deseos repetidos por el individuo y que, una vez desarrollado, es capaz de movilizar las energías internas de este en orden a la satisfacción de tales deseos.


El infierno de Dante
* * *

Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo y más información: 

[Libro] El Plano Astral. C. W. Leadbeater
[Libro] Estructuración dévica de las formas. Vicente Beltrán Anglada
[Libro] El libro de los espíritus. Allan Kardec
Revista Más Allá nº 2
Imágenes tomadas de Google


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vacio Re: Plano astral

Mensaje por Golden Spirit el Miér 23 Jul 2014, 01:04

Parte III



Con esta tercera entrega finalizamos nuestra pequeña incursión por el plano astral. Ahora toca centrarnos en los viajes astrales, un fenómeno que ha sido experimentado de forma consciente por una de cada diez personas. Estadísticamente, el 89% de las personas no recuerda lo que le sucede durante el sueño, y eso que pasamos durmiendo entre un tercio y un cuarto de nuestra vida. Pero si el cuerpo necesita dormir, la conciencia no. Durante un viaje astral consciente, los límites de lo físico se derrumban, la percepción llega hasta fronteras inimaginables, y el sentido de la realidad cambia de forma radical y permanente.
Para completar el artículo he incluido una descripción del vehículo con el que nos movemos en esta dimensión, el cuerpo astral (con unos breves apuntes sobre cromoterapia), y por último he hecho mención a la utilización por parte de los servicios de inteligencia de los viajes fuera del cuerpo como arma con fines bélicos.
 
Naturaleza del cuerpo astral

El astral es un fluido bioenergético que rodea al cuerpo y que interpenetra todas las células de nuestro organismo proveyéndole de la energía necesaria para la manifestación de la vida. Su “forma” por tanto es similar a la del físico (no confundir con el cuerpo energético, una línea de color azul violáceo muy próxima a la piel producida por el calor desprendido por el cuerpo físico y que no tiene que ver con la energía astral).
La materia astral está compuesta de varios elementos. Por un lado, por la energía vital de alta vibración proveniente del Sol, y que vitaliza por igual tanto a los seres humanos como a las plantas y a los animales, y por otro, por la unión de cuatro gases nobles: kriptón, helio, xenón y argón, dando como resultado una energía sutil portadora de vida biológica, capaz de viajar por ambos mundos, el energético y el material, con toda facilidad.
La energía vital sublima los gases nobles, elevándolos de vibración, y, al mismo tiempo, estos reducen la tasa vibratoria de la energía para poder ser asimilada por el cuerpo físico y, posteriormente, ser transportada a través del sistema nervioso.
Las bandas o capas de colores que integran el cuerpo astral están constituidas por hacer de electrones o iones de esos gases nobles, que forman “cuerdas” energéticas a modo de cables de conexión y que, para vitalizar al organismo, se dividen como lo harían los hilos de cobre. Esos filamentos son los conocidos “nadis” de las tradiciones orientales. Estos nadis se dirigen a sus objetivos a través de otros chakras menores, los llamados meridianos, que forman haces más densos en las conexiones glandulares y que vendrían a ser las “vías” o los caminos por donde discurre la energía.
La conexión entre el cuerpo astral y el físico se realiza a través de los chakras. El chakra principal es el que está situado en el plexo solar, cuya función es captar y repartir la energía vital por todo el organismo a través de los otros seis chakras situados en puntos estratégicos del cuerpo. Todos los chakras están conectados, a su vez, a las seis glándulas principales encargadas de verter al torrente sanguíneo los más diversos compuestos químicos, como las hormonas, para autorregular el cuerpo y producir reacciones tanto físicas como emocionales.
La conexión entre estos siete chakras forma una doble espiral (el “caduceo médico” o el kundalini de las culturas orientales) y su funcionamiento a nivel físico está relacionado estrechamente con el sistema nervioso.
El cuerpo astral se compone de siete capas de tonalidades distintas, cada una de ellas relacionada con una zona del cuerpo físico y a la vez con glándulas concretas a las que energetiza, como vamos a ver a continuación:
La primera capa, la más densa, es de color amarillo. También es conocida como el doble etérico, puesto que representa un doble energético exacto del cuerpo físico. Su nivel vibratorio está muy próximo a la materia, por lo que puede ser detectada por aquellas personas que poseen una cierta sensibilidad. Su conexión con el cerebro se encuentra en la nuca y su glándula correspondiente es la tiroides, que regula la constitución ósea, muscular y epitelial.
La segunda capa es de color anaranjado, su conexión se establece en la parte superior del esternón, su glándula correspondiente es el timo y regula el sistema circulatorio y la formación de anticuerpos.
La tercera es de color azul, su conexión está en la garganta y sus glándulas correspondientes son las suprarrenales. Regula la aportación de oxígeno a la sangre y se encarga de controlar energéticamente todos los procesos del sistema respiratorio.
La cuarta, de color verde, tiene su conexión con el físico a través del pubis, sus glándulas correspondientes son las gónadas y regula todo el sistema nervioso.
La quinta capa es color rojo, su conexión tiene lugar en el entrecejo y su glándula correspondiente es la pituitaria o hipófisis. Regula todos los procesos mentales, permitiendo la entrada de energía mental a todos los órganos del sistema encefálico.
La sexta se conexiona con el físico a través del centro de la frente, su glándula es la pineal o epífisis y refleja las manifestaciones de la personalidad externa del hombre. Es de color variable, según las tendencias de la persona, y se beneficia o perjudica con la actuación de las otras capas, aclarándose u oscureciéndose. El objetivo de esta capa es ir aproximando su color al blanco de la capa siete.
Por último, la séptima capa, de color blanco, se localiza en el plexo solar y no tiene correspondencia con ninguna glándula. Es la capa de mayor vibración y su misión  es la de regular la conexión con la Fuente o Yo interno de cada ser humano. Está íntimamente relacionada con la conciencia o portavoz del espíritu individual. A través del plexo solar además es por donde nos recargamos de energía cósmica.
Con estos breves apuntes que acabo de citar podéis haceros una idea de cómo funciona la cromoterapia e incluso podéis aplicarla por vosotros mismos.

Por último, ya que no me quiero alargar mucho más esta parte, tenemos que mencionar obligatoriamente el mencionado cordón de plata o plateado, elemento que hace de unión entre el cuerpo físico y el cuerpo astral, que se ha popularizado con este nombre. La conexión, al contrario de lo que mucha gente cree, parece estar en el centro de la bóveda craneana, en un punto intermedio entre las glándulas pituitaria y pineal. Este cordón es como una prolongación de todo el cuerpo astral y está formado por la unión de todas las capas, con sus colores respectivos, lo que a nivel de color/luz da como resultado el blanco plateado, de ahí su nombre.
 
Cómo realizar viajes astrales

Habiéndonos familiarizado ya con el vehículo que nos va a permitir estas fantásticas experiencias, ha llegado el momento de explicar cómo se hace un viaje astral de forma consciente.
Antes de nada, unas breves recomendaciones, que si bien no son obligatorias, sin duda nos facilitarán mucho las cosas. Como norma general, es útil no identificarnos con nuestro cuerpo físico: sabemos que está ahí, hacemos muchas cosas con él, pero hemos de tener la certeza de que nosotros somos más que eso; que estamos de paso en este mundo, que todos somos iguales, somos inmortales y la apariencia externa del cuerpo carece de importancia.
No está de más preocuparnos un poco por las cosas que nos “alimentan”, no sólo las que entran por nuestra boca, sino las que alimentan nuestros cinco centros: el centro motor, el centro instintivo, el centro sexual, el centro emocional y el intelectual. Si hemos tenido un día duro en el que hemos discutido con varias personas, o hemos visto un programa de televisión muy desagradable, las emociones que hemos tenido nos arrastrarán fácilmente al astral inferior. Las emociones superiores y armoniosas siempre nos harán más “sutiles”.
No deberíamos temer ni codiciar el astral, tampoco mostrarnos escépticos ni perezosos a la hora de hacer los ejercicios.


Una estancia limpia y agradable también ayudará a relajarnos: el cuarto debe estar limpio y a poder ser decorado con los tres colores primarios (amarillo, cián y magenta). Pueden colocarse perfumes o inciensos que nos gusten.
La cena que hayamos ingerido previamente a la experiencia astral debe ser ligera, y si es posible también es recomendable dar un paseo o hacer algún tipo de ejercicio después de cenar.
Siguiendo a Platón, que dijo que “al hombre se le conoce por sus sueños“, es muy útil llevar un diario de sueños, en el que cada mañana al despertar anotemos los sueños que recordemos.
Es bueno intentar dormir con la cabeza mirando hacia el norte. Para ir tomando conciencia, también se recomienda practicar un poco de meditación o escuchar música clásica relajadamente antes de intentar salir al astral.
No se aconseja a personas que padezcan del corazón que practiquen estas técnicas.
Existen muchas formas de provocar la salida lúcida al plano astral, tantas casi como personas hay en este mundo. Por eso es recomendable probar varias hasta que encontremos la que es mejor para nosotros. Durante este tiempo, no debemos perder la paciencia, al contrario, tenemos que ser muy perseverantes. Hay personas que lo consiguen a los pocos intentos, mientras que otras tardan meses e incluso más de un año. En todo caso lo más importante es la constancia.
La técnica más universal y sencilla para llevar a cabo la proyección astral sería la siguiente:
Cuando se encuentra uno tendido en la cama, sin nadie que pueda molestarle, cerrada la puerta de su dormitorio para que nadie pueda distraerlo, procúrese encontrarse en realmente en un estado de gran calma en todos los conceptos.  Imagínese el lector que se va desprendiendo lentamente de s u envoltura corporal. No hay peligro alguno.  Figúrese que se producen varios pequeños crujidos, y sacudidas, a media que su fuerza espiritual va abandonando su cuerpo y solidificándose arriba…
Imagínese que está logrando formar un cuerpo (un molde) que es exacta contrapartida de su cuerpo físico. Bien. Ahora, seguramente experimentará usted, si lo ha conseguido, un pequeño balanceo, con leves movimientos de elevación y descenso…Todo ello es muy natural, y así sucede siempre, pero no se asuste. No tiene que asustarse ni preocuparse. Entonces verá usted que sus cuerpos, físico y astral, están unidos por un reluciente cordón de plata. Una plata que vibra con vida, con energía, con los pensamientos que van de lo físico a lo astral, y de lo astral a lo físico. Y piense por último, que usted no puede sufrir daño alguno; primero, porque físicamente está sano, y también,  porque si sus pensamientos y el motivo del “viaje” son puros, no tiene nada que temer.

 
Esta otra técnica que sigue, a diferencia de la anterior, requiere un compromiso y una práctica diaria por parte del interesado o la interesada. Está estrechamente relacionada con el proceso de “despertar” de la consciencia.
Para ello antes de nada tenemos que ser conscientes de que vivimos “dormidos”. Quizá usted, que es habitualmente lector de páginas como esta y se encuentra familiarizado con las teorías de la conspiración, crea que está más despierto que todas las personas que le rodean. Pero esto habitualmente no es así. Muy a menudo, por no decir diariamente, cuando las cosas no salen como queremos o tenemos un encuentro verbal con alguien, es suficiente para “que nos den el día” y a partir de ahí le demos el privilegio a los demás o a las circunstancias de que determinen nuestra tónica emocional, como si nuestro estado de ánimo fuera un simple patito de goma moviéndose a merced de las olas del mar.
Estamos tan ocupados mirando la pantalla del móvil, pensando en lo que vamos a hacer mañana o identificándonos con objetos que deseamos poseer o nuestros mismos yoes (yo no puedo hacer eso, yo lo quiero, no sirvo, soy muy torpe para los idiomas…) que pasamos de largo una premisa fundamental: no existe nada que no sea el AHORA, la vida es AHORA. Si verdaderamente queremos despertar espiritualmente tenemos que romper esta mecanicidad.

La clave es estar en un estado de conexión permanente con su cuerpo interior, sentirlo en todo momento. Esto dará rápidamente profundidad a su vida y la transformará. Cuanta más conciencia dirija hacia el cuerpo interior, más alta se vuelve la frecuencia de vibraciones, muy similar a una luz que se vuelve más brillante según usted suba el botón regulador y aumente así el flujo de electricidad. A este nivel de energía más alto, la negatividad no puede afectarlo ya y usted tiende a atraer nuevas circunstancias que reflejan esa frecuencia más alta. [...]
Para llegar a ser consciente del Ser usted tiene que recuperar conciencia de la mente. Esta es una de las tareas más esenciales en su viaje espiritual. Liberará grandes cantidades de conciencia que habían estado atrapadas antes en un pensamiento inútil y compulsivo. Una forma muy efectiva de hacer esto es simplemente alejar su atención del pensamiento y dirigirla al cuerpo, donde el Ser puede sentirse en primera instancia como el campo de energía invisible que da vida a lo que usted percibe como el cuerpo físico.
El Poder del Ahora.
Eckhart Tolle.
 
Existe una fórmula muy sencilla para mantenernos en el aquí y en el ahora, pero requiere bastante perseverancia. Esta forma de actuar es la que nos va a permitir actuar en el astral lúcidamente también. Se trata de la “clave S. O. L.” que viene de las iniciales sujeto, objeto y lugar. Procederemos cada cierto tiempo, sobre todo cuando notemos que “nos vamos por las ramas” a preguntarnos interiormente dónde estamos y por qué. Prestaremos especial atención a nuestra respiración, y también a nuestro cuerpo, autoobservándonos detenidamente. ¿Cómo nos sentimos en ese momento? ¿Tenemos hambre? ¿Quizá sed? ¿Qué podemos observar a través de la ventanilla? ¿Podemos escuchar el canto de los pájaros allá en la calle? Si algo nos está alterando  o preocupando en ese preciso momento, respiraremos profunda y relajadamente, y lo observaremos “desde fuera”, como si fuéramos simples testigos de lo que está pasando.
Enlazando con lo que acabo de decir, a la misma vez que nos hacemos la pregunta de dónde estamos, debemos interiorizar un pequeño gesto: podemos tirarnos un poco del dedo, o pegar un pequeño saltito…es muy importante repetir este pequeño ritual hasta que la hagamos casi de forma inconsciente. ¿Por qué? Porque llegará un momento en el que lo hagamos mientras estemos soñando, y a lo mejor cuando procedemos a estirarnos el dedo o saltar, vemos que se nos alarga nuestro o nos elevamos varios centímetros del suelo, prueba inequívoca de que estamos en el astral. También es muy importante prestar atención a todo lo que nos rodea, porque si hemos llegado al punto de tener sueños lúcidos y vemos un burro volando por ejemplo, también así podemos confirmar que no estamos en el plano físico. Cuando tengamos todo esto dominado, podremos tener verdaderas experiencias totalmente lúcidas en el mundo astral.
Algunos mantras que nos van a ayudar (se pronuncian alargando las vocales):
- EGIPTO: para preparar el cuerpo
- FARAON: para facilitar la separación de los cuerpos sutiles
- TAI RE RE RE
- LA – RA
- RAOM GAOM: influye en la memoria onírica, facilita el recuerdo de los sueños.

 
Otro detalle muy útil para darnos cuenta de que estamos soñando es encontrar nuestro elemento iniciador. El elemento iniciador es diferente para cada persona, aparece normalmente al principio y al final del sueño y puede ser un símbolo, un sonido, un color, una persona…Nos ayudará a “romper el sueño”, para no proyectar imágenes mentales o deseos nuestros y no mezclarlos con la realidad que está a nuestro alrededor. Lo podemos sacar de nuestras notas si llevamos un diario de sueños. En la película Origen se hace referencia claramente al elemento iniciador cuando utilizan la peonza.
Para los que os estáis iniciando en los viajes astrales, debéis saber que durante las primeras horas del sueño, a no ser que ya estemos lo suficientemente despiertos, vamos a ver los ecos de lo que hemos vivido durante ese día y muchas imágenes residuales y proyecciones de los egos.
Yo recomiendo dormir con un gato,  porque ellos son nuestros protectores en el plano astral, así como los perros lo son en el físico. Si no tenemos la suerte de convivir con uno, podemos llamarlo cuando estemos en el astral, lo reconoceréis porque su espíritu es bastante grande.
Cuando queramos acabar nuestro viaje astral, visualizaremos el elemento iniciador para volver al sueño conscientemente.
Los maestros muy avanzados son capaces de ir al astral con su cuerpo físico, esto se conoce como la ciencia Jinas.
No olviden que arriba es como abajo, en el astral podemos encontrar escuelas de misterios al igual que aquí donde nos enseñarán muchas más cosas, también podemos encontrar maestros que nos guiarán, leer el libro del karma, ver nuestras vidas pasadas, profundizar en los misterios de la vida y de la muerte y tener otras interesantes experiencias.
No recomiendo intentar hacer un viaje astral habiendo consumido sustancias alucinógenas o químicas.



Los espías que llegaron desde muy lejos

Si a usted todavía los viajes astrales le parecen relatos fantasiosos o meros sueños lúcidos, quizá lo que viene a continuación le haga cambiar de opinión. Homes Atwater, alias Skip Atwater, fue durante más de 10 años el entrenador de los espías psíquicos del ejército norteamericano. Por aquel entonces, Skip ya tenía una larga experiencia personal en viajar fuera de su cuerpo, de hecho cuando era joven sólo le bastaba mirar un coche mediante “visión remota” para saber por qué fallaba.

 
Grill Flame, Center Lane o Stargate son los sugerentes nombres con los que la CIA bautizó sus proyectos secretos de visión remota. Desde 1973 hasta 1995, docenas de espías psíquicos trabajaron en misiones ultrasecretas, ofreciendo detalles de sucesos y lugares que luego se comprobaron ciertos.
Algunas de las hazañas de este equipo que han trascendido fueron la localización de un militar secuestrado en  Italia, haber destapado a un espía del KGB que estaba robando información en Sudáfrica, así como el espionaje sistemático de los rusos y el armamento y las instalaciones de otros países. Pero quizá las hallazgos más sorprendentes de estos sensitivos, cuyo entrenamiento se prolongaba durante dos años, fueron la identificación de los submarinos nucleares rusos de la clase Tifón, que allá por 1979 se estaban construyendo secretamente en un astillero de Servidivinsk, en el mar Báltico. Lo que hacía especiales a estos submarinos es que eran capaces de lanzar misiles nucleares sin dejar de desplazarse, lo que más tarde pudo confirmarse por las fotografías satélite. También fueron hallados los restos del bombardero soviético Tu-95 en la selva del Congo y se obtuvieron algunos elementos secretos de su construcción mucho antes de que los satélites dieran con él.
Fue durante uno de los muchos entrenamientos que realizaban, que los psíquicos de Skip se toparon con cuatro presuntas bases extraterrestres en nuestro planeta. Estas bases se encontraban, o se encuentran, en Zimbabwe, en Australia, en el monte Hayes, Alaska, y la principal en el Monte Perdido, en los Pirineos españoles. Según Skip:  “Nuestros sensitivos encontraron que en esos lugares había algo realmente extraño. Vieron OVNIs entrando y saliendo de las montañas, observaron una tecnología muy avanzada, que ellos no podían entender completamente, y en general notaban la presencia de algo muy extraño y alienígena. La CIA no me pidió que estudiase los OVNIs; fue algo que hicimos para probar a los sensitivos del equipo, y constatamos que hay algo extraño detrás del fenómeno.”     


En la página de Skip leeemos:  Bajo un programa primero llamado Proyecto SCANATE (exploración por coordenadas), los investigadores de SRI International, en Menlo Park, California, estudiaron los talentos de visión remota de Ingo Swann y Pat Price, entre otros. Ingo pasó a desarrollar  con éxito una empresa altamente respetada, el programa de entrenamiento de visión remota por el Departamento de Defensa. Pat Price murió en 1975, pero dejó un legado aún inigualado por cualquier otro visor remoto de conocimiento público. En apoyo del Proyecto SCANATE, Pat fue capaz de utilizar su talento de visualización remota para recuperar la información de palabra de código altamente clasificada de una instalación militar operativa EEUU. Tan buena era la visión remota de Pat, que fue reclutado por y trabajó directamente para la CIA hasta su muerte, informó el 14 de julio 1975. El 13 de agosto de 1977, el Chicago Tribune informó: el director de la CIA Stansfield Turner ha revelado que la agencia encontró a un hombre que podía “ver” lo que estaba sucediendo en cualquier parte del mundo a través de sus poderes psíquicos.
Joe Mc Moneagle, uno de estos agentes, se retiró en 1984 con una Legión al Mérito por “haber facilitado información sobre 150 objetivos que resultaban inasequibles a otras fuentes”. En 1995, en medio de una gran polémica, la CIA decidió no continuar financiando estos proyectos, quizá porque algunos de los agentes que habían participado en ellos acabaron desvelando a los medios demasiados detalles sobre los mismos. Desde entonces, un manto de secretismo oculta cualquier información sobre las “actividades paranormales” de la CIA y otros servicios de inteligencia de EEUU. Sin embargo, cada vez más dedos apuntan hacia la NSA como la heredera de la CIA en esta clase de proyectos. Por ejemplo, en septiembre de de 2007, el periodista Gary S. Bekkum publicó que, según una de sus fuentes en la NSA, estaban trabajando en un proyecto secreto de visión remota que combinaba información procedente de medios tecnológicos (satélites, espionaje electrónico, control por internet) con la proporcionada por psíquicos.

Vista aérea de las instalaciones de la NSA
 
Más información: 
Recomiendo a todos los lectores visitar la página de Waldo Vieira, que ha dedicado casi toda su vida al estudio de la conciencia y los viajes astrales. Waldo es autor de numerosos libros sobre el tema, además de haber creado las ciencias de la “Proyecciología” y la “Concienciología”.  Su institución, la Academia Internacional de la Consciencia, tiene sedes en varios países, y en todos ellos imparten cursos y conferencias sobre la proyección astral.
http://www.iacworld.org/spanish


 
Libros: 
El viaje astral. Autor: Oliver Fox
Viajero astral. Autor: Albert Taylor
Viajes astrales. Autor: Bruce Goldberg
Entre en los secretos del viaje astral. Autora: Laura Tuan
Hilos de plata. Autora: Margarita Espuña
Relatos de un viajero por el mundo astral. Autores: Daniel Meurois y Anne Guivaudan
Proyecciología. Autor: Waldo Vieria
Proyecciones de la Conciencia. Autor: Waldo Vieira
Beginners’ guide to Astral Projection. Autor: Steve G. Jones
The astral projection workbook. Autor: J. H. Brennan
 
Felices viajes astrales ;)
* * *
 
Fuentes consultadas para la elaboración de este artículo:
[Libro] Viaje al antiuniverso (el viaje astral).  J. Roca Muntañola
Escritos del Grupo Aztlán
Revista Más Alla nº 131
Revista Año Cero nº 11-208
http://www.skipatwater.com/2901.html
http://www.monroeinstitute.org/catalog/books
Iniciación personal
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