Dragones del Despertar

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vacio Dragones del Despertar

Mensaje por Golden Spirit el Vie 10 Abr 2015, 12:03



Izquierda: Fósil de un plesiosauro en Berkeley. Derecha: Dibujo de cómo sería el fósil de un dragón © Emily Elizabeth Bradford.
“Los dragones de las leyendas son extrañamente parecidos a criaturas reales que vivieron en el pasado. Se parecen mucho a los grandes reptiles (dinosaurios) que habitaron la tierra mucho antes del tiempo en que se supone que el hombre apareció en la tierra.” (Knox, Wilson. “Dragon”, The World Book Encyclopedia, vol. 5, 1973, p. 265.)
Encontramos la mención del dragón, como animal mitológico, tanto en la literatura oriental como en la occidental; en prácticamente todas las culturas y épocas. Dado que el término “dinosaurio” fue acuñado recién en 1842, por Richard Owen, surge la curiosidad: ¿Cómo eran llamados estos seres antes de ser “dinosauros”?
Alrededor del 300 d.C., en Sichuan, China, el historiador chino Chang Qu descubrió huesos de dinosaurios bajo tierra y los documentó como tratándose del “descubrimiento de huesos de dragones”. (Dong Zhiming (1992). Dinosaurian Faunas of China. China Ocean Press, Beijing.)
Curiosamente, el actual término para “dinosaurio” en el idioma chino es konglong, que significa “dragón terrible” (BBC News. 06-JUL-2007) y también meilong, significando “dragón dormido”. (Xu and Norell, 2004). De forma similar, Richard Owen al acuñar el término “dinosauria”, en 1842, lo definió como “terrible lagarto gigante”.

Thangka dada como regalo de cumpleaños al Lama Jigme Lhawang, por la artista brasileña Pema Khandro (Richerly Fernandes), especialmente para la Comunidad Drukpa Brasil.
En el Budismo Tibetano el dragón es tanto el vehículo del Dhyani Buddha Vairochana, el Buddha de la Sabiduría última, como también el vehículo de Vajradhara, el Buddha Primordial. También es uno de los emblemas de uno de los linajes del Budismo Tibetano, provenientes del gran maha-siddha indio Naropa y fundado por el gran siddha tibetano Tsangpa Gyare Yeshe Dorje –el Linaje Drukpa.
Los Dragones en el Linaje Drukpa
S. S. Gyalwang Drukpa, líder y autoridad máxima del Linaje Drukpa, la décima segunda reencarnación del fundador del linaje, Tsangpa Gyare Yeshe Dorje; nos explica los orígenes y el significado espiritual de los Dragones, de la siguiente forma:

S. S. Gyalwang Drukpa, el Gran Dragón del Linaje Drukpa
“En el continente asiático creemos que el Dragón es un símbolo de ‘energía’, de ‘energía positiva’. Creemos que es un tipo de energía que se manifiesta en la forma de un dragón. Creemos, incluso, que está dotado del poder de crear y de moverse a través de varios diferentes tipos de elementos de la naturaleza. Su campo de poder se extiende a fin de nutrir y potenciar las cosechas, árboles, plantas y cosas así. En otras palabras, en verano, por ejemplo, él se manifiesta en forma de truenos, regalándonos la lluvia, con el agua, proporcionando que las cosas puedan nacer, crecer y florecer. De esta forma, en nuestra tradición espiritual, el dragón simboliza energía. Ante la ausencia de la energía, los seres y las cosas no existirían, la gente no sobreviviría. Por tanto, para nuestro linaje espiritual, el dragón es el TODO y a partir de él, TODO se manifiesta”.
“Tsangpa Gyare, el fundador de la tradición espiritual de los Dragones, el Linaje Drukpa, cuya existencia fue prevista antes por Dakinis (seres espirituales altamente realizados, de género femenino), mientras buscaba una región adecuada para construir un local apropiado para difundir las enseñanzas de su sagrado linaje, se encontró con nueve dragones echados en una determinada región del Tíbet. Frente a sus ojos, tales auspiciosas criaturas alzaron vuelo hacia el cielo, seguido de los estruendosos rugidos de truenos, que perduraron por largo tiempo.
A partir de esta visión, en aquél momento y en aquél lugar sagrados, tomando este evento como de grande y profundo significado, Tsangpa Gyare decidió construir su monasterio. De esta forma, el primer monasterio del Linaje Drukpa –NamDruk Sewa Jangchub Ling (La Morada de la Iluminación de los Dragones Celestes) fue construido, ubicado a poca distancia de Lhasa, la capital del Tíbet. Creo que la primera asociación del dragón con nuestro linaje proviene de este notable incidente. A partir de él, se volvió natural para los seguidores del linaje, como también para sus detentores y al propio linaje en sí, ser llamados de ‘Drukpa’ o ‘Druk’ que, en tibetano, significa dragón. El dragón es supuestamente una criatura celestial muy auspiciosa e importante en nuestra cultura asiática. Incluso el país do Bután pasó a ser llamado de ‘Druk’ o ‘Druk Yul’, o sea, la Tierra de los Dragones, debido a la influencia del Linaje Drukpa en dicho país, desde tiempos remotos hasta los días de hoy. Consecuentemente, el propio pueblo de Bután se refiere a sí mismo como ‘Drukpa’, significando el “pueblo de la tierra de los dragones”, nos cuenta S. S. Gyalwang Drukpa.
La Naturaleza de los Dragones en la Tradición Asiática
Encontramos en la tradición budista un prototipo de dragón benevolente –un símbolo corporificado de cualidades divinas tales como energía, sabiduría, poder, protección, providencia y fertilidad.

Su forma externa combina las características de un pez (representado en los bigotes de pez carpa y en el cuerpo escamoso), de reptil (representado en su cuerpo de serpiente) y de un pájaro (representado en las garras de águila), dotándolo de la habilidad de moverse por las aguas, caminar por la tierra y volar por los cielos.
En el agua, él entra en contacto con un mundo desconocido, de los humanos, y se convierte en fuente de fertilidad, adaptación y flexibilidad. Al moverse por la tierra, se vuelve conocedor y detentor de gran riqueza, abundancia, estabilidad y prosperidad. En el cielo, desde donde percibe todo y a todos, con gran profundidad y amplitud, se convierte en fuente de sabiduría, ecuanimidad, libertad y trascendencia. Su joroba se configura como una cordillera de montañas, representando magnificencia, fuerza y poder. En su mano sostiene la “Joya del Auspicio”, significando el corazón de la iluminación y la mente de sabiduría que todo lo realiza.
Su estruendoso rugido, tal como el de un fuerte trueno, nos despierta del sueño de la ignorancia. El fuego, el cual expele por su boca, expresa la bondad amorosa y la sabiduría, que queman las causas de toda insatisfacción, malestar y sufrimiento –la ilusión de una realidad inherente, permanente e independiente en las cosas, personas y en el mundo; se manifiesta como una energía protectora, una sabia ira, que repele a los malos espíritus y a las influencias negativas, además de proteger a aquellos dotados de virtud y de un corazón bondadoso.
Por tanto, aquellos nacidos en el año del dragón (uno de los 12 ciclos de animales de los calendarios chino y tibetano) están destinados a disfrutar de salud, riqueza y una larga vida.
Orígenes en la tradición asiática 
a)   El Dragón de la tradición de la India

Dragón de estilo indio
En la literatura india se cuenta que Indra, el rey de los dioses indios (en sánscrito: “deva”), mató a Vritra, el dragón del agua, golpeándolo con su bastón espiritual. En la gran obra épica india del Mahabharata, los nāgas o dragones son descritos con trazos de cobras así como con rasgos humanos, también.
Posteriormente, en la literatura budista, encontramos menciones sobre dragones en algunos sutras, principalmente sobre los “reyes dragones”. El término dragón encontrado en dichos sutras, generalmente fue una traducción del sánscrito nāga, siendo que su rey era considerado como un gran nāga o un dragón.
En el Sutra de las Diez Formas Positivas de Acciones:
“Así lo escuché yo. Una vez, el Buda estaba en el Palacio del Rey Dragón del Océano, junto a una asamblea de ocho mil destacados monjes y treinta y dos mil Bodhisattvas Mahasattvas. Dirigiéndose al Rey Dragón, el Buda dijo: Debido a que todos los seres tienen diferentes estados de conciencia y de pensamientos, ellos también realizan diferentes acciones y, como consecuencia, existe el constante retorno hacia los diferentes caminos de la existencia. ¡Oh, Rey Dragón! Por eso tú ves la variedad de formas y apariencias en esta asamblea y en el Gran Océano, aunque no sean diferentes unas de otras…” (Tripitaka Chino #600)
En el Sutra del Gran Dragón Krkala:
“Así yo lo oí. Cierta vez, el Buddha estaba en la gran ciudad Rajagriha. En esa ocasión, el Bodhisatva Ratnaketu Dharani inquirió al Buddha: ¿Por qué el gran dragón Krkala traga una espada afilada y envuelve sus piernas alrededor de una espada? …” (Taisho Tripitaka 1206)
En el Sutra del Loto, encontramos una asamblea de dragones presenciando las enseñanzas del Budha, en el siguiente pasaje:

La hija del Rey Dragón
“Así lo oí yo: En cierta época, estaba Buda en Rajagriha, en el monte Gridhrakuta. Lo acompañaban una multitud de monjes, en número de doce mil… Ahí estaban ocho reyes dragones, el rey dragón Nanda, el rey dragón Upananda, el rey dragón Sagara, el rey dragón Vasuki, el rey dragón Takshaka, el rey dragón Anavatapta, el rey dragón Manasvin, el rey dragón Uptalaka, cada uno con varias centenas de miles de seguidores…” (Sutra del Loto, cap. 1: Introducción).
“…Entonces Manjushri, sentando sobre un loto de mil pétalos, tan inmenso como la rueda de una carroza, acompañado de los Bodhisattvas que lo seguían, también sentados en lotos de joyas, espontáneamente emergió del Gran Océano del Palacio del Dragón Sagara…” (Sutra del Loto, cap. 12: Devadatta)
“…Sabiduría Acumulada indagó a Manjushri: ‘Este Sutra es extremadamente profundo y sutil. En medio de todos los otros Sutras, es una joya raramente hallada en el mundo. ¿Existe algún ser viviente que pueda, a través de la diligencia y el vigor, cultivar este Sutra y rápidamente alcanzar el Estado de Buda?’. Manjushri dijo: ‘Existe una hija del Rey Dragón, que tiene apenas ocho años de edad. Ella posee las facultades, conductas y Karmas de los seres vivientes y obtuvo Dharanis. Ella está apta para recibir y ostentar repositorios completos de secretos extremadamente profundos pronunciados por el Buda…” (Sutra del Loto, cap. 12: Devadatta)
Así mismo, uno de los principales discípulos del Buddha recuperó sutras que habían sido escondidos en el palacio del Rey de los Océanos, en el fondo del mar. Se cuenta que, para recuperar los textos, domó al dragón nāga, guardián del palacio, y devolvió los sutras a la tierra. Debido a este evento, el monje pasó a ser llamado el gran Arhat Nantimitolo.

Arhat Panthaka retratado domando un dragón.
Otro de los mayores discípulos del Buddha, el Arhat Panthaka, dotado de diversos poderes espirituales o siddhis, fue convocado por el Buddha para una expedición que tendría por objeto subyugar y convertir al terrible dragón rey Apulala. Debido a este evento, el Arhat Panthaka es frecuentemente retratado en las imágenes budistas con un dragón nāga dentro de su cuenco de mendicante.
En los registros históricos de dos renombrados monjes budistas y peregrinos chinos, el Ven. Fa Hsien (394-414 E.C.) y 200 años después, el Ven. Hsuan Chuang, peregrinaron a Sankashya, uno de los ocho lugares más sagrados del budismo en India, en lo que se refiere a pasajes de la vida del Buddha Shakyamuni. Se cuenta que, en este lugar, Buddha descendió del reino celestial Tushita, en donde enseñaba a su madre y a los dioses que allá vivían, considerada la tierra en donde todos los Buddhas del pasado y del futuro desempeñaron el mismo extraordinario hecho.
Allí, los nativos de la región les contaron a ambos peregrinos que en ese lugar, un dragón de alas blancas, que habitaba cerca del monasterio, protegía a unos mil monjes y monjas. Este dragón defendía y atendía las necesidades del monasterio y de toda la región circundante. De modo más específico, los registros de viaje del monje chino Fa Hsien, claramente señalaban la característica de una abundante naturaleza y productividad en esta región, en donde tal dragón residía. Indicaban, también, una gran prosperidad y alegría entre la población que allí vivía.
En el budismo tántrico indio, en el vajrayana o mantrayana secreto, el dragón es el vehículo de Vairochana, uno de los cinco Dhyani Buddhas, considerado como el Buddha de color blanco, de la dirección este o central; así como también el vehículo de Vajradhara, una representación del Buddha Primordial.
b)  El Dragón en la tradición china
Tal como fue visto anteriormente, en la literatura india encontramos la imagen del dragón a través del término sánscrito “vritra”. Antes de la llegada del budismo en China, en el siglo III, los dragones ya estaban presentes en la cultura china y eran llamados “long”.
Curiosamente, a medida que el budismo fue llegando a China, encontramos la traducción china long o dragón, no como una traducción de su equivalente sánscrito “vritra”, sino de la palabra “nāga”, o sea, un tipo especial de cobra proveniente de un antiguo culto indio, en el que son considerados seres de la naturaleza, relacionados con el poder de hacer llover, con la fertilidad y protección de las aguas, así como también guardianes de tesoros.

Dragón de estilo chino
En China, el culto hacia los dragones se registra desde hace más de 7 mil años y, posteriormente, con la llegada del budismo, se le agregó el significado de los nāgas de la tradición india; así, el dragón fue tomado como el rey de los nāgas. En esta tradición, simboliza la sabiduría divina revestida del poder indomable de la naturaleza. Es decir, simboliza la armonía entre los atributos espirituales y naturales que forman todas las cosas. Son tenidos como criaturas celestiales, increíblemente auspiciosas y que ejercen el control sobre las fuerzas de la naturaleza.
Una de las primeras imágenes del dragón chino aparece en una talla neolítica, fechada aproximadamente en el 5 mil a.C. Está considerada como una de las más antiguas representaciones simbólicas de la humanidad. La más antigua descripción escrita sobre el dragón chino se encuentra en el I Ching, el “Libro de las Mutaciones”.
En el I Ching el dragón aparece como el principio masculino yang, representando la transformación, la energía creativa y cosas de ese tipo. Es un símbolo de la fuerza dinámica electrizante, que se manifiesta mediante relámpagos y truenos. En el invierno, esta energía se retira dentro de la tierra. Al iniciar el verano nuevamente se vuelve activa, surgiendo en el cielo como truenos y relámpagos. Como resultado, las fuerzas creativas del universo se avivan nuevamente, nutriendo los variados elementos de la naturaleza.
El dragón, según la antigua mitología china, fue uno de los cuatro animales sagrados convocados por Pan ku (creador del universo), para participar de la creación del mundo. Representa la energía del fuego que destruye, permitiendo el nacimiento de lo nuevo –la transformación. Para muchos, es el dios de las lluvias, representando el potencial de hacer que llueva y del fluir de las aguas. Se cree que los dragones pueden crear nubes con su respiración. Simboliza también la sabiduría y el poder.
La esencia de la vida (la energía vital), representada por el aliento celestial de los dragones, es denominada en chino como sheng chi, que literalmente significa “aliento cósmico”. Ella es la fuente de toda la energía, que contribuye con la fertilidad y la riqueza, así como con los cambios climáticos que proporcionan la estación de las lluvias, el calor del sol, las brisas refrescantes y aromáticas que, a su vez, propician el suelo fértil y que las cosechas florezcan con gran diversidad y abundancia. Así, el dragón se vuelve una representación de la esencia y de la naturaleza del universo.
Cabe resaltar que el dragón es mundialmente reconocido como símbolo de la cultura china y de su pueblo. Los chinos se refieren a sí mismo como ‘Lung-tik Chuan-ren’, que significa los “Descendientes del Dragón”. Su tradición cree que, en algunas raras ocasiones, los dragones demuestran el poder de transformarse a sí mismos en elegantes seres humanos, hombres o mujeres, pudiendo –incluso–casarse con otras personas. Por ejemplo, Yu Pang, un campesino que ascendió al más alto puesto de su país y que gobernó China como emperador, para lograr legitimar su ascenso, nunca antes visto, fue el primero en declarar tener a un dragón en ascendencia familiar. Desde entonces, el epíteto “faz de dragón” pasó a ser usado para referirse al emperador. En Japón, en donde muchas de las costumbres provienen o se asimilan de la cultura china, el emperador japonés Hirohito (1940) alegó ser descendiente de la princesa “Joya Fructífera”, hija del “Dragón-Rey de los Océanos”. Este es el significado que se encuentra tras el emblema o blasón encontrado en residencias de la realeza de China y Japón.
Por tanto, tenemos la representación de la cara de un dragón como uno de los principales símbolos imperiales, aunque otros tipos de emblemas con dragones también fueron usados por ministros y representantes de los emperadores chinos. Nótese que solamente el símbolo de dragones con cinco dedos representaba al emperador y a su imperio. Los dragones con cuatro dedos eran símbolos de la nobleza imperial y de oficiales de alto escalón; finalmente, los de tres dedos eran usados para personas de cargos menores y para la población en general.

Dragón de estilo chino
En la tradición china, los dragones a veces son clasificados en cuatro o en nueve tipos principales.
Los cuatro tipos principales del dragón chino son:

  1. t’ien long – Dragones Celestiales, que ejercen la función de apoyar al palacio celestial de los dioses y que son considerados como los soberanos entre los dragones.
  2. Shen long – Dragones Espirituales, que controlan las nubes y que provocan las lluvias.
  3. Ti long – Dragones de la Tierra, que desempeñan la función de controlar los ríos y los océanos.
  4. Fu ts’ang long – Dragones Guardianes de Tesoros, quienes tienen la función de proteger joyas y objetos preciosos.

Los otros cinco restantes, que junto a los anteriores, son los nueve tipos principales son:

  1. Ying long – Dragones Alados, asociados a las lluvias torrenciales y a los diluvios.
  2. Jia long – Dragones Escamosos, desprovistos de cuernos y cubiertos de escamas, líderes de todos los animales acuáticos.
  3. Pan long – Dragones Espirales, que viven en los lagos y que no ascendieron a los reinos celestiales.
  4. Huang long – Dragones Amarillos, sin cuernos, conocidos por su sabiduría y por simbolizar al emperador.
  5. Long wang – Dragones Reyes, gobernantes de los cuatro mares: del este, del sur, del oeste y del norte.

c)   El Dragón en la tradición tibetana
En el Tíbet, los dragones fueron llamados druk, siendo considerados como la fuente de lo que en nuestra lengua conocemos como “trueno”. El trueno fue llamado por los tibetanos como druk dra, que literalmente significa “sonido del trueno”, considerado por ellos como si se tratara del propio “rugido de los dragones” (druk kê, en tibetano). Así como el trueno, la mente despierta del dragón nos despierta, estallando la burbuja de la mente conceptual y liberándonos de toda inseguridad, miedo, duda y expectativas.

Dragón de estilo tibetano.
El Dragón simboliza a los grandes y sabios emperadores, así como a los poderosos e imperturbables maestros espirituales. Representa la sabiduría que ve la realidad lúdica de todas las cosas y el poder y la confianza presentes naturalmente en esta realización. La mente del dragón es vasta, poderosa y hábil debido a que reconoce la naturaleza vacía, aunque mágicamente aparente, de todas las cosas. Sin proyectar ni cristalizar una existencia inherente o real en las cosas y personas, el dragón danza y juega en medio a la interdependencia de todas las manifestaciones. A esta visión se le llama en sánscrito de prajna paramita, que literalmente significa “el excelente conocer trascendental”, un discernimiento preciso, profundo y amplio, de donde surge la natural presencia, poder y confianza del dragón.
En el Budismo Tibetano, entre los cinco elementos –espacio, aire, fuego, agua y tierra, el dragón representa al elemento espacio. Por tanto, del mismo modo que el espacio no puede ser concebido o investigado como un objeto, la mente del dragón es insondable. Su naturaleza está más allá de los límites del espacio geográfico, tiempo, nombre y forma. Nuestra mente es de la naturaleza del dragón. Tal como su caliente hálito, nuestra esencia está impregnada de esta verdad, está constantemente expresándose y revelándonos quienes realmente somos.

Dragón de estilo tibetano, por Lobsang Gyasto.
En la tradición tibetana encontramos una relación de proximidad entre cobras, serpientes, cocodrilos, dragones, cangrejos, sapos y otros reptiles. Estos animales, aunque no sean necesariamente lo que la tradición asiática llama de nāgas, pueden pasar a ser considerados diferentes clases de nāgas, dependiendo de sus características psico-energéticas.
En el Budismo Tibetano, los nāgas generalmente son considerados seres hostiles que, aunque puedan convertirse en protectores de maestros y de enseñanzas, así como en guardianes de tesoros del Dharma; son seres que generalmente residen bajo las aguas y en sus alrededores, y son causantes de enfermedades e infortunios, principalmente cuando son amenazados o perjudicados por influencias humanas. En contrapartida, los dragones en el Budismo Tibetano son símbolos de energía positiva, de buenos auspicios, de iluminación y de poder espiritual.
Por tanto, encontramos esa relación próxima entre los dragones y los nāgas, en la que a menudo el dragón es considerado una clase de nāga o el nāga es una forma de dragón, apareciendo frecuentemente en diversos símbolos do Budismo Tibetano.
En el Tíbet hay templos dedicados específicamente a los nāgas. En estos templos, encontramos diversos tipos de reptiles considerados como algunos tipos de nāgas, incluyendo dragones.
En la tradición tibetana, el estandarte del dragón de turquesa significa el sonido de la compasión que nos despierta de la ilusión y que aumenta aquello que podemos conocer por medio de la audición, mediante su completo poder de comunicación. Se dice que nos protege contra todo tipo de discordia, principalmente contra la calumnia, los chismes y el uso indebido del habla.
Los dragones nāgas, muchas veces, aparecen en instrumentos musicales tibetanos, usados como ofrenda de sonido en la tradición budista, así como en amuletos de protección. Son frecuentemente encontrados en la arquitectura himalaya en columnas, en las orillas de los tejados de templos budistas, en la base de monumentos y en puentes, con la función de proteger contra incendios y terremotos. La imagen de su rostro (en sánscrito: mukha) generalmente se usa como símbolo protector. Por ejemplo, dos puntos que simbolizan ojos o un dibujo sinuoso usado para encuadrar las esquinas de los folios de las escrituras budistas en lengua tibetana, tienen sus orígenes en estos protectores dragones o nāgas.
En la tradición tibetana, los dragones son considerados capaces de cambiar de tamaño. De acuerdo con algunos lamas tibetanos, los dragones nāgas, cuando son pequeños, pueden causar pequeñas goteras en los bordes de los tejados o la humedad en techos y paredes. En algunas ocasiones, como en las transmisiones y enseñanzas del Dharma, el surgimiento inesperado de cursos de agua es tomado como la aprobación de estos dragones nāgas y, consecuentemente, considerados como una señal auspiciosa.

Bandera de Oración “Caballo de Viento” – Comunidad Rigpa
Así mismo, el dragón es comúnmente más conocido, en la tradición tibetana, como uno de los cuatro animales de las célebres banderas de oración llamadas “Caballo de Viento” (del tibetano Lungta). El “caballo de viento” posibilita varios niveles de interpretación: desde una percepción externa, es una figura tibetana mítica. Desde una percepción interna, representa a la energía vital o positiva, siendo considerado símbolo de buena suerte. Desde una percepción secreta representa, entre los cinco elementos de la naturaleza, al elemento espacio. Desde una percepción aún más secreta, representa el elemento “aire interno” o la energía que corre dentro de nuestro cuerpo, así como los varios aspectos del sendero budista.
Los cuatro animales –dragón, tigre, garuda y león de nieve, en las esquinas de la bandera, simbolizan las “Cuatro Dignidades”, cualidades espirituales que los Bodhisatvas (o Guerreros-Héroes Espirituales) desarrollan en el camino a la iluminación, así como también a los cuatro tipos de confianza de los grandes monarcas universales.
En las enseñanzas de Shambala, donde estas cuatro dignidades son extensamente explicadas, el dragón carga consigo las cualidades dinámicas de la naturaleza, así como el cambio del tiempo y de las estaciones del año. Se identifica con la mente que está más allá del ego, transcendiendo nuestras fijaciones y visiones del mundo, tal como lo concebimos.

Dragón de estilo tibetano del Templo Camino del Medio, pintado por la artista brasileña Tiffani Gyatso.
En su Terma de Shambala, uno de los grandes representantes actuales de la tradición de los “yoguis de loca sabiduría”, existentes hasta hoy, Vidyadhara Chogyam Trungpa Rinpoché, nos explica que el dragón simboliza el “estado de lo inescrutable”. Este estado surge en base a la realización del “no-yo”. A partir de esta profunda experiencia, se alcanza la verdadera intrepidez. Debido a que no hay más miedo, duda y esperanza, surgen naturalmente la bondad, la gentileza, la simpatía y el buen humor, además de cualquier compromiso o expectativas. Nos volvemos genuinos, corporificamos la verdad. La artificialidad da lugar a la verdad, honestidad, naturalidad y espontaneidad. Ya no hay necesidad de “hablar la verdad”, en sentido de mi verdad y la verdad del otro, ya que nosotros mismos nos transformamos en esa verdad, convirtiéndonos en ejemplos vivos de ello. La verdad no está limitada a la visión de alguien, no es propiedad de nadie. Simplemente, es lo que es. Ser la presencia viva de la verdad es más importante que la verdad en sí misma. Surgen la energía y el poder inquebrantables. La confianza incondicional nace a través de las cualidades de una dignidad natural, de una firmeza leve y relajada, abierta e intrépida, despierta e inteligente.
S. S. Gyalwang Drukpa nos enseña que pertenecemos a la tradición profunda de los grandes yoguis de “Loca Sabiduría” (del tibetano yêshe chôl ua, literalmente: sabiduría salvaje), representados a través de los antiguos maestros del Linaje Drukpa – Drukpa Kunley, Tsangnyong Heruka y Unyon Kunga Zangpo. Sin embargo, por loca sabiduría, dice Su Santidad, “no se entiende hacer lo que a uno le dé la gana, sino la expresión natural y espontánea que proviene de la verdadera y completa intrepidez. La mayoría de ustedes fue espiritualmente bautizada con el “apelativo” Jigme, o sea, “intrépido”. La intrepidez es la esencia de los yoguis dragones y es el principal fruto natural de la práctica de los maestros de loca sabiduría. Nosotros somos detentores de esta tradición de los grandes yoguis de loca sabiduría. Sin embargo, para que realmente podamos preservar esta tradición viva, necesitamos realizar la verdadera intrepidez”.
Escrito en los alrededores de la gran estupa sagrada de Djarung Khashor, como auto-estudio y contemplación y para beneficio de aquellos que, como yo, aspiran a convertirse en verdaderos yoguis dragones.
Lama Jigme Lhawang
Boudhanath, Katmandú, Nepal.
1o. mes del año de 2013.

http://www.drukpabrasil.org/dragones-del-despertar/
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Golden Spirit

Corrientes similares, paralelas o con puntos comunes en algún aspecto con la Theriantropía u Otherkinismo (sintiéndose o no algo más que humanos, como por ejemplo daimonistas, totemistas, nahualistas, cambiaformas, etc)

Capaz de hacer desplazamientos (cambios de "forma"). Seres "cambiadores", polimorfos (polymorph), transmorfos, almas "cambiadoras", hombres lobo ('weres' en general), etc (Shapeshifters)

Energía y Espíritu (Diversas formas)
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vacio Re: Dragones del Despertar

Mensaje por Irshah el Jue 16 Abr 2015, 14:00

Cuando lo leí me pareció super interesante, especialmente también lo de los nagas. Eso de que haya, según la tradición tibetana, distinción entre nagas "benévolos" con respecto de los humanos y "malévolos" (seres que si tú no les haces nada, ellos no te hacen nada a ti pero que si les haces algo aunque sea ignorantemente, te lo harán saber) diferenciándolos un poco de los dragones como si estos estuvieran en un "nivel superior", calificándolos a todos estos como energías positivas y benevolentes.

En fin, encontrar además que existen unos yoguis dragón ha despertado en mí algo que también tenía dormido jeje. Creo que los he seguido siempre intuitivamente, sin saberlo jaja. Así que bueno, en cierto modo estoy contenta porque encontrar a otro parecido a ti siempre es gratificante. No estamos solos y durante este tiempo de "soledad forzada" me he dado cuenta de ello.

Solo me falta hacer especial atención en la afirmación que se da en este artículo "el dragón es el vehículo del buda primordial".

Besos y gracias por compartir.
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Irshah

Transhumano. En algún aspecto siente ser algo más que un ser humano (pero por alguna razón no se identifica o no siente plena comodidad con los términos otherkin/therian)

Animales míticos. Dragón, kitsune, quimera, minotauro, animales tauromorfos, alienígena, animales con características no naturales (como demoníacos, celestiales, elementales, hibidaciones, formas o colores antinaturales), sean antropomorfos o animalescos.

Kintipos con diversos sexos Dragón
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vacio Re: Dragones del Despertar

Mensaje por Jamiroth el Dom 19 Abr 2015, 23:36

Siempre digo que hay muchas especies de dragones. En general cuando hablo de "los dragones" siempre trato de especificar sobre mi raza (antropomórfico, aunque probablemente hayan varias especies antropomórficas)
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Jamiroth

En algún aspecto siente ser algo más que un ser humano

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vacio Re: Dragones del Despertar

Mensaje por Lo Shen el Miér 06 Mayo 2015, 22:20

Hace poco tiempo encontré una página con mucha información de dragones.

Para los que estén interesados en conocer adjunto el link.
Aunque más que especies de dragones me parece que un título más apropiado sería " Especies de Sierpes"

http://www.blackdrago.com/species.htm

:-)
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Lo Shen

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vacio Re: Dragones del Despertar

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