"La sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer".

Ir abajo

vacio "La sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer".

Mensaje por Irshah el Lun 12 Ene 2015, 13:43

Fuente: abc.es


dres e Hijos / Gregorio luri



















«Los padres que quieran hijos felices tendrán adultos esclavos de los demás»
carlota fominayacarlotafominaya / madrid
Día 12/01/2015 - 02.42h

El filósofo catalán advierte que la sociedad no tratará a los niños por el grado de felicidad que tengan, sino por aquello que sepan hacer




















ÓSCAR DEL POZO
Luri matiza también que nuestro deber como padres es no incrementar de manera cruel la infelicidad inevitable
Para el filósofo Gregorio Luri, buen conocedor del mundo educativo, y autor de «Mejor Educados» (Ariel), es mucho más sensato enseñar a nuestros hijos a superar las frustraciones inevitables que hacerles creer en la posibilidad de un mundo sin frustraciones. Luri, además, es especialmente crítico con aquellos que desean hijos felices. «Primero, yo creo que lo que hay que hacer es amar a la vida, no a la felicidad. Y no se puede amar a las dos al mismo tiempo. Porque la felicidad solo se puede conseguir jibarizando a la vida. Es decir, por medio de la idiocia. Además, no creo que existan los niños felices». Así lo asegura el ensayista catalán para quien la infancia no solo no es feliz, sino que suele ser una edad «terrible». «La vida es muy compleja. Otra cosa es que pueda haber momentos de gran alegría en la infancia. Pero también puede haberlos diez minutos antes de tu muerte», advierte. «Eso sí, teniendo también claro que no queremos hijos infelices y que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad», matiza.
—A cualquier padre que se le pregunte responde que quiere un hijo feliz. Y es abrumadora la sobreoferta de obras de psicología y de noticias que indican el camino más corto para llegar a la felicidad.
—A esos padres les pediría que abrieran los ojos y que me dijeran qué ven. La vida es compleja, llena de incertidumbres, y con un sometimiento terrible al azar. Estoy empezando a pensar que hay un sector de educadores postmodernos que se han convertido en el aliado más fiel de la barbarie, que lo que hacen es ocultar la realidad y sustituirla por una ideología buenista, acaramelada, y de un mundo de «teletubbies». Personalmente, me resultan más atractivas la valentía y el coraje de afirmar la vida. Tenga usted un hijo feliz y tendrá un adulto esclavo, o de sus deseos irrealizados o de sus frustraciones, o de alguien que le va a mandar en el futuro. Personalmente, me resulta mucho más atractiva la valentía, el coraje de afirmar la vida. Algo que ha sido, por otra parte, la gran tradición occidental desde Homero hasta hace dos días: Querer a la vida a pesar de que esta es injusta, tacaña, austera. No querer a la vida porque encontramos la forma de diluirnos todos en un acaramelamiento que hasta me parece soez. Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.
—Tampoco queremos hijos infelices.
—En absoluto, eso sería de juzgado de guardia. Hay que tener claro que lo contrario de la felicidad no es la infelicidad, es la realidad. Hay que asumir la complejidad del mundo. Como seres humanos nuestro deber no es ser felices, es desarrollar nuestras capacidades más altas. Y la felicidad es una ideología que milita contra esto. ¿Por qué? Por la simpleza de nuestros teóricos, que nos llevan a una felicidad en cursivas. Procure que sus hijos no sean infelices, y después enséñeles la realidad, a sobrellevar sus frustraciones, a sobrellevar un no. Estamos creando niños muy frágiles y caprichosos, sin resistencia a la frustración, y además convencidos de que alguien tiene que garantizarles la felicidad. Y si alguien no se la garantiza, se encuentran ante una desgracia metafísica. Porque cuando nuestros hijos salgan al mercado, la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor. Pero desde luego no vamos a valorar si es un fontanero feliz. Además, me parece muy sano que nuestras relaciones sociales, especialmente con los desconocidos, no estén mediadas más que por su profesionalidad, sin necesidad de estar pendientes de la emotividad.
—En su libro Mejor educados tiene un capítulo que reza: «Desconfíe del profesor que quiere hacer feliz a su hijo». ¿También de la escuela?
—De las que prometen «experiencias». Una escuela lo que tiene que ofrecer es la posibilidad de realizar trayectorias, no experiencias. Y en el caso concreto de los niños pobres, la posibilidad de cambiar de trayectoria, de liberarse, y de abrirse puertas. El mundo, sea lo que sea, no es un fruto de nuestro deseo. Y está muy bien que no sea así, porque si no cada uno tendríamos el nuestro. Y la realidad es aquello que un escritor catalán decía: «Ante la realidad, siempre se está en primera fila». Esto hay que saberlo. Y de todas formas, te llevas unos cuantos sopapos en la vida. Lo cierto es que hay que estar listo para eso. Pero... ¿para qué estamos preparando nosotros a nuestros hijos? Para ser felices, mientras las madres «tigre» chinas, por ejemplo, entrenan a sus hijos para que sean capaces de ir a cualquier universidad del mundo. ¿Conclusión? Tendremos que ir con nuestro currículum de la felicidad a buscar trabajo en empresas chinas.
—Los padres de ahora, ¿son demasiado flexibles con sus hijos?
—No, lo que están es perplejos. Y existen elementos objetivos para su perplejidad. En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado. En este sentido, soy partidario de reformular los derechos de los niños. El primero de todos sería que los hijos tienen derecho a tener unos padres tranquilos, que no estén continuamente preocupados, pendientes de qué tienen que hacer en el momento en que se encuentran sus hijos. Segundo, que tienen derecho a tener unos padres imperfectos. Porque así tienen relación con seres humanos. Voy a decir algo que me parece esencial: ser adulto, o hacerse adulto, es aprender a querer a los que te rodean a pesar de que estén llenos de faltas. La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino.

Me centro en la afirmación:


La clave de todo esto de la felicidad es una ideología muy extraña que considera que la vida es un conjunto de problemas, cuya respuesta nos la puede dar no sé qué sabiduría, y en el momento en que tengamos respuesta a esa sabiduría seremos felices. Eso es un cuento chino.

Desde mi punto de vista, la felicidad simplemente es un estado mental, una actitud. ¿ Quiero ser feliz ? Pues voy a serlo. Y eso implica que cuando se nos presente un problema, podamos resolverlo sin dejar de ser felices por ello. Implica también que cuando tengamos miedo de hacer algo que debamos hacer, no nos preocupemos y nos pongamos inmediatamente a la ocupación. Ser felices consiste en continuamente autobservar nuestros pensamientos y analizar qué pensamientos nos ayudan a seguir adelante y qué otros nos hacen todo lo contrario, estancarnos. Ser felices consiste en habituarse y hacer prácticamente inconsciente ese proceso de autobservación, a base de la práctica. Ser feliz consiste en sacar siempre todo lo positivo incluso en las situaciones más difíciles. Ser feliz es incluso un modo de vida.
Los cuentos chinos son cuentos cuando desde luego uno no los ha llegado verdaderamente a comprender.

Y ahora me centro en la siguiente afirmación:


la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad, sino por aquello que sepan hacer, que es exactamente lo que se le pide a las personas con las que nos relacionamos. Cuando vamos al dentista, no nos importa que sea feliz, sino que sea profesional en lo que hace. Si necesitamos un fontanero, querremos que sea eficiente, rápido, y a ser posible barato. Hombre, si es amable, mejor.

Bueno, pues si la sociedad no les va a medir por su grado de felicidad eso es sinónimo de que todos tenemos que cambiar en algún aspecto porque evidentemente es mejor ir a un dentista que esté contento con su trabajo y sea feliz con ello que ir a otro dentista que sepa hacer bien su trabajo pero no sea feliz haciéndolo y lo haga a disgusto. Esto segundo a la larga se nota.

En fin, yo creo que a este tipo le pasa algo con la felicidad xD.

Y ya para rematar me centro en otra afirmación:

Ahora la felicidad se entiende como un recorte de las aspiraciones.

No sé de dónde saca la asociación de ideas. Lo que sí hay que tener en cuenta es que desde luego, creo que los de mi generación hemos crecido con alguna presión familiar del tipo "tienes que estudiar tal o cual carrera", creyendo que eso nos haría felices. Y bueno, yo simplemente digo que llegar a las aspiraciones no creo que sea el objetivo real, sino el camino. Si disfrutas el camino, si disfrutas estudiando porque te gusta aprender, pues lógicamente no te supondrá un esfuerzo luego presentarte a los exámenes y finalmente acabar la carrera. Una vez terminada, si te gusta salir a la calle y hablar con las personas, con unas, con otras... expresarte y dejar salir lo que has aprendido y sabes hacer, además de una manera auténtica y natural sin miedos y sin cohibimientos, tampoco te supondrá mucho esfuerzo encontrar un trabajo, mejor o peor pero un trabajo, el cual luego te tocará disfrutar realizando. Lo mismo si en lugar de querer encontrar trabajo, decides hacerte empresario. Lo primero siempre es conocerse mejor así mismo, encontrar lo que mejor se te da hacer y lo que más te gusta hacer, luego ponerse a ello. Ahora bien, como te centres en estudiar una carrera que tenga mucha salida o módulo, y luego te centres en encontrar un trabajo que tenga muchas vacaciones y luego más o menos paguen bien (como es el caso de muchos maestros)... pues craso error.

Creo que la clave para que la sociedad mejore es una educación de calidad, que no solo enseñe al niño conocimientos básicos, sino que además lo enseñe o le de las herramientas para que se conozca mejor así mismo y escoja lo que esté en consonancia con lo que le guste hacer. Yo creo que cuando vemos a un joven de bachiller terminando el instituto estudiando un montón porque quiere ser médico, uno piensa "caray, qué claro lo tiene". Ellos mismos creen que lo tienen claro, sin embargo, no va a ser el primero ni el último que luego cuando se mete en la carrera, la tienen que dejar porque no pueden ver la sangre. Y esto no es que sea un fracaso, es que simplemente quizás hay personas que están más hechas para otras cosas.

El broche de oro ya es lo siguiente:

En contra de lo que se dice de que los padres han dimitido, pienso que están más preocupados que nunca, quizá demasiado.

Pues depende. Si los padres trabajan ambos, que me digan a mí el tiempo que les pueden dedicar a sus hijos, a menos que sean omnipotentes como dios. Luego también es muy común que aunque el padre o la madre no trabaje, se deshagan de sus hijos con la nintendo para que no les den mucho la tabarra. Creo que las personas nos hemos vuelto menos pacientes por el ritmo desenfrenado de las grandes ciudades y lógicamente aguantamos menos a nuestros hijos. Acabao, luego vamos desencajados y con cara de ser padres super 10 porque estamos requete preocupadísimos al profesor y le decimos "es que no puedo sacar derecho de él" (sinceramente me he descojonao un montón porque he tenido casos reales de esos xDD). Sí, ¿pero cuánto tiempo te has sentado con él, tranquilamente y sin mirar el reloj, disfrutando de lo que haces ?. En fin, es que hay que verlo todo.
Esto es igual que el programa este del adiestrador de perros, César Millán. Le estás dando una orden al perro y no te hace caso porque interiormente tú estás por decirlo de algún modo "desequilibrado". Lo que hace este adiestrador normalmente no solo es enseñar al perro, sino también enseñar al amo que normalmente es un impaciente xD.
avatar
Irshah

Transhumano. En algún aspecto siente ser algo más que un ser humano (pero por alguna razón no se identifica o no siente plena comodidad con los términos otherkin/therian)

Animales míticos. Dragón, kitsune, quimera, minotauro, animales tauromorfos, alienígena, animales con características no naturales (como demoníacos, celestiales, elementales, hibidaciones, formas o colores antinaturales), sean antropomorfos o animalescos.

Kintipos con diversos sexos Dragón
Mensajes : 1367
Desde : 29/04/2013
España Femenino Barra de advertencia. Llena 100%

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.