Otherkin Hispano
Bienvenido/a a Otherkin Hispano.

Para beneficiarte de los servicios del foro como el visualizarlo completo, poder contestar y publicar temas, tener tu perfil personal, contactar con otros usuarios o dejar de ver la publicidad etc, recuerda registrarte. Estaremos encantados de contar con una persona más. Únete gratuitamente en unos pocos y simples pasos a la comunidad (recuerda presentarte después en el subforo correspondiente).
Si ya estás registrado, conéctate.


La flor, un diseño inteligente

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

vacio La flor, un diseño inteligente

Mensaje por Golden Spirit el Dom 10 Ago 2014, 11:48


[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Debido a sus movimientos tan lentos en comparación con nuestro ritmo de vida, las plantas ni siquiera nos parecen individuos... pensamos en ellas como formas vegetativas y pasivas que toman el sol en verano y se mueren en invierno... las vemos como criaturas tontas y verdes... cuando lo cierto es que están en una lucha constante por ver quién acapara más luz o por quién es capaz de diseminar a sus hijos más lejos o por quién aguanta mejor el estrés o por quién consigue la mejor fuente de agua... y se comunican entre ellas... y miden más de una docena de parámetros físicos y químicos del suelo con una precisión que nuestros instrumentos de laboratorio aun están lejos de conseguir... y producen venenos y regalos para conseguir lo que quieren...

Quien más, quien menos, tiene macetas con plantas en su casa, se ha pegado algún paseo por campos infestados de flores, ha recibido o regalado un ramo, se ha alelado con alguno de sus perfumes... desde la antigüedad, muchas de estas flores han sido usadas como símbolos o incluso iconos de una nación, como el loto egipcio o el tulipán holandés. Parece que a la gente le gustan sus colores y sus formas y sus olores... y es que ese es su cometido: gustar. Pero, ¿por qué?



Las flores son el órgano reproductor de las plantas más modernas, pero sólo las exhiben por poco tiempo. La mayor parte del año, como sabes, una planta es solo un tallo con hojas extendidas hacia el sol y con raíces sumergidas en el suelo para succionar el agua y los minerales. Cuando llega el momento del año en el que la temperatura y las horas de luz son las idóneas, la planta interpreta que ha llegado la época perfecta para reproducirse y empieza una especie de competición frenética por llamar la atención entre todas las demás... ¿la atención de quién?

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Salvando las claras distancias con nuestro aparato reproductor, el de las flores funciona "de forma similar". Existe una célula huevo  protegida dentro de una estructura femenina (el ovario o carpelo, encerrado dentro de una especie de botella llamada pistilo) a la que tiene que acceder la(s) célula(s) espermática(s) transportada(s) dentro del grano de polen, producido por las estructuras masculinas (los estambres).

El objetivo básico es que los granos de polen de una planta lleguen a los pistilos de otra, momento en el que si todo es correcto el polen conducirá sus células espermáticas hasta el ovario y fecundará el huevo para formar un embrión encerrado en una semilla; hasta aquí es todo muy parecido a las líneas generales que rigen cómo funciona nuestra reproducción. Sin embargo, hay una primera diferencia evidente: las plantas no pueden desplazarse para buscar pareja... no pueden aproximar sus varoniles estambres cuajados de polen y penetrar los pistilos de alguna vecina. Para ello se aprovechan del viento, del agua... y de los animales, como pueden ser los insectos alados, aunque también se utilizan pájaros (como los colibríes) y murciélagos (que son polinizadores imprescindibles para plantas como los cactus saguaros del sur de Estados Unidos). Las características de una flor están muy ligadas al polinizador al que tiene que gustar: así, las flores blancas que brillan bajo la luz de la luna y con olores agrios que recuerdan a la carne en descomposición atraen a los murciélagos, mientras que las flores de fragancia muy dulce y colores chillones pretenden llamar la atención de alguna especie de mariposa o abeja.
 
Una prueba de que las flores no están hechas para nuestro uso y disfrute es que ocultan mensajes especiales para sus polinizadores y que los humanos no podemos ver a simple vista. Nosotros, por ejemplo, somos incapaces de ver fuera del espectro lumínico que va desde el rojo hasta el violeta; fuera de este rango hay muchísimas más radiaciones, que en general llamamos infrarrojos (por debajo del rojo) y ultravioletas (por encima del violeta). Muchos animales ven otros rangos distintos al nuestro. Por ejemplo, las abejas, aunque son insensibles al rojo, pueden ver gamas del ultravioleta (no intentes imaginarte esos "colores" porque no puedes). Y cuando analizamos con luz ultravioleta una flor típicamente visitada por ellas, nos encontramos que, lo que a nuestros ojos es simplemente amarillo, esconde una especie de diana: un círculo negro rodeado de marcas brillantes y con el polen brillando en el centro, como una especie de pista de aterrizaje para la abeja (estos dibujos, por cierto, se conocen como líneas de miel).

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Sacado de [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Por supuesto, hay más estrategias e incentivos, como ofrecer un soborno. El néctar funciona como una especie de recompensa al insecto que se acerca a beberlo. Cuando lo hace, el polen se queda adherido a su cuerpo, para que cuando llegue a otra flor de la misma especie éste quede pegado al pistilo. Es en este momento en el que el grano, teóricamente, germinará y producirá un tubo microscópico que penetrará a través del cuello del pistilo y llegará hasta la célula femenina a la que fecundar. 

El néctar se ha vuelto imprescindible para algunas especies.Un caso muy extremo es el de las abejas. Sin néctar, las abejas no pueden producir miel (que a grandes rasgos es néctar muy concentrado, deshidratado y tratado con la saliva de las abejas para convertir la sacarosa en glucosa y fructosa, en definitiva, azúcares simples y de gran dulzor). Es tan importante, que las abejas seleccionan las flores de las que extraer el néctar, ya sea por el color y la forma de los pétalos, la tierra en la que crecen las plantas o el olor que desprenden, y cuando una abeja encuentra un campo con flores de buena calidad, corre a comunicárselo a sus compañeras, que en poco tiempo estarán libando todas juntas y garantizando así la nueva generación de plantas.

El uso de jugos y olores para atraer a los polinizadores es un truco muy recurrente entre las flores, aunque no siempre es la fragancia dulce y sensual que imaginamos. El falo amorfo titánico (Amorphophallus titanum) o las rafflesias, procedentes de las selvas tropicales asiáticas de Indonesia, presentan una flor de gran tamaño que desprende un olor a cadáver y excrementos que atrae a las moscas, sus polinizadores principales.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]Sin embargo, hay ejemplos mucho más llamativos que el ofrecimiento de néctar... y es que las plantas también pueden contar mentiras. En el caso de la orquídea abejera (género Ophryx), cuyo labio o pétalo inferior presenta unos motivos y formas voluptuosas que pretenden imitar a las hembras de un cierto tipo de abejas. El aroma incluso imita las feromonas que prometen sexo a un macho de la especie, o por lo menos resultan igual de atractivas... pero cuando éste se acerca para copular o para libar azúcares, se lleva el polen consigo sin recibir nada a cambio; algunas especies de orquídeas incluso clavan descaradamente su polinario en el abdomen del insecto.

Sin embargo, la manipulación de los animales por parte de las plantas está mucho más extendida de lo que, en principio, podemos pensar. Se ha llegado a sugerir que nosotros mismos somos utilizados como vectores por las plantas que nos gustan o de las que nos alimentamos, que domesticamos y transportamos por todo el mundo.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]Para que veas hasta qué punto la naturaleza puede fardar de jocosa, te traemos el caso de la venus atrapamoscas (género Dionaea). Como ya sabes, sus hojas están modificadas de tal forma que en cuanto una mosca se posa y camina sobre ellas, se cierran y se convierten en una jaula imposible de abrir. La mosca será lenta y tortuosamente digerida durante varios días en el interior de la trampa por los jugos que secreta la propia planta, que necesita del nitrógeno contenido en el exoesqueleto de los insectos para crecer ella correctamente (las plantas carnívoras son nativas de suelos muy pobres en nitrógeno y ésta ha sido la mejor estrategia que han adquirido para conseguir el elemento).

Sin embargo, cuando llega la época de polinización, la Dionaea emite un tallo floral muy alto (muy por encima de las hojas) y genera flores blancas y bonitas... ¡que atraen a las moscas! Les ofrece su néctar y éstas van de flor en flor, polinizándolas. Así, la venus atrapamoscas no sólo se alimenta de ellas... sino que las utiliza para generar más venus atrapamoscas. Por supuesto, las incautas presas no tienen ni idea de que están siendo utilizadas por su verdugo (no tienen idea de mucho, pero eso es otro tema).

Otro ejemplo más amable (de los muchos más que hay) de cómo las plantas resuelven el crucial problema de cómo polinizarse y tener éxito, lo podemos encontrar en la familia de las asteráceas o compuestas, es decir, en las margaritas, los dientes de león, los girasoles... etc. Pese a lo que puedes haber creído durante toda tu vida, estas flores no son flores, sino inflorescencias; algo así como un mosaico o agrupación de muchas pequeñas flores. En el caso de las asteráceas, la inflorescencia que presentan se denomina "capítulo" y está formada por dos tipos de flores: lo que nos parecen pétalos son en realidad flores liguladas o brácteas (carentes de órganos sexuales), y el disco central está lleno de pequeñas flores tubulares que crecen unidas y que portan los estambres y los pistilos. 
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
Puede haber desde unas pocas docenas de flores tubulares a varios centenares o más, de tal forma que cuando un insecto se posa y empieza a caminar por el capítulo, poliniza muchas flores de una sola vez, que darán lugar cada una a una semilla con su correspondiente embrión. Así, de una sola visita podemos obtener decenas de plantas nuevas teóricas; a la vista está la cantidad de semillas que puede producir una compuesta. No sólo puedes verlas en abundancia cuando soplas el vilano de un diente de león y ves cómo se van volando, sino que también te las comes: las pipas, alias "semillas de girasol", se llegan a recolectar por millones. En el caso de que no se acerque ningún insecto a la flor, algunas especies, como el diente de león (Taraxacum officinale), recurre en último caso a la autopolinización: los pistilos recogen el polen de los estambres de la misma flor y fertilizan sus células huevo con ellos. No obstante, la autopolinización se evita en muchas especies del reino vegetal de forma tajante. Incluso en el diente de león esta estrategia es sólo utilizada como último recurso.

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
De izquierda a derecha, ejemplos de compuestas: Taraxacum officinale; Helianthus annus; Bidens aurea












La polinización no es la única parte del proceso reproductor donde las plantas hacen cosas "raras" o "sorprendentes". Casi todo lo que hacen las plantas es "raro y sorprendente", sólo que a nuestra vista no podemos apreciarlo si no nos paramos a analizarlo. Por ejemplo, algunas son "tan traviesas" que procuran que a su alrededor no crezcan más plantas (esto lo hacen, por ejemplo, los eucaliptos cuando sus "hojas" caen al suelo y se pudren liberando unas sustancias fenólicas que impiden la germinación de las semillas que haya alrededor). Otras, para dispersar sus semillas, se secan del todo una vez han sido fecundadas... y entonces se desprenden del suelo y se van rodando a merced del viento para llevar las semillas a otro lugar mejor (es lo que en las películas del oeste llamas "pelusas gordas" y lo que en botánica se llama "estepicursor"). Aunque algunas (como la hierba) viven sólo un año, otras pueden aguantar décadas; un caso muy extremo es el de los Pinus longaeva: ¡pueden vivir más de 3000 años!

Y ahora es cuando estarás pensando en lo inteligentes que son en realidad las plantas; lo astutas que pueden llegar a ser aunque nunca lo habías visto así... Lamentablemente, para confundirte un poco más y pese al título de la entrada, tenemos que decirte que, desde el punto de vista científico, las plantas no son "inteligentes". No tienen nada parecido a un cerebro, ni siquiera nada parecido a neuronas; no pueden aprender ni tomar decisiones a su libre albedrío o al menos, que nosotros sepamos. (Una cuestión interesante sería preguntarnos a nosotros mismos hasta qué punto tenemos libre albedrío y elección en la vida, pero eso lo dejamos para otro artículo).

Todos estos fenómenos y muchos otros, como la germinación de las semillas (que sucede sólo cuando las condiciones son las perfectas para germinar) o el crecimiento del cuerpo vegetativo (orientándose y buscando siempre la luz del sol) son el resultado de una intrincada malla de procesos fisiológicos que incluyen complejas maquinarias moleculares, las cuales responden a los parámetros ambientales (luz, temperatura, humedad, disponibilidad de nutrientes, etc. etc.) y afectan al crecimiento, proliferación y comportamiento de las células que componen las plantas. Este puzzle bioquímico (aún no comprendido al 100%) que programa las células y hace que las plantas parezcan tan listas cuando observamos las cosas que son capaces de hacer (de la misma forma que nosotros parecemos tan inteligentes y tan sofisticados), es consecuencia de las decenas de millones de años que las formas vegetales han tenido para mutar, seleccionarse y adaptarse al hostil mundo exterior donde la competencia es obligada.

Como humanos, podríamos suponer sin esfuerzo que las plantas tienen ese componente de "voluntad" o de "intencionalidad" en su vida diaria, y que el hecho de que se aprovechen de los animales y de las fuerzas físicas del viento y del agua para reproducirse y dispersarse, denota en ellas una picaresca muy propia de nosotros. Sin embargo, no lo hacen a propósito. La evolución las ha cincelado así. Si las mariposas y las abejas nunca hubieran existido en la faz de la Tierra, ten por seguro que las flores serían muy distintas. Quizás ni siquiera existirían y el linaje vegetal habría encontrado otras maneras de reproducirse. Los abedules, los fresnos y los alisos, por ejemplo, no utilizan animales, sino el viento, igual que los pinos, que producen grandes cantidades de granos de polen que viajan por el aire (son tan ligeros que pueden alcanzar la zona de la atmósfera por donde vuelan los aviones). Los helechos, mucho más primitivos, ni siquiera producen flores. Y así, con el misterio detrás de la oreja, sólo te podemos presentar, en definitiva, unos pocos ejemplos de la confusa y enorme multiplicidad y diversidad de la vida.


Fuentes y lecturas y videos recomendados:


- See more at: [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]
avatar
Golden Spirit

Transhumano. En algún aspecto siente ser algo más que un ser humano (pero por alguna razón no se identifica o no siente plena comodidad con los términos otherkin/therian)

Energía y Espíritu (Diversas formas)
Mensajes : 5800
Desde : 29/01/2010
España Femenino Admin

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.