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Casos reales de exorcismos y posesiones llevados a la gran pantalla

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vacio Casos reales de exorcismos y posesiones llevados a la gran pantalla

Mensaje por Aleksander Vladimirov el Mar 23 Dic 2014, 00:19

Aunque mucha gente cree que son ficción, lo cierto es que algunas películas sobre exorcismos, posesiones, maldiciones, etc. están basadas en casos reales. Claro está no todo lo que sale en la pantalla tiene porque coincidir con la realidad al 100 %, es como cuando un buen libro se lleva al cine... siempre hay cosas que se omiten, personajes se cambian o reinventan, se añaden cosas para hacerlo más emocionante, etc. Por eso hagamos un breve repaso a algunas de las películas, presentes y pasadas, que han tratado este tema con mayor o menor fortuna... otro día quizás hablemos de sus secuelas y de las leyendas negras de rodaje que rodean a algunas de estas películas...

P.D.: aunque el repaso de estas películas es idea mía, la información sobre los casos reales en que se inspiraron está sacada de internet.



El Exorcista (año 1973)



El Exorcista - Wkipedia

Sin duda cuando pensamos en este tipo de péliculas esta es la primera que nos viene a la mente. Es posible que para muchos de nosotros esta película marcase un hito en nuestras vidas y que durante años no pudiésemos verla sin que los pelos se nos erizasen. Como no es el objetivo de este post contar el argumento sino los hechos reales en los que se basa la película, baste decir que tuvo varias secuelas (a cada cuál peor) y una pre-cuela. Pero si aún así alguien desea conocer su argumento, debajo de cada imagen encontrará un enlace al resumen de la wikipedia sobre el film en cuestión.
 Estos son los hechos reales en que se basa...

William Peter Blatty, autor de El Exorcista, era un joven estudiante de literatura en la universidad jesuita de Georgetown (estado de Washington, EE UU) cuando, en agosto de 1949, leyó una noticia en el diario The Washington Post: "Un sacerdote libra a un joven de MountRainier de las garras del demonio". Veinticinco años después, tras investigar los hechos y cambiar – a petición del padre Bowdern, sacerdote que practicó aquel exorcismo – la identidad del protagonista, por la de una niña, escribió una novela de la que se vendieron trece millones de ejemplares.

William Peter Blatty
Dos años más tarde la convirtió en el guión de la mítica película del mismo nombre. Según Blatty, Bowdern, obligado por el juramento de secreto a no hablar del exorcismo, le dijo únicamente: "Puedo asegurar que el caso en que me vi implicado era auténtico".

El arzobispado local ha eludido en diversas ocasiones la entrega de los documentos oficiales respecto a este caso, "por razones serias y validas" según sus propias palabras, pero nunca ha negado su existencia. Hoy, sin embargo, conocemos todos los detalles gracias a Tomas B. Allen quien, cuarenta años después, consiguió que el padre Halloran – uno de los nueve jesuitas que asistieron a Bowdern – le facilitara un diario del exorcismo. Este escrito fue hallado en 1978, durante las obras del hospital de los hermanos de los pobres de Saint Louis, en una de cuyas habitaciones, clausurada hasta esa fecha, se produjo el exorcismo último y definitivo. Se trata de veintiséis páginas mecanografiadas en las que se recogen los testimonios de 48 personas que asistieron a la víctima y contemplaron de cerca su endiablado estado.
El maligno se manifiesta

Todo empezó con el ruido de un suave goteo en casa de los Mannheim – los nombres son falsos –, en Mount Rainier (estado de Washington). Allí vivía Robbie, un chico de 13 años, con su abuela materna, su madre y su padre. El persistente sonido se inició un sábado por la noche. El niño y su abuela se hallaban solos y realizaron una gira por las habitaciones buscando el origen del ruido. Al entrar en el dormitorio de la anciana, vieron que en un cuadro en el que se representaba a Jesús estaba torcido y se movía como si alguien golpeara la pared tras él. El goteo cesó para dar paso al chirrido de unos arañazos tras la pared, "como si una garra rascara la madera". Los arañazos continuaron oyéndose durante once días. Comenzaban hacia las siete de la tarde y paraban a media noche. Curiosamente, se detuvieron el día en que murió Harriet, una tía espiritista de Robbie, que había enseñado al muchacho a manejar el tablero ouija. A partir de aquel momento, Robbie pasaba horas enteras jugando con la ouija, intentando entrar en contacto con su querida tía difunta. Fuera ésta o no la causa de la posesión, el hecho es que los fenómenos paranormales comenzaron a producirse a su alrededor sin interrupción. Al irse a dormir oía pasos junto a su cama y, durante el día, objetos y muebles pesados se deslizaban por el aire o se volcaban solos. Sus parientes podían ver girar vertiginosamente las sillas en que Robbie se sentaba. Él insistía en que no era culpa suya. Pero la fenomenología crecía y llegó a un punto de paroxismo la noche en que, para ahuyentar el miedo del chico, su abuela y su madre se acostaron con él. De pronto el colchón levitó y colcha y sábanas – completamente estiradas – se elevaron ante sus ojos como si algo invisible tirara de las esquinas.
La familia consultó a médicos, psiquiatras y psicólogos, que declararon normal a Robbie. También a médiums que diagnosticaron una crisis de adolescente que pasaría a su tiempo. Pero Robbie ya no podía siquiera ir al colegio: su pupitre daba saltos y golpeaba los de los demás niños. Había comenzado a volverse hosco y reservado. Además, durante las noches tenía pesadillas en las que parecía hablar con alguien. Sus padres se dirigieron a un sacerdote luterano llamado Schulze quien, creyendo estar ante un poltergeist, rezó por el muchacho. Pero, tras pasar una noche con él y ser testigo directo de la aterradora fenomenología que rodeaba a Robbie y, sobre todo, al aparecer el 26 de enero sobre el pecho del niño unos arañazos en forma de letra, "como si alguien los hubiera trazado desde dentro con un cuchillo", Schulze comenzó a pensar que un poder maligno había invadido al muchacho.
Escena de la película El Exorcista

Es sabido que la posesión demoníaca se manifiesta, progresivamente, de tres formas: infestación (el demonio actúa sobre la materia circundante y produce fenómenos telequinéticos de toda índole); obsesión (atormenta a la víctima sin hacerla perder el conocimiento pero de modo evidente); y posesión (invade el cuerpo de la persona y lo trata como propiedad suya). Para Schulze, Robbie estaba a punto de pasar a la tercera fase, así que recomendó a la familia consultar a un sacerdote católico: "Ellos entienden de estas cosas". Y es que, mientras las iglesias luteranas no conceden ninguna credibilidad teológica a la existencia del demonio, la católica tiene una larga tradición de exorcismos que se remonta a los realizados por Jesús. Además, desde los comienzos de la Cristiandad, cuentan para practicarlos con un ritual que se formalizó en 1614 bajo el nombre de Rituale Romanum.
fue así como los Mannheim se pusieron en contacto con el padre Hughes, párroco de la iglesia católica más cercana. Al principio éste se limitó a darles agua bendita y unos cirios consagrados, remedios infalibles contra el demonio. Pero la botella con agua bendita explotó al entrar en el dormitorio de Robbie y las velas, al ser prendidas, lanzaron tales llamas que casi incendiaron la casa. Entonces Hughes decidió visitar al chico. Al parecer, Robbie estaba en la cama, en estado de trance, y le recibió diciéndole en latín: "Oh, sacerdote de Cristo, sabes que soy un demonio. ¿Por qué me molestas?". 
Precisamente, según el Rituale Romanum, la capacidad de hablar o entender una lengua extranjera desconocida anteriormente por la persona es una de las características de la posesión, sobre todo si va unida a la exhibición de una fuerza sobrehumana, el conocimiento de hechos ocultos o futuros y una profunda aversión hacia lo sagrado que se manifiesta incluso hacia las medallas, cruces o reliquias ocultas. Así que Hughes – tal y como indica el ritual – solicitó permiso para practicar un exorcismo al arzobispo de Washington, O’Boyle, quien, incomprensiblemente, se lo concedió.
Otra de las escenas de la pelicula que ilustra este caso

Y es que en el Rituale se dice expresamente que "el sacerdote designado para hacer un exorcismo, además de distinguirse por su piedad, prudencia y vida íntegra, debe ser inmune a cualquier ansia de engrandecimiento personal y no confiar en su poder sino en el divino, así como de edad madura y reverenciado no sólo por su cargo sino por sus cualidades morales". Características todas ellas que Hughes, a sus 29 años de edad, no había tenido tiempo de reunir. Tampoco siguió el joven párroco otra instrucción del ritual, a saber: "Recurrir a un estudio profundo del asunto (...) examinando los autores aprobados y los casos producidos". Quizá por todo ello, aunque realizó una confesión general, ofreció misa y oraciones especiales e incluso ayunó, el exorcismo resultó trágico.

A finales de febrero, Robbie fue ingresado en el Georgetown Hospital, dirigido por jesuitas y atendido por monjas que guardaron el más absoluto secreto. Fue atado con correas a una cama y permaneció tumbado con los ojos cerrados, aparentemente tranquilo. Al entrar Hughes en la habitación, tocado con birrete negro, estola púrpura al cuello y con un reluciente aspersor de agua bendita, Robbie "despertó" y con voz perentoria le ordenó quitarse la cruz que llevaba oculta. Asimismo se dice que empezó a proferir juramentos en lengua semítica y aramea y en su pecho comenzaron a aparecer nuevos arañazos.
Hughes se arrodilló junto a la cama con el ritual en las manos, recitó la Letanía de los Santos en latín y luego el Padre Nuestro con el que comienzan las oraciones propias del exorcismo, pero al decir "Mas líbranos del mal", Robbie logró desasir una de sus manos y aflojar una pieza del somier... La monja y el auxiliar presentes oyeron de pronto un alarido de Hughes... Robbie había rajado el brazo izquierdo del sacerdote desde el hombro hasta la muñeca. Alguien dijo que para cerrar la herida fueron necesarios más de 100 puntos. El exorcismo no prosiguió. Hughes sufrió una crisis nerviosa y abandonó Mount Rainier durante un tiempo.

Jesuitas en acción
Las murmuraciones de los vecinos, la desesperación o el hecho de que el cuerpo de Robbie empezara a actuar como un tablero ouija formando palabras con arañazos, fueron el detonante para que sus padres se trasladaran a St. Louis, donde tenían parientes. Allí, la familia pidió consejo al padre J. Bishop, profesor de teología.
Bishop habló con sus superiores y parece que la comunidad jesuita se hizo cargo del asunto. El 9 de marzo, éste visitó por primera vez a los Mannheim. Les interrogó sobre lo sucedido y realizó aspersiones con agua bendita por toda la casa. Especialmente en el dormitorio de Robbie, donde además practicó un exorcismo simple y colocó una reliquia de Santa Margarita sobre la almohada. Todo fue inútil. La reliquia salió disparada y rompió un espejo y el propio Bishop presenció el frenético movimiento de la cama de Robbie y los arañazos que aparecieron en su cuerpo. Al día siguiente habló con el padre William S. Bowdern, jesuita de 52 años, responsable de la iglesia de San Javier y considerado como un hombre santo por quienes le conocían. Por indicación del arzobispo Ritter, habría de ser Bowdern quien llevara a cabo el exorcismo.

El 10 de marzo por la noche, Bishop y Bowdern hablaron con Robbie y rezaron el rosario con él. El niño parecía tranquilo, pero en cuanto le dejaron solo en su habitación volvió a gritar pidiendo ayuda. Poco después mostraba dos arañazos en forma de cruz en sus antebrazos, algo que no dejó de extrañar a los jesuitas que en secreto habían llevado una reliquia del antebrazo de san Javier. Los sacerdotes calmaron a Robbie y le bendijeron. Pero, en cuanto le abandonaron, Robbie sufrió una gran crisis durante la cual una librería de 25 kilos se movió sola colocándose ante la puerta de su dormitorio. Su madre logró introducirse por una rendija en la habitación a tiempo para ver cómo el crucifijo y las reliquias que los sacerdotes le habían puesto se deslizaban solos por su cuerpo hasta quedar a los pies de la cama. Los muebles habían cambiado de sitio por sí mismos, el niño se retorcía de dolor debido a los arañazos y las sacudidas del colchón eran frenéticas. 

Tras haber ayunado, celebrado misa y hecho su confesión general, el 16 de marzo por la noche, Bowdern inició el exorcismo que habría de prolongarse en sucesivas sesiones hasta el 18 de abril. Comenzó pidiendo al niño que hiciera un examen de conciencia. Luego fue en busca de toda la familia y de los otros sacerdotes: Bishop, que habría de escribir el diario, y Halloran, de 26 años, cuya fuerza era necesaria para sujetar al poseso. Tras rociar con agua bendita la cama, que no dejaba de moverse, comenzó a leer las letanías del ritual. Cuando dijo: "Yo te ordeno, espíritu impuro, seas quien seas, junto con todos tus asociados que han tomado posesión de este siervo de Dios, que, por los misterios de la Encarnación, Pasión, Resurrección y Ascensión de nuestro Señor me digas mediante alguna señal tu nombre, el día y la hora de tu partida...", ronchones rojos y arañazos cruzaron la garganta, los muslos, el estómago, la espalda y el rostro de Robbie. En su pecho apareció la palabra hell (infierno), y había sangre suficiente para ser secada con un pañuelo. Sobre el escaso vello púbico del niño también se dibujó la letra X y la palabra go (ir). Bowdern interpretó que el demonio se iría en diez días a través de la orina o los excrementos. En lo primero se equivocó. En lo segundo no. Pues, en cada sesión de exorcismo, salían de Robbie grandes cantidades de orina maloliente.
A partir de ese día, la lucha contra el mal fue ganando la batalla. Durante otra sesión, al preguntar al demonio su nombre, se dibujó con arañazos sobre el pecho de Robbie la palabra spite (rencor). No obstante, durante el día Robbie era un muchacho normal, algo característico de los posesos. Sólo durante los períodos de crisis, que a veces duraban horas y que, salvo en raras ocasiones, se presentaron siempre de noche, parecía ser otra persona. Chillaba, ladraba, reía diabólicamente, insultaba y maldecía al oír las plegarias o el nombre de Jesús. Y, al ir avanzando el exorcismo, comenzó a hablar con una voz profunda, ronca, y a volverse más violento. Gritaba obscenidades a los sacerdotes, les acusaba de terribles actos sexuales y les escupía. Su delgado cuerpo se arqueaba tanto que podía tocarse la cabeza con los dedos de los pies. Cantaba melodías que desconocía. Agitaba los brazos desesperadamente y, en cuanto se veía libre de ataduras, soltaba violentos puñetazos.

La última señal
Robbie era luterano y el padre Bowdern decidió bautizarle para acogerle en el seno de la Iglesia Católica. Además, el bautismo es otra forma de exorcizar. Sin embargo, tras recibir este sacramento, se tornó más agresivo. La voz del demonio salía con más frecuencia durante las crisis, hablaba con más autoridad, y profería más obscenidades. Su rostro adquiría expresiones diabólicas y sus uñas, extraordinariamente largas,arañaban su pecho. 
Conforme avanzaba la batalla, a los períodos de crisis se sucedían estados de calma en los que el chico proyectaba un aura siniestra que los exorcistas llaman "el roce de Satanás". En cierta ocasión estuvo cuatro días muy tranquilo, pero era sólo otra treta del maligno que, "a veces, deja al cuerpo libre de molestias para hacer creer que ha sido expulsado", señala el Rituale. 
Finalmente, tras pasar por un verdadero calvario, durante el cual estuvo alojado en la rectoría de la Iglesia de San Javier, Robbie regresó en tren a Maryland y volvió de nuevo a Saint Louis. El niño fue ingresado a principios de abril en el hospital de los hermanos de los pobres.
Linda Blair en su papel de poseída

El día 18 de ese mes, el padre Bowdern, consumido por el prolongado ayuno y la vigilia, se enfrentó a la que sería la última batalla. Robbie había comulgado ese día y los hermanos de los pobres habían puesto en su habitación una estatua del arcángel San Miguel venciendo al dragón. Con el último amén del exorcismo la habitación pareció invadida de una calma absoluta y Robbie habló con una nueva voz, clara, autoritaria, rica y profunda: "Satanás, Satanás, soy san Miguel y te ordeno a ti y a los otros espíritus malignos que abandonéis el cuerpo en nombre de Dominus, inmediatamente, ¡ahora, ahora, ahora!". Entonces, durante 7 u 8 minutos, Robbie se
Escena que ilustra el exorcismo
debatió entre violentísimas contorsiones. Luego, dijo con calma: "Se ha ido". Miró a los sacerdotes y aseguró sentirse bien. Todos se felicitaron. Todos menos Bowdern, que ya no se fiaba del maligno y esperaba una señal característica del final exitoso del exorcismo. Robbie contó que había visto en sueños como el arcángel se había encarado con el diablo haciéndole retroceder hacia una cueva cerrada con barrotes en cuya entrada estaba la palabra spite. Cuando los demonios desaparecieron, notó como si algo tirara de su estómago. Luego se sintió relajado y feliz como no lo había estado desde el 15 de enero. A la mañana siguiente comulgó en la capilla del hospital. Por la tarde durmió una larga siesta. Cuando despertó parecía no recordar nada de su penosa experiencia. "¿Dónde estoy? ¿Qué ha ocurrido?", preguntó. En esos momentos, una explosión resonó en todo el hospital. Era la señal que Bowdern esperaba. Cuando Robbie salió del hospital, su habitación fue clausurada con llave. En el cajón de la mesilla permaneció el diario de Bishop hasta ser hallado en 1978.

Poco después de finalizar el exorcismo, durante una misa celebrada por Bowdern en la iglesia de San Francisco Javier, el ábside se iluminó y ante los asombrados jesuitas allí reunidos brilló por un instante la imagen de san Miguel, con una espada llameante en la mano.
La casa donde se iniciaron los hechos fue quemada durante un ejercicio de bomberos. Hoy tan sólo queda el solar, pero nadie quiere comprarlo.
A pesar de las amenazas de muerte prematura que el demonio hizo a los exorcistas, el padre Bowdern murió en 1983 con 86 años y Bishop en 1978 con 72. En cuanto a Robbie, su vida transcurrió con normalidad. Se casó y tuvo dos hijos.
No tuvieron tanta suerte algunas de las personas implicadas en el rodaje del film, William Friedkin, el director, recibió numerosas amenazas por parte de grupos satanistas. Cuatro miembros del equipo murieron en misteriosas circunstancias. La desaparición de objetos – incluidas varias cintas con escenas ya filmadas – era frecuente. En fin, tal cúmulo de desgracias que ha llevado a algunos a sugerir que sobre la película pesa una maldición.

Fuente: [url=http://www.formarse.com.ar/paranormal/el exorcista.htm]http://www.formarse.com.ar/paranormal/el%20exorcista.htm[/url]


El Ente (1982)



El Ente - Wikipedia

Vamos a alejarnos un momento de las películas basas en posesiones demoníacas (ya volveremos más tarde) para centrarnos en esta otra de imagen tan sugerente pero basada también en un caso real y nada divertido desde luego para quién lo padeció o las personas en situaciones similares... 

La génesis de este caso nos remonta a mediados de la década de los 70’. Carla Moran era una joven madre de familia que acababa de enviudar (sus hijos apenas son adolescentes). Viven enSan Diego y en la vivienda empiezan a ocurrir sucesos extraños: objetos que se mueven, pasos espectrales, extraños ruidos…
Fue el comienzo de una terrible pesadilla que alcanzó cotas insoportables cuando, en una ocasión, Carla sintió cómo unas manos invisibles la atraparon y empujaron contra la cama. Acto seguido, siente cómo ese ente la violaba.
La primera reacción fue visitar al psiquiatra, que tras los primeros exámenes determina que Carla no está enferma. Para intentar resolver el caso aparecieron, a petición del galeno, los investigadores de la Universidad de California.
Kerry Gaynor y Barry Taff encabezaron la comisión; junto a ellos trabajó el psiquiatra Howard Lond. Los estudiosos realizaron un pormenorizado estudio de los hechos.
Tras las primeras jornadas de trabajo, lo que parecía un delirio se convirtió en algo digno de ser estudiado, toda una moderna historia de íncubos y súcubos, los diablos de las leyendas medievales que tenían por costumbre invadir las estancias privadas de las doncellas, a quienes incluso llegaban a violar.
La universidad cedió a los estudiosos un laboratorio perfectamente equipado en donde simularon una réplica de la vivienda de Carla Moran. Por su experiencia previa, estaban convencidos de que los hechos estaban vinculados a la persona y no al lugar.
Y sabían, además, que el fenómeno se repetía con cierta frecuencia. “El supuesto espíritu, antes o después, volverá a surgir”, pensaron. Lo que se plantearon fue comprobar cómo actuaba el enigmático ente.
Tras varias semanas de investigación, la violenta presencia invisible se deja sentir. En ese instante, todos los instrumentos comenzaron a trabajar y las cámaras incluso captaron una especie de esfera luminosa próxima a la víctima.
A continuación, Carla Moran empezó a convulsionarse, como si de nuevo fuera atacada por la entidad. Sintió zarandeos, golpes, empujones. Pocos minutos después, de un instante a otro, todo concluyó. Atónitos, los tres investigadores prepararon el acta de lo que habían observado.
También identificaron y tipificaron lesiones en la víctima: contusiones violentas en la espalda, arañazos en el pecho, muslos enrojecidos. Pero lo más grave llegó con el examen ginecológico, puesto que se identificaron en Carla desgarramientos internos idénticos a los registrados en caso de violación.
El problema es que en su informe los tres estudiosos se vieron en la obligación de identificar al agresor como algo desconocido e invisible. Nunca habían investigado un caso similar. Y nunca antes, en la historia de la parapsicología, se había podido contrastar un episodio tan sorprendente, pero había otro problema: los ataques no cesaban.
Incluso en tres ocasiones diferentes se sospechó que Carla estaba embarazada, pero los médicos afirmaron que se trababa de embarazos psicológicos. Nadie lo discute, pero el problema radica en que dichos embarazos llegaban después de ataques como el descrito. Y en ellos no había nada de psicológico; al contrario.
Se llegó incluso a efectuar un exorcismo, pero sin éxito alguno. Los fenómenos sólo cesaron meses después, cuando la presencia invisible comenzó a distanciar en el tiempo sus acometidas, hasta que desapareció de la vida de Carla.

Fuente: http://peru.com/actualidad/sabias-que/ente-conoce-aqui-verdadera-historia-que-se-baso-este-filme-hollywood-noticia-200432


The Amityville Horror (1979 / 2005)

  


The Amityville Horror - Wkikipedia

Seguro que el que más el que menos ha visto por lo menos el remake de esta película (la segunda caratula), aunque creo que no hacen falta presentaciones sólo decir que sin lugar a dudas la historia real detrás de la película es uno de los mejores ejemplos de casa encantada que existe. Y es que a veces las casas no sólo conservan la energía de quienes las habitaron sino que cuando esta energía es muy negativa y potente son capaces de irradiarla incluso a sus moradores... 


Foto de la casa de Amityville donde suceden estos fenomenos paranormales.
Casa embrujadas: El espeluznante caso de Amityville
No hay ciudad o pueblo que no tenga una casa embrujada, aquella que desde niño miramos con miedo, más que nada porque se trata de un lugar abandonado y en mal estado, sobre el cual pesan una serie de historias, que en la mayoría de los casos son inventadas para justificar el porqué nadie las habita.
Pero no todas estas casas embrujadas son puro cuento, o están deshabitadas. Hay algunas en donde realmente suceden cosas extrañas, aún con gente en su interior. La sede de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Viña del Mar es un ejemplo: las historias que se cuentan sobre esa casa y la cantidad de incendios sin explicación que registra Bomberos, ha dado pie para muchas leyendas. También está el conocido fantasma del Palacio Rioja, que se ha dejado ver y sentir en reiteradas oportunidades en los salones en donde funciona el Conservatorio de Música.
Pero hay casos en que estas extrañas presencias al interior de una casa han ido más allá de simples apariciones. Uno de los casos más perturbadores que registra la historia es el ocurrido en la localidad de Amityville, en Estados Unidos, donde una familia fue literalmente expulsada de su vivienda por entes de naturaleza desconocida, y hasta el día de hoy nadie ha sido capaz de volver a habitar esta casa. Los protagonistas del caso, que incluso inispiró una película, nunca quisieron hablar de lo que realmente ocurría en esa casa, hasta que hace algunos años dieron una entrevista a un programa periodístico en Estados Unidos, donde revelaron sólo parte de la espeluznante experiencia que les tocó vivir en la casa de Amityville.
112, OCEAN AVENUE
Esta historia tiene como escenario una casa ubicada en el 112 de Ocean Avenue, en Amityville, Nueva York. La madrugada del 15 de noviembre de 1974, el hijo mayor de la familia DeFeo, de tan sólo 17 años, asesinó a sangre fría a sus padres y hermanos, con un rifle, dejando un total de seis personas muertas.
Los investigadores no tenían ningún indicio que les permitiese sospechar de alguien en concreto, hasta que uno de los detectives que recorría las habitaciones de la casa en busca de alguna pista encontró en la pieza del único superviviente dos cajas de cartón de balas para un rifle.
Las investigaciones comenzaron a arrojar resultados asombrosos, como un robo que el joven habría cometido contra su abuelo y sus extraños cambios de humor. Después de largos interrogatorios, la policía consiguió la confesión, y el joven fue condenado a 25 años de prisión.

Retirada de los cadaveres del asesinato de Amityville.
UNA CASA POSEIDA POR EL ESPIRITU DEL MAL

Pero la verdadera historia de Amityville comienza días después, el 28 de diciembre de 1974, veintiocho días después de los asesinatos. Ese día, otra familia, compuesta por el matrimonio de George y Kathy Lutz, se mudó al lugar donde había ocurrido la masacre. La casa, espaciosa y de muy bonita arquitectura, estaba a la venta a un precio excepcionalmente barato, y los Lutz decidieron obviar los violentos hechos ocurridos con antelación y compraron el inmueble, aunque solamente pudieron ocuparlo 16 días debido a los extraños fenomenos que se sucedían...
Desde el primer momento en que ocuparon la casa, el matrimonio y sus hijas pequeñas sintieron una presencia sobrenatural, que se iba haciendo más fuerte cada día. Al principio, se escuchaban ruidos extraños a lo largo del día; luego, comenzaron a aparecer manchas en las paredes y malos olores sin motivo aparente, y las puertas y ventanas se abrían solas.
Kathy Lutz agregaría que en reiteradas ocasiones se sintió observada en ciertas partes de la casa, principalmente en las habitaciones, y que una vio unos ojos rojos que la miraban desde la oscuridad a través de la ventana. De repente, comenzó a tener pesadillas repetitivas con los crímenes sucedidos en la casa, pero soñando que las víctimas eran los componentes de su familia.
La suppuesta entidad que habitaba la vivienda trató incluso de apoderarse de los cuerpos de sus residentes, manipulándolos a su propia voluntad y obligándolos a cometer actos de naturaleza violenta, algo en lo cual los Lutz nunca han querido ahondar.
A los pocos días de habitar el lugar, el matrimonio se convenció de que la casa estaba poseída por una presencia demoníaca y recurririó al sacerdote de la iglesia más cercana, quien contaría después que al tratar de bendecir la casa, escuchó una voz que lo echaba, una voz que surgió de la nada desde la planta más alta de la casa y que gritó: ¡¡¡ LARGATE DE AQUÍ !!!. Según los relatos de la época, cuando el sacerdota ingresó a la casa, el ambiente se llenó de un olor putrefacto y una nube de moscar invadió el lugar. El religioso debió luchar con una fuerza física que le impedía acercarse a la casa y finalmente fue violentamente expulsado.
La visita del sacerdote marcó el punto en que los sucesos paranormales se incrementaron, George empezó a sentir presencias extrañas también, e incluso sentía miedo a abrir los grifos pues suponía que una presencia maligna podía salir de ellos si abría la llave de paso. Las alucinaciones se hacían más comunes y la desconfianza en la familia se acrecentaba, George afirmaba que su mujer se estaba tranformando en una bruja pués, según él, se le estaban cayendo los dientes y el pelo. Tal punto que los Lutz debieron abandonar para siempre la casa, que desde entonces se encuentra deshabitada y sobre la cual pesa el estigma de la leyenda de Amityville.

Fuente: http://www.escalofrio.com/n/Fantasmas/La_Casa_de_Amityville/La_Casa_de_Amityville.php


Exorcismo en Connecticut (2009) y Exorcismo en Georgia (2013-2014)

 

Exorcismo en Connecticut - wikipedia


Exorcismo en Georgia - Wikipedia

Volvemos a los exorcismos, en este caso se trata de unas película más actuales. En este caso he juntado ambas películas al tratarse de una "saga" relacionada. Como me ha sido imposible copiar la información de la fuente para que la veaís aquí directamente, os he tenido que poner sólo los links...

http://www.verdadoleyendas.es/la-verdadera-historia-del-exorcismo-en-connecticut/

http://www.pandora-magazine.com/cinetv/la-verdadera-historia-de-exorcismo-en-georgia/




El Exorcismo de Emily Rose (2013)



El Exorcismo de Emily Rose - Wikipedia

Cerramos esta lista de películas (por ahora jejeje) y también la de exorcismo con la historia de Emily Rose... que al parecer deja en pañales a la que vimos en El Exorcista...

La infausta y verdadera historia de Emily Rose comienza el 21 de septiembre de 1952 en Alemania. Nacida ese día bajo el nombre real de Anneliese Michel, la niña, educada bajo rígidos preceptos religiosos, disfrutó en sus primeros años de una vida aparentemente normal. Su tranquilidad, sin embargo, se quebró para siempre en 1968. Cuando tenía 16 años y soñaba con ser una maestra, comenzó a sufrir de continuos y fuertes temblores. Sus padres, Josef y Anna, la derivaron a la Clínica Psiquiátrica de Würzburg, donde fue diagnosticada con epilepsia. Pero el tratamiento médico y la administración de medicamentos (psicotrópicos) al que se la sometió sólo logró empeorarla. Además, durante sus rezos, Anneliese comenzó a tener visiones diabólicas mientras una supuesta voz demoníaca en su interior le advertía: “Vas a achicharrarte en el infierno”.
Las crisis y las visiones de la muchacha, con el transcurso del tiempo, aumentaron progresivamente. Los médicos comenzaron a administrarle anticonvulsionantes que no detuvieron los ataques, pero sí trajeron aparejados graves efectos secundarios: su cerebro comenzó a perder sodio, lo que ocasionó una abstinencia alimenticia.
Anneliese, que contaba en ese momento ya con 20 años, les insistió a sus médicos que eran los demonios los que causaban sus ataques y los que la obligaban a realizar otros actos horrendos, por lo que les solicitó que la sometieran a un exorcismo. El ritual le fue negado por las autoridades eclesiásticas, mientras los médicos comenzaron a administrarle periciacina, que sólo logró agudizar sus convulsiones. Los padres de Anneliese insistieron en pedir un exorcismo, pero la Iglesia les explicó que para probar una posesión o “infestatio” se debían cumplir una serie de requisitos, como la aversión por objetos religiosos, sansonismo o fuerza desmesurada, y xenoglosia o hablar con fluidez idiomas desconocidos.


Foto: Agencias

La película basada en el caso de Emily Rose fue un éxito de taquilla.
En 1974, mientras los médicos comenzaban a administrarle Tegretol y carbamacepina, el estado de Anneliese se volvía crítico. En su casa de Klingenberg, la muchacha no sólo insultaba, golpeaba y mordía a sus padres y hermanos. También se rehusaba a comer porque los supuestos demonios se lo prohibían, dormía en el suelo, se rasgaba la ropa, se golpeaba contra los muebles y las paredes, destrozaba crucifijos, rosarios y pinturas de Jesús, comía arañas, moscas y carbón, bebía su propia orina y realizaba algunos actos de automutilación.
Comienza el exorcismo
En 1975, el obispo de Würzbrug, Josep Stang, después de revisar algunas pruebas, autorizó la realización de un exorcismo sobre Anneliese Michel, quien afirmaba no estar poseída por un sólo demonio, sino que por varios (entre éstos figuraban Judas Iscariote, Nerón, Caín, Hitler, y Fleischmann, un deshonrado sacerdote franco del siglo XVI, junto a algunas otras supuestas almas malditas y atormentadas que se manifestaban a través de ella).
Desde septiembre de 1975 hasta julio de 1976 comenzaron las sesiones de exorcismo, realizándose uno o dos cada semana, lo que empeoró el estado de Anneliese. Algunos de sus ataques fueron de tal violencia que no podía ser reducida ni por tres hombres fuertes, por lo que hubo que encadenarla. Además, la joven era capaz de saltar casi un metro de rodilla, y en una ocasión envió a su padre y al sacerdote al otro extremo de la habitación tras propinarles un golpe.
El exorcismo continuó durante varios meses más. En el intertanto Anneliese se rehusó a comer y sus rodillas se rompieron por las 600 genuflexiones que hacía obsesivamente durante cada sesión. Los sacerdotes y especialistas registraron más de 40 grabaciones durante el proceso con el propósito de preservar todos los detalles del exorcismo.
Varias fotos de la época reflejaron su grado de deterioro físico: dientes rotos, la cabeza casi calva, la nariz rota por golpear su rostro contra la pared, docenas de heridas y cortes abiertos, ojos inflamados, necrosis, malnutrición y numerosas lesiones internas.
El final
El 30 de junio de 1976 fue el último día del exorcismo. Una delgada Anneliese, que ya sufría de neumonía y una fiebre muy alta, necesitó de ayuda externa para que la movieran. Lo último que les dijo a sus exorcistas fue: “rueguen por el perdón” y a su madre: “mamá, tengo miedo”. Anneliese Michel, después de años de agonía y sin que nadie pudiera ayudarla, moriría al día siguiente. La justicia alemana abriría una investigación de forma inmediata.
Los resultados forenses fueron concluyentes: Anneliese había muerto de hambre. Las autoridades alegaron entonces que los curas habían proporcionado a la chica los contenidos de su conducta psicótica. Además, afirmaron que si los encargados del exorcismo la hubieran forzado a comer una semana antes de su muerte, la podrían haber salvado.
Los exorcistas, por su parte, trataron de probar la presencia de demonios poniendo las grabaciones de los extraños diálogos que se grabaron durante el rito. En una de las grabaciones dos demonios aparecían discutiendo sobre cuál de ellos iba a dejar el cuerpo de Anneliese primero. Uno de las presencias demoníacas se llamó a sí mismo Hitler y hablaba con leve acento bávaro (Hitler nació en Austria). Ninguno de los presentes durante el exorcismo, en el transcurso del juicio, aseguró tener la más pequeña duda de la auténtica presencia de estos demonios.
La justicia, finalmente, emitió un veredicto que para muchos no fue lo bastante riguroso. Los padres de Anneliese Michel, al igual que los exorcistas, fueron encontrados culpables de asesinato por negligencia y por omitir dar primeros auxilios. Todos fueron sentenciados a 6 meses de cárcel y libertad condicional.
La Conferencia Episcopal Alemana, tiempo después, declararía que Anneliese Michel realmente no estaba poseída. En la actualidad su tumba permanece como un lugar de peregrinaje para todos los católicos y protestantes que creen que la joven alemana falleció luchando valientemente contra las fuerzas del mal.
El caso de Anneliese Michel inspiraría más tarde la película “El Exorcismo de Emily Rose” que, protagonizada por Tom Wilkinson y Laura Linney, recaudaría más de 144 millones de dólares en todo el mundo.

Fuente: http://www.guioteca.com/fenomenos-paranormales/el-exorcismo-de-emily-rose-uno-de-los-supuestos-casos-de-posesion-demoniaca-mas-famosos-de-la-historia/



Me despido, no sin antes mirar por encima de mi hombro mientras una sensación de escalofrío recorre mi cuerpo pensando en la realidad de alguno de esos hechos... buenas noches mortales.... muahahahaahhahahahaha  [vampir]


(¿Qué pasa Golden?... si no hago la gracia final de película mala de terror reviento  [XD] [XD] [XD] [XD])
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Aleksander Vladimirov

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