Anjanas y Xanas, las Hadas “buenas” de la mitología Cántabra y Astur

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vacio Anjanas y Xanas, las Hadas “buenas” de la mitología Cántabra y Astur

Mensaje por Aleksander Vladimirov el Miér 22 Jun 2016, 21:14

Sin lugar a dudas si hay una zona en la Península Ibérica donde han quedado mayores restos de antiguo cultos y creencias precristianas, en la forma de fiestas, tradiciones, historias, leyendas y personajes míticos, se trata de las comunidades del norte (Galicia, Asturias, Cantabria, y algo menos, País Vasco y Navarra). Quizás debido en parte a su aislamiento relativo durante siglos, quizás por su tardía romanización (y cristianización), en estas regiones es donde más reminiscencias de las culturas precristianas y prerromanas podemos encontrar. Hoy os voy a contar sobre las Xanas y las Anjanas, personajes mitológicos (uno astur, el otro cántabro) muy similares entre si y que podemos calificar como un tipo de hada que habita en bosques y especialmente en las fuentes, ríos y cursos de agua,  que suele ser beneficiosa para con los seres humanos… aunque no siempre. Para documentarme os pondré algunos extractos del libto “Seres Míticos y personajes fantásticos españoles” de Manuel Martín Sánchez.

Nota: las imágenes para ilustrar han sido tomadas de internet.


Anjanas

Las anjanas son las hadas buenas de la mitología cántabra. La anjana es el espíritu positivo por excelencia. Muy bella, como corresponde a su carácter benéfico, este hada mide como medio metro de altura, tiene los cabellos rubios y una piel blanquísima y delicada. En la frente lleva una cruz encarnada y siempre va adornada con flores frescas y cintas de bellos colores. Su voz  es bella y armoniosa, y en la espalda tiene dos alas minúsculas que le permiten volar. Va vestida con una túnica blanca y se cure con una capa azul con esclavina que el invierno es negra. Lleva una vara de mimbre con una estrella en la punta y una botellita con un elixir qué cura a dos enfermos.  Según Manuel Llano coma viven en escondidas cuevas con los duelos de oro y las paredes de plata y puede vivir cuatrocientos años o más teniendo además el poder de hacerse invisible y transformarse en lo que desee. Su principal actividad consiste en prestar ayuda a todo aquel que lo necesite o que lo pida, siempre y cuando ella estime que se lo merece, pues a veces castiga a quienes se portan mal.

Muy aficionadas al canto y el baile, poseen una voz melodiosa, inolvidable para quienes leyeron alguna vez. Suelen transitar por los caminos del bosque, protegiendo a los viajeros extraviados, que detectaban su presencia por la extraordinaria fragancia que despiden las anjanas.

También cuidado de los animales del bosque, conociéndose bastantes leyendas en las que una anjana logra salvar del peligroso ojancano a algún animal en peligro.

Según reconoce Juan Carlos Cabría, las anjanas solían reunirse una vez al año en Fuente Dé,  Para intercambiar experiencias y fortalecer su hermandad, pero su existencia se truncaba si se casaban con un humano, pues entonces perdían sus mágicos poderes y su belleza, transformándose en ancianas de arrugado rostro circunstancia esta que no se da en otras de nuestras hadas. Las leyendas sobre las anjanas montañesas se localizan preferentemente tal y como estudió con extraordinaria minuciosidad Manuel Llano, en la parte occidental de Cantabria lindante con Asturias, donde a su vez fueron estudiadas por Aurelio de Llano Roza de Ampurias, que aunque cita su conocimiento y leyenda en todo el Principado, localiza los principales focos mitológicos sobre las anjanas en la zona oriental lindante con Cantabria, donde reciben también los nombres de insanas, xanes, xinxanes e ijanas.



 
 
Ijana


Hadas habitantes del valle cántabro de Aras. Son de pequeño tamaño, muy revoltosa y aficionadas a la miel, por lo que suelen saquear los panales de las abejas, entrando a veces en las casas a robar comida. Su peculiaridad consiste en que tienen un pecho enorme que se echan por encima del hombro derecho, cayéndoles por la espalda.



 
 
Inxana


Nombre que también reciben las xanas. En Llanes , Asturias, se las denomina injanas, atribuyéndoles la construcción de monumentos megalíticos
 
 
Xanas
 
Hadas beneficas de la mitología asturiana, habitantes de la fuentes cuevas y corrientes de agua. Tienen aspecto humano, aunque de pequeña estatura, y son de gran belleza y de melodiosa voz. Poseen una larguísima melena. No hay acuerdo entre los folkloristas en cuanto a su vestido, pues mientras para Jove y Bravo , según recoge Constantino Cabal, visten túnicas plateadas o blancas, para Aurelio De Llano las xanas visten el traje tradicional asturiano, apoyándose este autor para afirmar esto en las numerosas leyendas en las que se las describe así vestida. Según recoge Luciano Castañón, en Sobrefoz (Ponga) existe la creencia de que las xanas parían vacas pintas, y que las sacaban a pastar durante la noche alrededor de la fuente de dicho pueblo creyendo algunos ancianos campesinos que cuando les nacía una vaca pinta era debido a que la madre había sido cubierta por algún toro de las xanas.

Su actividad principal consiste en hilar con hilos de oro bellísimas telas para su propio adorno y también en peinar sus largas melenas a la orilla de los ríos y fuentes donde viven y donde también hacen su colada.
Su distribución geográfica abarca únicamente las zonas central y oriental de Asturias, en esto coinciden todos los autores, llegando la noticia de su existencia hasta los concejos de Cudillero, Salas y Somiedo, desapareciendo su rastro en el occidente asturiano.

Como hadas benéficas que son suelen ayudar a los humanos regalándoles joyas, ovillos de oro o utensilios de los que forma parte su ajuar, aunque retiran su favor a aquellos que se acercan a ellas movidos por el interés y la codicia, llegando incluso a dar muerte a aquellos que se hacen acreedores a tal castigo por su conducta, como hizo la xana Caricea con el romano Carisio.

En Helgueres, concejo de Cangas de Onís (Asturias), se las conoce con el nombre de Inxángana , atribuyéndoles la leyenda de ser raptadoras de niños.

Tienen hijos, los xanines, que se distinguen de los niños humanos en que tienen el cuerpo recubierto de una fina pelusa. Según cuentan las leyendas, a veces las xanas cambian sus hijos por los de las aldeanas para que le den de mamar. Pero éstas, cuando sospechan del cambio,  ponen en el “char” cascaras de huevo o el mundo de una manzana y, cuando crepita, el xanín esclama:
Cien años fai que nacín y a  nunca tantos pucheros na vera del cha vin.
De este modo el cambio queda al descubierto y la aldeana puede recuperar a su hijo por el sencillo método de no alimentar al xanín, que al llorar de hambre atraerá la atención de su verdadera madre, que devolverá al niño humano llevándose de nuevo el suyo.


Cabe añadir, por último, que el mito de las xanas ha sufrido a través del tiempo una serie de aportaciones de otros mitos, tanto de las mitologías griega y romana , ninfas, náyades, como de las centroeuropeas, Melusina, lo que explica que en ocasiones se las presente con características y circunstancias a veces contradictorias y apuestas. En lo que se refiere a la mitología Ibérica, hay que hacer notar su extraordinaria similitud con las donas d’aigua catalanas, las lamiñas vascas, las anjanas cántabras y las Jans del Algarve en Portugal.


En el Bierzo reciben los nombres de chanas y ondinas, y se las tiene por jóvenes muy bellas de largos cabellos, que se hacen visibles durante la noche de San Juan, cuando se sientan en el petril de las fuentes a la orilla de los ríos dónde viven para peinar sus cabellos de oro.



 
Xaninos
 
Hijos de las xanas, a los que dejan en las cunas de los niños humanos sin que sus madres se den cuenta, para que éstas los alimentos. Cuando les parece oportuno, deshacen el cambio y todo vuelve a su lugar. Para averiguar si un niño que está en la cuna es el propio o es de una xana hay varios métodos; uno de ellos es no darle de mamar por mucho que llore, pues pronto aparece a la Xana irritada por el maltrato dado a su hijo, y diciendo: ¡Toma el tu mocosin y dame el mío pelusín!  procederá a devolver el niño que se llevó ya llevarse el suyo.  Otra forma de saber si un niño es humano o xanín, es la de comenzar a hacer delante de él cosas absurdas, tales como derramar alimentos o utilizarlos de manera estrafalaria, lo que al poco tiempo hará que el xanín, a pesar de su corta edad, comente en voz alta lo absurdo de la manera de comportarse que está viendo, revelando así la impostura. La fórmula que al parecer utilizan es decir que en los años que tienen de vida , cien, doscientos, o los que sean, nunca ha visto nada parecido.

Por cierto a quién le interese en Asturias hay una ruta llamada la ruta de las xanas, y en Cantabria hay una fuente en un pueblo llamado Ruente que dicen está habitado por una anjana... pero eso ya es historia para otro post...  [XD] [XD] [XD] [XD] [XD] [XD]
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