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Mapas estelares en la Tierra.

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vacio Mapas estelares en la Tierra.

Mensaje por Irshah el Mar 10 Mar 2015, 13:00

Voy a abrir un nuevo tema con información única y exclusivamente de los templos o estructuras hechas por el hombre que simbolicen o representen constelaciones del cielo nocturno.

Voy a empezar con una de las menos conocidas.
La correspondencia de la constelación de Virgo con las iglesias francesas del gótico.


Fuente: http://www.laspuertastemplarias.com/reportaje.php













En la pasada década de los sesenta, varios especialistas en historia medieval interesados en el origen del arte gótico se percataron de que doce catedrales francesas imitaban la disposición de las principales estrellas de la constelación de Virgo. ¿Qué clase de acertijo era aquél? ¿Quisieron los canteros de los siglos XII y XIII honrar así a la Virgen a quien dedicaron aquellos magníficos templos?
Aquello era un enigma en toda regla. Un puñado de arquitectos prodigiosos, en un periodo de tiempo inferior a un siglo, que supieron ocultar su identidad a los ojos de la Historia, se confabuló hace ocho siglos para llevar a cabo el mayor proyecto arquitectónico de la historia. Un plan que, de cara al exterior, sólo buscaba honrar el creciente culto a la Madre de Dios surgido en el siglo XII, pero que de cara a los iniciados ocultaba un misterio mucho más antiguo que la Virgen o el cristianismo mismo.
Sobre una superficie de 33.600 kilómetros cuadrados en el norte de Francia, tan grande como el Principado de Asturias, aquel grupo de sabios anónimos decidió levantar una serie de templos cuya disposición imitaba la situación relativa de las estrellas principales de la constelación de Virgo. La idea era menos peregrina de lo que hoy pueda parecernos. No en vano, ya entre los etruscos –los predecesores de los romanos- el templum era aquel sector del cielo delimitado por los augures con la ayuda de su bastón, y gracias al cual interpretaban los fenómenos celestes y naturales. Su templum era, en definitiva, una suerte de “libro de instrucciones” del mundo que pronto se materializó en forma de edificio, garantizando así un uso más cómodo de un cielo llevándolo a tierra.
Hasta los antiguos egipcios, en Sais, comprendieron ese principio e imitaron obsesivamente la bóveda celeste sobre el suelo, como si así se aseguraran un instrumento de control del Universo: “Este templo –esculpieron en las paredes de su sanctasanctórum- es como el Cielo en todas sus partes.”
Pero en el caso que nos ocupa, el de las primeras catedrales góticas francesas consagradas a Notre Dame, los conocimientos cartográficos, geométricos y matemáticos necesarios para coordinar ese plan –que surge con Francia hipotecada en las cruzadas y en la protección de los Santos Lugares- son aún capaces de sonrojar a nuestros modernos técnicos. A fin de cuentas, ¿quién o quiénes podrían haber sido capaces hace ocho siglos de orquestar unas obras públicas tan compactas, e imprimirles un carácter astronómico del que sólo recientemente hemos sido conscientes? ¿Y cómo lo hicieron sin el concurso de teodolitos o mapas precisos del territorio francés?
El primero en denunciar la existencia de este proyecto celestial fue un misterioso escritor llamado Louis Charpentier (“Luis el Carpintero”) en su libro El enigma de la catedral de Chartres. No obstante, otros autores más modernos, como Maurice Guinguand y Beatrice Lanne, describieron aún más elocuentemente que Charpentier el secreto que nos ocupa: “Existen once Notre Dame –afirman en su ensayo La cuna de las catedrales-, una ‘San Gervasio y San Protasio, después Notre Dame’, y una Notre Dame de l’Epine. En total, trece Notre Dame correspondientes a las principales estrellas de la constelación de Virgo, según la posición que ésta ocupa en el mes de agosto sobre Francia, en la fecha de la Asunción de la Virgen y en la fiesta de la recolección. La parte principal de esta constelación se llama la Espiga y domina en el cielo encima de Chartres, capital de la Beauce.”
Sorprendentemente, ninguno de estos autores abunda en el posible origen de esa planificación, ni se cuestiona en profundidad para qué se decidió llevar adelante un proyecto de esta envergadura. Una empresa que, dicho sea de paso, obligó a aquellos sabios discretos a edificar un templo gótico impresionante como el de Notre Dame de l´Epine relativamente lejos de cualquier núcleo poblado de importancia, sólo porque –según deduce Charpentier- “una estrella de la constelación, cerca de Spica (Espina) de Virgo, tendría su correspondencia en esa curiosa Notre-Dame de l’Epine”. La tradición sostiene que el nombre de espina le viene dado a ese lugar por el hallazgo que un pastor del 1400 hizo de una estatua de la Virgen en medio de un zarzal, pero existen textos antiguos que afirman que en 1230 –en pleno auge gótico- ya existía una iglesia de idéntica advocación en aquel lugar. Es más, aunque Notre-Dame de l’Epine es un templo del siglo XV levantado durante la Guerra de los Cien Años, los expertos coinciden en señalar que su planta corresponde a principios del siglo XIII. Es decir, dentro de los márgenes de la “Gran Obra” de Virgo que nos ocupa.
Durante el verano de 1999, mientras Javier Sierra estaba embarcado en la elaboración de su último libro Las puertas templarias, recorrió todos los templos citados por Charpentier en su ensayo, en busca de las claves de este misterio. Y, ciertamente, surgieron algunas sorpresas.














El carácter astronómico de las catedrales tomadas por Charpentier para dibujar “su” mapa de Virgo sobre la cuenca parisina, resulta evidente desde el principio. Chartres, Évreux, Bayeux, Amiens y Reims –los cinco templos principales tomados por este autor- trazan las líneas fundamentales del “rombo” de Virgo sobre el plano de Francia, al tiempo que recogen en sus vidrieras e iconografía algunos detalles estelares significativos.
En Évreux, por ejemplo, todas sus ventanas reflejan insistentemente la figura del Sol. Éste aparece por todas partes, en un número casi obsesivo. Sobre vitrales, en arcos ojivales, junto a figuras... Todo está lleno de soles. Por si fuera poco, en el crucero que existe frente a la puerta principal, en la capilla de San Sebastián así como en algunas vidrieras, se representa la imagen del peregrino compostelano, en clara alusión al Camino que –según una extendida tradición medieval- era a su vez el reflejo terrestre de la Vía Láctea que guiaba a los fieles hasta Compostela, el campo-de-la-estrella según su etimología más aceptada.
Pero, sin duda, el elemento cósmico más distintivo de las catedrales lo constituyen sus zodiacos. Aunque hoy la jerarquía católica vaticana reniegue de la astrología, los símbolos fundamentales de esta protociencia aparecen representados en las principales catedrales seleccionadas por Charpentier. Así, en Chartres, Javier Sierra encontró zodiacos en las arquivoltas de su pórtico norte y en una de sus vidrieras; en Reims fue esculpido en el pórtico oeste, al igual que en Amiens. Estos zodiacos, unidos al hecho de que los techos de estos lugares estuvieron pintados de azul celeste y salpicados de estrellas amarillas también pintadas, parecen querer transmitir la misma información que templos egipcios como el de Dendera, en el Alto Nilo: que aquéllos eran lugares de observación o reflejos cósmicos del universo.
En Dendera, un templo ptolemaico del siglo I a.C., además de su zodiaco –que hoy se conserva en el Museo del Louvre-, puede aún adivinarse la policromía azulada de las losas de sus techos y la miríada de estrellas de cinco puntas dibujadas sobre ese lecho de color. Idénticas, por cierto, a las que aún adornan la cripta del siglo XI de la catedral de Bayeux, otro de los “templos Virgo” según Charpentier, y que todavía pueden admirarse.













El arte gótico –con conexión estelar o sin ella- es otro auténtico enigma. Aparece completamente definido hacia 1130, y en menos de cien años Francia emprende la construcción de ochenta monumentos dentro del nuevo estilo, los más importantes de los cuales fueron catedrales que aún están de pie y que se dedicaron a la Virgen. Sólo durante la construcción de Chartres otras veinte catedrales fueron puestas en marcha, y todo en un país que apenas contaba a mediados del siglo XII con quince millones de habitantes.
La característica principal de esa nueva y revolucionaria forma de edificar fue la introducción del arco ojival, y todo lo que éste conllevaba de cálculos y geometría. Los expertos modernos se devanan los sesos tratando de justificar ese brusco cambio de rumbo en la evolución de la arquitectura en Europa y proponen las más dispares teorías para explicarlo. Sin embargo, la mayoría ignora que el surgimiento del gótico coincide históricamente con dos factores históricos clave: la adaptación de antiguos cultos paganos a diosas madre a las que se convierten en advocaciones de la Virgen por un lado, y la fundación de la Orden del Temple bajo la protección de San Bernardo de Claraval, por otro.
Louis Charpentier sospecha que estos dos elementos no están desconectados del imparable auge del gótico, y estima que este arte debió de importarse de Oriente por los célebres caballeros de las capas blancas. “Aunque no puedo asegurarlo –escribe al respecto de la hermandad que debió crear el arte gótico-, creo que fueron los Hijos de Salomón directamente vinculados con la Orden del Temple de Salomón”.

Bueno, teniendo en mente esto, me imaginé que quizás habría algo parecido en España, ¿ por qué no?. Y bueno, he encontrado algo en la provincia de Teruel, solo que según la fuente, el conjunto hallado es más antiguo que lo descubierto en Francia. En este artículo se habla de una misteriosa Roca Caballera situada en Calaceite y de la otra posible correspondencia entre algunas estructuras de carácter religioso de la comarca con la constelación de Virgo.

Fuente: http://usuaris.tinet.cat/girmarmi/be021.htm

[size=48]Calaceite[/size][size=48]: Roca Caballera[/size]

 
 
Cerca de la localidad de Calaceite encontramos la Roca Caballera. Es una formación dolménica (no estrictamente un dolmen), del que se ha desprendido un trozo de roca en su parte delantera formando una especie de "altar".
Dice la tradición popular que ha llegado hasta nuestros días, que los templarios y los calatravos celebraban misa utilizando este "altar". De hecho, una serie de cruces a lo largo de toda la formación así parecen asegurarlo.
Aunque la expresión "roca caballera" se refiere a una roca que descansa sobre otra -como es el caso-, la creencia popular la asimila a la "roca de los caballeros" (templarios y calatravos).
En la plataforma superior, una serie de cazoletas dibujan un calendario solar y lunar, así como unas figuras geométricas, como describiremos a continuación. La cazoleta central es mucho mayor que las demás y una cruz se ha esculpido sobre una cazoleta pequeña.
En tanto que monumento megalítico, su antigüedad puede estar entre los 4.000 y los 5.000 años.
La roca está ubicada en pleno campo, en medio de una gran planicie, con un gran dominio visual sobre muchos kilómetros a la redonda, lo que permite, pues, un seguimiento cómodo de los movimientos del sol y la luna. En la cercanía, tres ermitas atestiguan de la sacralidad de la zona.
 
Una posibilidad muy real es el origen humano del monumento: la roca está falcada artificialmente por otra roca en su parte W para facilitar su asentamiento y estabilidad; para subir a la plataforma superior basta seguir unas "escaleras" hechas por grandes piedras colocadas estratégicamente a su alrededor; finalmente, la plataforma superior tiene forma hexagonal, lo que no es posible sin la mano del hombre. En definitiva, o sea ha traído todo el conjunto megalítico hasta este lugar, o se ha trabajado sobre una gran piedra ubicada en el sitio.
Lo primero que llama la atención de la plataforma superior es que tiene forma hexagonal (no de hexágono regular, pero sí con un eje de simetría N-S muy claro). En cuanto a los triángulos que engendran el hexágono, son casi equiláteros.
Desconocemos el simbolismo de las figuras geométricas que aparecen en la roca. Sólo podemos hacer analogías con otros sistemas de creencias.
En este caso, diremos que el triángulo con su base en la parte superior se asocia con la vulva femenina en las religiones primitivas, como es el caso de la India o la religión primitiva griega. Por lo tanto, estamos ante ritos de fecundación, del origen y creación de la vida, propios de las religiones de Diosas femeninas del Neolítico.
El otro triángulo, con su base en la parte inferior, se opone al triángulo femenino y está sugiriendo un principio masculino (un falo). El conjunto del dibujo bien podría representar el acto sexual de creación constante del mundo. Como ejemplo, aunque posterior en el tiempo a nuestra Roca, citaremos el caso de Creta: "Existía asimismo una gran diosa de la naturaleza que periódicamente se unía en una hierogamia o matrimonio sagrado a un dios masculino de similares características, con el fin de propiciar la fertilidad de los campos”. (Historia de las Religiones Antiguas, José Mª Blazquez, Jorge Martínez-Pinna, Santiago Montero - Ed Catedra)
En la religión cristiana, el triángulo ha pasado a representar a Dios (origen de la vida), mientras que en el judaísmo el doble triángulo cruzado es su símbolo más emblemático.
A continuación, nos damos cuenta de que uniendo todas las cazoletas a partir de la cazoleta central (de mayores dimensiones que las otras), se forma una espiral.
 
"La espiral puede interpertarse como un símbolo del retorno, de la llegada y partida, del nacimiento y la muerte, la ascensión y la decadencia, la aparición y desaparición. Todo ello (...)en una conexión de significado con la representación de un movimiento cíclico o de un desarrollo de esa índole" (El mensaje de los símbolos - Manfred Lurker - Ed. Herder 1992).
En Wikipedia leemos que "la espiral es el símbolo más antiguo encontrado en todos los continentes, habiendo jugado un papel fundamental en el simbolismo desde su aparición en el arte megalítico. Parece que en muchos lugares representaba el ciclo "nacimiento -muerte -renacimiento" así como al sol, que se creía seguía ese mismo ciclo, naciendo cada mañana, muriendo cada noche y renaciendo a la mañana siguiente".
Veamos la cazoleta central, de unos 40 cm. de largo. Pocas dudas quedan de que representa a un útero en un avanzado estado de gestación, si se le compara con el dibujo de Wikipedia. De nuevo el simbolismo de creación, de vida, de fecundación, propio de las diosas femeninas del Neolítico.
En el útero desemboca un canículo que nace en una pequeña plataforma cuadrangular de unos 10 cm. de lado. Estamos ante algún tipo de rito por el que se colocaría algún objeto en esa pequeña plataforma y sobre él se vertería algún líquido que acabaría en el útero. Otros dos canículos, ya muy deteriorados, parecen insinuarse en el conjunto.
Uniendo las cazoletas tal como se indica aparecen los puntos cardinales. La dirección E-W marcaría el nacimiento y puesta de sol en los equinoccios de primavera (21 marzo) y otoño (21 septiembre).
 
 
La disposición del conjunto del dibujo parece realzar al Sur sobre el Norte, al contrario que nuestros criterios actuales, en los que el Norte es el punto cardinal principal. La razón es muy simple: en la latitud en que estamos, sólo mirando al sur podemos observar la trayectoria del sol y la luna. Las palabras "sol" y "sur" tienen un origen común.
Uniendo las cazoletas tal como indica el dibujo, queda marcada la salida del sol en los solsticios: el de verano (22 de junio) y el de invierno(22 de diciembre). A su vez, la ritualidad del hecho se completa si observamos que ambas líneas se unen en el eje de simetría del útero.
En la latitud en que estamos, el solsticio de verano se situaría 30º por encima del Este y el de invierno 30º por debajo.
"Generalmente los días de solsticio y de equinocio, sobretodo las noches que les preceden (...) se consideran excepcionalmente favorables" (Sociología y Antropología - Marcel Mauss). El solsticio de verano se ha cristianizado en la fiesta de San Juan y el de invierno en el nacimiento de Jesucristo. Los incas celebraban la fiesta del sol en junio (en esta zona es el solsticio de invierno) o Inti-Rami. El solsticio de invierno es el regreso del sol: los días se alargan y el fin del invierno está cada vez más cerca.
Uniendo las cazoletas tal como indica el dibujo, quedan marcadas las posiciones más meridional y más septentrional de la luna. En la latitud en que estamos, la posición septentrional se situaría 40º por encima del Este y la meridional 40º por debajo.
 

 
Lo asombroso del caso es que estas posiciones de la luna se asocian al llamado ciclo de Saros, cuya única finalidad es la predicción de eclipses. Wikipedia nos aclara que Saros comprende un período de "223 lunas, lo que equivale a 6.585,32 días (algo más de 18 años y 10 u 11 días) tras el cual la Luna y la Tierra regresan aproximadamente a la misma posición en sus órbitas, y se pueden repetir los eclipses. (…) Conocido desde hace miles de años, es una manera de predecir futuros eclipses. (…) El saros presenta en promedio 42 eclipse de Sol y 42 de Luna. Los eclipses de Sol son 14 parciales y 28 centrales (totales, anulares o mixtos). Los eclipses de luna son 14 penumbrales, 14 parciales y 14 totales". Como la posición máxima meridional o septentrional de la luna se puede tomar como inicio de un ciclo de Saros, aquí tenemos un marcador que nos va a indicar el calendario de eclipses en los próximos 18 años.
El interés por los eclipses de luna viene dado porque en todas las culturas los días de eclipse son considerados como nefastos. Por ejemplo, en tiempos más recientes, los vacceos de Pallantia detuvieron su ataque a los romanos cuando se produjo un eclipse de luna. Chinos y bolivianos dicen que los eclipses se producían cuando unos perros furiosos desgarraban el sol y la luna a mordiscos. Para los egipcios, la serpiente Apep provocaba el eclipse cuando se comía al barco que transportaba al sol.  En el año 939, durante la batalla de Simancas entre el rey de León y el califa de Córdoba se produjo un eclipse de sol que provocó el pánico en ambos bandos y retrasó 3 días el final de la batalla.
Por último, cabe resaltar que en la Roca Caballera el centro de observación de las posiciones de la luna está fuera del útero central (a diferencia de las posiciones del sol, que se cruzan en el mencionado útero), lo que parece indicar que se da más importancia al sol que a la luna. 
La cruz  está indicando el solsticio de invierno (nacimiento de Jesucristo para los cristianos) tal como indica el dibujo. Presenta una representación simbólica del sol con tres "rayos" que salen de la misma.
 
[size=48]La constelación de Virgo en Calaceite[/size]
En Calaceite existen unas pequeñas construcciones, de apenas 4 m2 de superficie, a las que se les ha dado el nombre de "ermitas" pero que son tan pequeñas que no permiten culto o acto religioso social alguno. Más que lugares construídos para realizar alguna actividad religiosa, parece que únicamente se  ha pretendido cristianizar unos puntos determinados, pues por algún motivo deberían ser lugares de referencia religiosa desde la Prehistoria.
A diferencia de éstas, las otras dos ermitas de la localidad, San Cristóbal y  Santa Ana, sí merecen el nombre de tales, pues sus proporciones son las adecuadas para lugares de culto y actividades sociales religiosas.
Las "ermitas pequeñas" a que nos venimos refiriendo son: Misericordia, Virgen del Pilar, San Antonio y San José. Lo primero que salta a la vista es que si unimos las tres últimas con la Roca Caballera tenemos un rombo casi perfecto; pero si añadimos al conjunto la "ermita" de la Misericordia, tenemos la constelación de Virgo, tal como indicamos en el dibujo (los mapas de Virgo proceden de WIkipedia). 

La Roca Caballera sería la estrella Spica (Espiga), la más importante de la constelación. 
La ermita de la Misericordia sería la estrella Zavijava o Zavijah, más luminosa que el Sol. 
La ermita de la Virgen del Pilar sería la estrella Porrima, la segunda estrella más brillante de la constelación. 
La ermita de San Antonio sería Vindemiatrix o Almuredín, una estrella gigante. 
La ermita de San José sería la estrella Heze, de gran magnitud.
Prácticamente, estamos señalando las estrellas más importantes de la constelación.
Virgo (la Virgen, la Mujer en sentido amplio) es al constelación de la Diosa Madre. Se la asocia con todas las diosas de las grandes culturas de la Antigüedad: Deméter, Isis... Está relacionada con el ciclo agrario -colocada al final del mismo-, como lo revela el que su estrella principal se llame Espiga. Como cristianización de este culto, muchas Vírgenes cristianas llevan una espiga en su mano.
Su forma nos sugiere un ser antropomorfo con alas. En las cosmogonías de la Antigüedad, se dice que la Justicia reinaba en la Tierra hasta que nació la Raza del Bronce (es decir, en la Edad de los Metales, cuando la sociedad se divide en clases, surge el esclavismo, las guerras desvastadoras y la explotación del hombre por el hombre); entonces la Justicia dejó la Tierra y ascendió con unas alas a los cielos formando la constelación de Virgo.
Otro aspecto igualmente sugerente es que una serie de catedrales francesas se construyeron en la Edad Media siguiendo la forma de Virgo... sólo que el caso de Calaceite el dibujo se realizó 3 ó 4.000 años antes.

Fuente: Nicolás Wilcox (pseudónimo de Juan Eslava Galán) "Los templarios y la mesa de Salomón".
•          “Los sumerios llamaban a la constelación Bad-Tibira y a su estrella principal Sib (la Spica actual). Los primeros agricultores relacionaron la constelación de Virgo con la diosa de la fertilidad –Démeter, Ceres, Perséfone y los distintos nombres de la Diosa Madre que, andando el tiempo, se ha transformado en la Virgen o Madre Divina.
•          “El hombre primitivo observó que la estrella Spica, la principal de la constelación que hoy llamamos Virgo, desaparece en el horizonte del cielo nocturno el quince de agosto, lo que coincide con el agostamiento de la vegetación. Era el tiempo de recoger el trigo ya seco y maduro. Spica vuelve a aparecer en el cielo nocturno el ocho de septiembre, coincidiendo con el momento de la sementera.
•          2La mente asoció el ciclo agrícola, del que dependía la fecundidad de las cosechas, con el de la misteriosa estrella Spica que de algún modo mágico regía la alternancia estacional que hacer crecer el cereal. Por eso precisamente la llamaron Spica, espiga.”
(Nicolas Wilcox, Los templarios y la mesa de Salomón)
Tampoco hay que olvidar que una línea ley del Matarraña, de unos 15 km de longitud, une la ermita de la Misericordia con la montaña de Santa Bárbara de la Fresneda, pasando por la ermita de San Cristóbal y casi tocando a la de Santa Ana, ambas de Calaceite.   


Aquí tenemos la ya más que conocida correlación de las pirámides de Egipto con la constelación de Orión.


Fuente: conscienciadespierta.wordpress.com

LA TEORIA DE ORIÓN
Esta teoría fue expuesta por Robert Bauval. Este ingeniero nacido en Alejandría, de familia belga y maltesa, había saltado a la escena pública en 1994 gracias a un ensayo en el que trataba de explicar la peculiar disposición de las tres pirámides de Giza y responder a la pregunta de por qué la menor de ellas —la atribuida al faraón Micerinos, de la IV dinastía— se construyó desviada de la diagonal que unía las otras dos. En su estudio El misterio de Orión,  Bauval argumentaba que la clave para descifrar ese enigma residía en el firmamento. Según, los antiguos constructores de pirámides levantaron el monumento de Micerinos desviado del eje imaginario sobre el que se asientan Keops y Kefren porque así imitaban la disposición de las tres estrellas del llamado <>.
Fig 19. Principio de Correspondencia entre Constelación de Orión y Pirámides de Gizeh.
Fig 20. Dibujo de la constelación de Osiris o Orión
Fig 21. Principio de Correspondencia del Nilo y Gizeh con la Via Lactea y Constelación de Orión.
Para Bauval aquel hallazgo fue un triunfo. Demostraba sin género de dudas que la imitación del cinturión de Orión no fue una decisión caprichosa de los antiguos constructores de pirámides. Todo lo contrario. Más bien se trataba de la consecuencia última de alguna clase de teología estelar hoy completamente olvidada. O casi.
Con la edición en inglés de los Textos de las pirámides elaborada por R.O. Faulkner sobre su mesa de trabajo, Bauval transcribió algunos pasajes inequívocos que confirmaban parcialmente su teoría:
Oh rey, eres esta Gran Estrella, la Compañera de Orión, que atraviesa el cielo
con Orión, que Navega el Otro Mundo (Duat) con Osiris; asciendes por el este
del cielo, te renuevas en tu debida estación y rejuveneces a tu debido tiempo.
El cielo te ha parido con Orión… (TP 882-883).
Y estas mismas inscripciones añadían más adelante:
El rey es una estrella… (TP 1583).
El rey, una estrella brillante y que viaja lejos […] el rey aparece como una
estrella… (TP 262).
No hay duda, pues. Los egipcios identificaban al rey muerto con su dios Osiris, y a éste con la constelación de Orión, y creían que el faraón, tras su muerte, emprendía un viaje lleno de dificultades hacia el más allá en donde se convertiría en inmortal pasando a engrosar el número de astros del firmamento. Pero ¿y las pirámides? ¿Qué papel cumplieron en este empeño? ¿Sirvieron acaso como <> para guiar las almas de los reyes hacia su reposo eterno en los cielos?
Canales astronómicos
Fig 22. Canales astronómicos
Algo así cree Robert Bauval que, además, pronto sumó a su teoría los hallazgos realizados en 1964 por el egiptólogo Alexander Badawy y la astrónoma Virginia Trimble. Los descubrimientos de esta pareja en las pirámides se ajustaban como un guante a las nuevas ideas de Bauval.
Ambos estudiaron con especial detenimiento los dos conductos, de unos 20 x 20 centímetros de lado, que partían de la Cámara del rey de la Gran Pirámide y que atraviesan toda la estructura del edificio hasta salir al exterior. Tradicionalmente considerados como <> — pese a lo ridículo que resulta sostener esa idea en relación a una tumba—, Badawy y Trimble quisieron comprobar si aquellas galerías tenían otra función. Tal vez la tarea simbólica de guiar el alma del faraón hacia ciertas estrellas a las que podían estar alineados los dos estrechos conductos. Su intuición dio en el blanco. Lo primero que hizo Badawy fue desestimar que los conductos que estaba estudiando sirvieran para ventilar el recinto. De haber sido diseñados para esa función, los constructores no los hubieran hecho tan empinados, sino que se hubieran limitado a trazar unos canales horizontales, enfrentados el uno al otro, dejando que el aire se introdujera en el monumento formando una agradable y renovadora corriente. Pero no era así. Los canales tenían una inclinación de 44,5 grados el conducto sur, y 31 el norte, lo que llevó a sospechar a Trimble de su alineación estelar y a desestimar su propósito oxigenador.!Y lo demostró!
Ajustando los datos de la inclinación de los canales al firmamento nocturno que podía contemplarse sobre Giza hacia el 2600 a. C., Trimble verificó que el canal sur apuntaba directamente hacia la región del cielo en la que se encontraba el cinturón de Orión. Ninguna otra estrella de gran magnitud podía verse desde esa posición. ¿Casualidad?.
En realidad, Badawy tomó estos datos de las mediciones realizadas por Flinders Petrie mucho antes. <>. Citado en The Pyramids and Temples of Gizeh, Histories and Mysteries of Man, Londres, 1990, p. 29.
Comentario:
Vamos a centrarnos en esta curiosa disposición de los canales de ventilación de la cara Norte y Sur de la Gran Pirámide. Gracias a mi amigo Pablo “navelegante”(web: asteromia.net) por su  inestimable información.
En la Gran Pirámide de Gizeh hay 4 canales que apuntan hacia 4 estrellas según la Teoría de Orión de Roger Bauval. Vamos a verlas:
Fig 23. Canales astronómicos apuntando a constelaciones
En la pared Sur (cámara del rey):
Canal astronómico 1: Estrella Alnitak, Alnilam y Mintaka de la constelación de Orión (Osiris)
Canal astronómico 2: Estrella Sirio (Isis) de la constelación Canis Menor.
En la pared Norte (cámara de la Reina)
Canal astronómico 1: Estrella Kochab de la Osa Menor (Estrella polar de la antigüedad).
Canal astronómico 2: Estrella Thuban de Alfa Draconis. (Estrella polar de la antigüedad).
Y ahora viene lo importante, su interpretación.
Explicación canales en la pared Sur:
Relación entre la estrella Kochab (Osa Menor) y Mintaka (Orión):
En cuanto a esas estrellas y constelaciones relacionadas con las pirámides, es evidente que son significativas, sobre todo la Osa Menor y Orión, y concretamente Kochab (de la Osa menor) y Mintaka (del Cinturón de Orión), pues el Sol (y la Tierra, y el propio Sistema Solar) están en un punto del Espacio universal que es el vértice de un ángulo recto formado por esas dos estrellas: la Estrella Polar y Mintaka. De hecho actualmente vemos a la Polar (estrella Polaris de Osa Menor) en el Polo Norte de la esfera celeste y a Mintaka en el Ecuador de la esfera celeste. Pero ¿hace 10500 años a.C? En la 2ª parte desvelaremos algunas hipótesis lanzadas por Patrick Gerlyn en sus libros La profecía de Orión y El Gran Cataclismo del 2012.
Fig 24. Orientación de la Tierra en relación
a las constelaciones de Orión y Estrella Polar.
Estrella Thuban (constelación Dragón)
Es una estrella gigante blanco azulada de magnitud 3,7 cuya luminosidad es 300 veces la del Sol y que se encuentra a una distancia aproximada de unos 300 años luz. Es una de las estrellas más débiles que tiene nombre propio y esto es debido a la importancia que tuvo en la antigüedad: Hace 4.000 años marcaba el Polo Norte Celeste ocupado actualmente por la estrella polar. El movimiento de precesión de la Tierra hace que el Polo Norte Celeste no ocupe siempre el mismo lugar y esto implica que la llamada “estrella polar” varíe con los años. Hace 5.000 años la estrella polar era Thuban, 1.000 años después cambió a Kochab (estrella Beta de la Osa Menor),  y actualmente es la Polaris (estrella Alfa de la Osa Menor). Como curiosidad, dentro de 14.000 años la estrella polar será Vega y dentro de 22.800 años volverá a ser Thuban. También es una estrella binaria ya que tiene una compañera invisible que la orbita cada 51 años.
Comentario:
Vamos a ver a las estrellas polares a lo largo de los siglos en el pasado y en el futuro:
Estrella polar en la Actualidad: Estrella Polaris de Osa Menor:

Estrella polar hace 4000 años (2000 a.C). Estrella Thuban (Constelación de Drago):

Estrella polar en el año 4000 de nuestra Era. Estrella Errai de la Constelación de Cefeo:

Estrella Polar en el 14.000 de nuestra era. Estrella Vega de la constelación de Lyra:

En cuanto a la estrella Sirio, de la constelación de Canis Menor, esta estrella era de vital importancia para los egipcios, ya que les marcaba el comienzo del año Sótico y del calendario anual y cósmico. Después de permanecer cerca de 2 meses desaparecida en el horizonte, la estrella Sirio (Isis)  salía justo antes del amanecer el 21 de junio en el solsticio de verano, marcando la llegada de la estación de lluvia y el renacimiento de la vida, ya que la crecida del Nilo suponía la llegada de la abundancia de las cosechas.
Es la estrella más brillante del Hemisferio Norte, la más venerada por los egipcios. Durante un periodo de unos 70 días, Orión y Sirio no eran visibles. Pero en un día mágico del solsticio de verano, 70 días después, la estrella resurgía por el horizonte al este, al amanecer, unos minutos antes que el Sol. La aparición de esta estrella era el momento culminante del culto egipcio. En esos mismos momentos el Nilo aumenta por las lluvias monzónicas. La inundación del Nilo trae nueva vida a la tierra reseca. Para Egipto significaba el renacimiento, marcaba el comienzo del Año.
Este renacer a la vida lo simbolizaban con el AVE FENIX, el ave bennu, una especie de garza que habitaba esas regiones y que cuando la época de lluvias estaba cerca, volaba a la ribera del Nilo, avisando a los egipcios la inminente llegada de la lluvia. Este ave se convirtió en sagrada y sirvió para representar el renacimiento de la vida y la llegada de Ra, el Dios Sol. Está representada en los pyramidones o piedra ben-ben, que eran las pirámides pequeñas que se colocaban en lo alto de las Grandes Pirámides. Se representaba como un Sol alado y simbolizaba al Astro Rey como el Dador de Vida y la forma del Creador en el Cosmos.
Fig 25. Ave fenix o Bennu
Fig 26. Pyramidón o piedra ben-ben


Y por supuesto, aquí abajo la correlación (menos conocida que la anterior) de los templos de Angkor (en Camboya) con la constelación del dragón, cuya disposición de las estructuras refleja la posición de la constelación del dragón en los cielos en el 10.500 AC, es decir, que lo que aquí quizás se asentó fue una cultura contemporánea a lo que se gestó en las pirámides de Egipto.


Fuente: http://squitel.blogspot.com.es/

El Lenguaje estelar de Angkor Wat















Angkor Wat es el templo más grande y también el mejor conservado de los que integran el asentamiento de Angkor. Está considerado como la mayor estructura religiosa jamás construida, y uno de los tesoros arqueológicos más importantes del mundo.

Ubicado 5,5 km al norte de la actual Siem Riep, en la provincia homónima de Camboya, Angkor Wat forma parte del complejo de templos construidos en la zona de Angkor.
La gigantesca ciudad –es la mayor urbe preindustrial del mundo, y llegó a tener una superficie de 3.000 kilómetros cuadrados– está salpicada por más de mil templos, lo que la convierte en uno de los enclaves sagrados de Asia.

Sin embargo, sus secretos más fascinantes, relacionados con la astronomía, no son visibles a simple vista. En primer lugar, Angkor Wat es una evocación en la tierra del monte Meru, centro del universo y residencia de las divinidades según la mitología hindú. Un simbolismo cósmico que adquiere forma con las cinco torres del santuario, que evocan los cinco picos de la montaña sagrada.
A otro nivel, las sorpresas son aún mayores.


En 1976, varios científicos estadounidenses daban a conocer, a través de las páginas de la publicación científica Science, unas conclusiones sorprendentes. Los sacerdotes-astrónomos camboyanos emplearon en la construcción del recinto una medida conocida como “codo camboyano”, cuya longitud equivale a 0,43545 metros. Tras examinar concienzudamente las dimensiones del templo, los investigadores descubrieron que los arqueólogos del templo habían codificado en ellas mensajes de naturaleza calendárica. Así, si observamos los muros exteriores del recinto descubrimos que tienen una longitud de doce veces 365,24 codos. Es decir, la duración exacta del año solar. Igualmente, los ejes norte-sur y este-oeste del recinto interior donde se eleva la torre central arroja una cifra casi idéntica: 365,37 codos, un número que vuelve a aludir al ciclo solar anual.




  Si medimos la distancia existente entre distintos puntos que aparecen en el recorrido del eje este-oeste del edificio, encontramos varias cifras expresadas en codos: 1.728, 1.296, 864 y 432. Multiplicando por mil cada una de estas cifras, obtenemos exactamente la duración en años de los distintos periodos de tiempo de la mitología hindú: Krita YugaTreta YugaDvapara Yuga y Kali Yuga.



En el equinoccio de primavera, un observador situado al comienzo del puente que conduce a Angkor Wat, observará con asombro que el Sol surge de madrugada justo sobre la torre central del conjunto. Tres días después, el fenómeno se repite si variamos unos metros nuestra posición. Curiosamente, la cultura temer celebraba el año nuevo en el equinoccio de primavera, y por espacio de tres días.
En este misma entrada oeste encontramos otros alineamientos destacados. El día del solsticio de verano, el Sol se eleva para el observador justo sobre la colina sagrada de Phnom Bok, a unos 17 kilómetros de Angkor Wat. Por el contrario, en el solsticio de invierno, el fenómeno se produce en dirección sudeste, y en este caso el Sol nace justo en el cercano templo de Prasat Kuk Bangro.



En Angkor Wat, Camboya, unas ruinas fechadas alrededor del S. XI d.C., pero construidas sobre templos de edad imprecisa, imitan en el cielo la constelación del Dragón y su orientación al norte.
Los muros de este templo contienen la franja más larga de bajorrelieves del mundo. Nos revelan tanto sobre Angkor wat como los jeroglíficos sobre Egipto.



Detalladas observaciones de los cielos llevadas a cabo por los astrónomos a lo largo de largos períodos de tiempo. Se representa un intrincado ciclo de las estrellas, denomidado precesión, un ciclo del tiempo que tan sólo podrían comprender unos observadores muy minuciosos, de hecho es una metáfora científica para expresar el modo en que la tierra gira sobre su eje en los cielos.
Si pudieramos acelerar el movimiento de las estrellas una noche, veríamos que las estrellas parecen girar sobre el extremo norte del cielo. Esto ocurre porque la tierra da una vuelta completa cada 24 horas, pero la posición del polo norte no es fija a causa de una pequeña fluctuación en la rotación de la tierra, el polo se desplaza, recorre un pequeño circulo alrededor de un punto fijo a lo largo de 26.000 años, o lo que es lo mismo, un grado cada 72 años. Este ciclo recibe el nombre de Precesión. Ahora podemos medirlo y lo que resulta increible es que los antiguos lo supieran medir entonces.

Sabemos que podían porque introdujeron cifras en clave relativas a las precesiones en las dimensiones y alineación de los templos.



El hecho de que en Angkor haya 72 templos no es ninguna concidencia, tampoco es una coincidencia que la calzada de Angkor Wat se encuentre exactamente tres cuartos de grado al Este, en términos de Precesión, tres cuartos de grado son 54 años y encontramos éste número repetido por todo Angkor.
Aquella inclinación avisaba a los constructores de Angkor del equinoccio de primavera con tres días de antelación. Solamente en el equinoccio, cuando el día y la noche tienen la misma duración, el sol se alinea al amanecer con la torre principal.
Los constructores de Angkor utilizaban cifras precesionales para conmemorar sus ideas más importantes.
La ubicación de los Templos de Angkor refleja la ubicación de las Estrellas de la constelación de Draco, del mismo modo que las Pirámides de Egipto lo hacen con la constelación de Orión.
El mismo aspecto en el cielo y en la tierra en el momento preciso.
Si hacemos coincidir la ubicación de los templos con la posición de la constelación, tenemos que retroceder en el tiempo hasta el año 10.500 AC. momento en el cual, casan a la perfección.
El Angkor que podemos observar hoy en día fue construido hace menos de mil años, pero la disposición de los templos sobre el terreno refleja la posición de la constelación de Draco en el 10.500 AC.

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Irshah

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